Pau está en una relación pero tú estás enamorada de ella
Pt 2
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El tiempo pasó, pero algo en Pau comenzó a cambiar.
Al principio, fueron pequeños detalles. Miradas que duraban un poco más de lo habitual, silencios cargados de algo nuevo, momentos en los que parecía estar a punto de decir algo importante, pero se detenía a medio camino. A veces, su atención se quedaba fija en mí por unos segundos de más, como si estuviera intentando descifrar algo dentro de sí misma. Otras veces, sus mensajes llegaban sin razón aparente: un "¡Mira esto!" con un video gracioso, un "Espero que hayas comido hoy" en medio de su jornada caótica. Cosas pequeñas que antes no estaban allí.
Las conversaciones también comenzaron a cambiar. Si antes hablábamos de cosas triviales o de los problemas de su relación, ahora había una suavidad distinta en su voz cuando me hablaba. Me preguntaba cosas sobre mi día, sobre lo que me hacía feliz. Se reía más cuando estábamos juntas, y aunque su situación seguía siendo complicada, notaba que encontraba refugio en nuestra amistad.
Algunas noches, me mandaba mensajes largos, contándome lo cansada que estaba, lo difícil que era lidiar con alguien que no la entendía. Me dolía verla así, pero también notaba cómo, poco a poco, su dependencia emocional hacia su relación se debilitaba y encontraba en mí un apoyo real. Yo no le pedía nada a cambio, solo quería verla bien. Pero, en lo más profundo de mi corazón, había una esperanza pequeña que no podía ignorar.
Yo intentaba no pensar demasiado en ello, porque la idea de que Pau pudiera verme de otra manera era demasiado peligrosa. No quería ilusionarme con algo que, hasta hace poco, parecía imposible.
Pero entonces llegó el día en que todo cambió.
Fue una tarde cualquiera. Nos habíamos encontrado en una cafetería pequeña, lejos del ruido y de las miradas curiosas. Llovía fuera, el sonido de las gotas contra el cristal creaba una atmósfera tranquila. Pau había insistido en vernos, y aunque yo no le había preguntado por qué, algo en su tono de voz me había hecho saber que necesitaba hablar. La noté distinta, más tranquila, aunque seguía teniendo esa melancolía en la mirada que tanto conocía.
"Terminé con ella", soltó de repente, removiendo el café con la cucharilla sin realmente mirarme.
Sentí mi corazón detenerse por un segundo. No porque no lo esperara, sino porque no sabía cómo responder sin que se me notara la esperanza en la voz. "¿Estás bien?", pregunté con cuidado.
Pau sonrió, una de esas sonrisas cansadas pero sinceras. "Sí. Duele, pero también se siente... liberador."
Asentí, sin saber si debía alegrarme o sentirme culpable por la pequeña chispa de alegría que encendió en mi pecho. "Me alegra que lo hicieras por ti."
Ella me miró entonces, con una intensidad que me hizo contener la respiración. "Lo hice porque me di cuenta de que estaba buscando el amor en el lugar equivocado."
Mi corazón latía tan fuerte que sentía que podía escucharse sobre el murmullo del café. No quería asumir nada, no quería hacerme ideas, pero entonces Pau tomó mi mano sobre la mesa, entrelazando nuestros dedos como si fuera lo más natural del mundo.
"Tú siempre has estado aquí", susurró. "Y yo fui demasiado ciega para verlo."
Mi garganta se cerró. No sabía qué decir. Después de tanto tiempo queriendo escuchar esas palabras, ahora que las tenía frente a mí, solo podía mirarla con incredulidad.
"Pau...", intenté hablar, pero ella negó suavemente.
"No quiero que pienses que esto es solo porque estoy sola ahora. No lo es. He pasado meses dándome cuenta de que la persona que siempre me ha hecho sentir segura, querida, valiosa... has sido tú. Y si aún me quieres aquí, quiero intentarlo."
Tomé aire profundamente, intentando procesar cada palabra. "¿Estás segura? No quiero que tomes una decisión apresurada y luego te arrepientas..."
Ella apretó mi mano con firmeza. "Nunca había estado más segura de algo en mi vida."
Se hizo un silencio, pero no era incómodo. Era como si el mundo se hubiera detenido en ese momento solo para nosotras. El ruido del café, la lluvia golpeando la ventana, el aroma a café recién hecho, todo parecía desvanecerse.
"Siempre te he querido aquí", murmuré finalmente, con la voz temblorosa, sintiendo el calor en mis mejillas.
Pau sonrió y, sin soltar mi mano, se inclinó lentamente hacia mí. Su beso fue suave, tímido al principio, como si aún no creyera que esto estaba sucediendo. Pero cuando nuestras respiraciones se mezclaron y su otra mano se posó en mi mejilla, supe que no había dudas, ni miedos. Solo nosotras.
Cuando nos separamos, nuestras frentes quedaron pegadas. "No sé por qué tardé tanto en darme cuenta", susurró ella con una sonrisa.
Reí suavemente, pasando mis dedos por su cabello. "Lo importante es que estás aquí ahora."
Pau asintió, y por primera vez en mucho tiempo, la vi completamente en paz.
El amor había florecido en el momento justo, como una flor silvestre creciendo en el lugar menos esperado, pero exactamente donde debía estar.
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Que les pareció estos últimos capítulos?
Porfa comenten, m siento sola na más
poniendo notas aquí 😭
Cada vez estoy más emocionada de que sea 11 en serio, voy a llorar cuando las vea
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The warning One Shots
Short StoryPequeñas historias de las hermanas Villareal Se aceptan pedidos!!
