Wildflower (Pau)

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Pau está en una relación pero tu estás enamorada de ella





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La habitación del hotel estaba en penumbras, iluminada solo por la luz tímida de la ciudad filtrándose por las cortinas entreabiertas. El sonido de la lluvia golpeando contra el cristal acompañaba el silencio que se había instalado entre nosotras. Era un silencio pesado, cargado de todo lo que Pau no podía decir en voz alta y de todo lo que yo no me atrevía a preguntar.

Pau temblaba en mis brazos, su llanto silencioso empapándome el hombro. No dijo nada, y yo tampoco intenté llenar el espacio con palabras vacías. Sabía que su relación estaba rota, que llevaba tiempo intentando sostener algo que ya no la sostenía a ella. Y sin embargo, seguía intentándolo, aferrándose a un amor que solo le dejaba cicatrices invisibles.

Lo único que podía hacer era abrazarla. Sostenerla como si mi simple presencia pudiera remendar las grietas en su corazón. Y quizás, en cierto modo, lo hacía. Porque con cada noche como esta, con cada lágrima que se derramaba entre nosotras, solo nos volvíamos más cercanas.

Desde hace meses, me había acostumbrado a ser su refugio. Pau me llamaba a cualquier hora, siempre con la voz quebrada o el tono vacío. No preguntaba demasiado, porque ya sabía la respuesta. Cada vez que su novia la trataba mal, cada vez que la hacía sentir insuficiente, Pau encontraba el camino de vuelta a mí. Y yo la recibía con los brazos abiertos, aun cuando me destrozaba verla así.

Recordaba cada ocasión en la que la había visto sonreír con sinceridad, cada momento fugaz en el que parecía que la sombra de su relación no la alcanzaba. Eran tan escasos, y sin embargo, yo vivía por ellos. Como aquella vez que pasamos la tarde en la playa, riéndonos hasta que nos dolieron las costillas, o cuando se quedó dormida en mi regazo mientras veíamos una película que ni siquiera me gustaba. Pequeños instantes que atesoraba, que me recordaban por qué dolía tanto verla así ahora.

Solo la quería ver feliz. Pero también la quería conmigo.

No sabía cuándo había comenzado a mirarla de esta forma, a desear ser algo más que su refugio en las noches tristes. Me odié un poco por ello. No quería aprovecharme de su dolor, no quería que mis sentimientos nublaran la razón por la que estaba aquí: para ella, como su amiga, como su apoyo. No como alguien que esperara algo más.

Pero cuando su rostro se alzó del hueco de mi cuello y sus ojos, húmedos y cansados, se clavaron en los míos, sentí que todo mi autocontrol se tambaleaba. Había algo en su mirada, algo vulnerable, algo roto. Me pregunté si era consciente del efecto que tenía en mí, si entendía cómo cada gesto suyo me hacía caer un poco más profundo en algo de lo que no podría salir ilesa.

"Perdón por esto", susurró con voz rota.

Negué suavemente. "No tienes nada que disculparte."

Pau exhaló con dificultad, sus dedos aferrándose a mi sudadera como si temiera que soltara el abrazo. "No sé qué haría sin ti"

Quise decirle que estaría mejor, que aprendería a ser feliz sin aferrarse a alguien que la destruía poco a poco. Pero no lo hice. En cambio, le acaricié la espalda con suavidad, como si pudiera borrar con ese gesto todas las veces que la habían hecho sentir pequeña.

"Siempre estaré aquí", murmuré. No era una promesa vacía. Lo sabía ella y lo sabía yo. Pau era mi debilidad, la persona por la que estaba dispuesta a callar mis propios sentimientos con tal de verla bien, aunque eso me costara.

Ella se separó apenas unos centímetros, su mirada explorando mi rostro como si buscara respuestas que ni yo misma tenía. "A veces pienso que lo mejor sería dejarlo todo, pero... no sé cómo hacerlo."

"No tienes que saberlo ahora", dije con suavidad. "Solo tienes que darte cuenta de que mereces algo mejor."

Sus labios temblaron, y por un instante, parecía que estaba a punto de romperse de nuevo. Pero en lugar de eso, hundió el rostro en mi pecho otra vez. "Gracias por no dejarme"

Y ahí estaba. La línea que juré no cruzar, pero que, con esas palabras, sentí desdibujarse. Porque la amaba en silencio. Y porque sabía que ella nunca me vería de la misma manera.

Así que me quedé callada. Porque sabía que no quería lastimarme, pero tampoco podía amarme. Y si eso significaba seguir guardando mis sentimientos en lo más profundo de mi pecho, entonces lo haría.

Porque a veces, amar en silencio era la única manera de quedarse.

La lluvia seguía golpeando el cristal de la ventana, acompañando el dolor en mi pecho. Pau se quedó dormida en mis brazos, su respiración acompasada con la mía. La miré por un momento, permitiéndome la debilidad de imaginar un mundo en el que sus lágrimas no fueran por otra persona. Un mundo en el que ella pudiera verme como yo la veía a ella.

Cerré los ojos y suspiré. Sabía que ese mundo nunca existiría. Pero al menos, por esta noche, podía pretender que sí.


Y mientras el sueño me vencía, supe que, como una flor silvestre en la tormenta, ella seguiría buscando la luz, incluso si nunca era la mía.

































































Pt. 2?































































































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Ven a lo que me refería con que prefiero sufrir? Se me hizo más fácil hacer este que el otro feliz con Dany

También que se note que hasta mi manera de escribir cambié en el tiempo que me fui

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The warning One ShotsHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora