Donde eres la bajista de una banda en ascenso y les ofrecieron ser teloneros en unos conciertos de The Warning
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Me encontraba en la azotea del hotel donde me estaba hospedando junto con mi banda. Era la madrugada y no podía dormir. El insomnio había sido mi compañero desde hace años, pero esta noche, la ansiedad lo amplificaba. Mañana tocaríamos como teloneros de The Warning, una de mis bandas favoritas, y la emoción mezclada con los nervios no me dejaban cerrar los ojos.
El aire frío de otoño me envolvía mientras observaba la ciudad iluminada bajo la tenue luz de la luna. El sonido lejano de los autos en las calles casi parecía un arrullo, y el cigarrillo entre mis dedos ardía lentamente mientras intentaba calmarme. Me gustaba la tranquilidad de estos momentos a solas, en los que podía pensar sin distracciones. Siempre me habían gustado los momentos así, donde la noche parecía volverse un refugio y el cielo oscuro un lienzo infinito de pensamientos sin resolver.
Un sonido repentino me sacó de mi ensimismamiento: la puerta de las escaleras se abrió. Giré la cabeza con un ligero sobresalto, solo para encontrarme con la silueta de alguien que jamás pensé ver a estas horas. Daniela Villarreal, la guitarrista y vocalista de The Warning, apareció en el umbral, con las manos en los bolsillos de su chamarra y una expresión de ligera sorpresa al verme ahí. Su cabello caía en suaves ondas sobre sus hombros y sus ojos brillaban bajo la tenue iluminación de la azotea.
—Perdón, no quise interrumpir. Pensé que no iba a haber nadie aquí arriba —dijo con una pequeña sonrisa, su voz sonaba suave, relajada.
Sacudí la cabeza, esbozando una sonrisa tranquila.
—No te preocupes, la compañía no hace mal, ¿verdad?
Dani soltó una leve risa y se acercó al barandal donde yo estaba recargada. Su presencia no rompía la calma del lugar, sino que parecía encajar perfectamente con el ambiente sereno de la madrugada.
—Claro que no. El ambiente aquí es demasiado bueno para desperdiciarlo sola.
La observé de reojo mientras se detenía a mi lado. Sus ojos reflejaban la luz de la ciudad y, por un momento, me sorprendí mirándola por más tiempo del que debería. Era extraño, casi irreal, tenerla aquí, a tan solo unos centímetros de mí. Cuando se giró hacia mí y nuestras miradas se encontraron, aparté la vista rápidamente, dándole otra calada a mi cigarro y maldiciéndome internamente por mi reacción.
—Mucho gusto, soy Daniela, pero dime Dani —dijo después de unos segundos, extendiendo su mano hacia mí.
Tomé su mano con una sonrisa, notando la calidez de su tacto contrastando con la brisa helada. Su agarre era firme, pero a la vez delicado, y duró apenas un segundo más de lo necesario antes de soltarnos lentamente.
—Encantada, Dani. Soy _______.
Nuestros dedos se separaron lentamente y noté cómo su atención se posaba en mí con algo de curiosidad.
—Eres la bajista de la banda que abrirá nuestros shows, ¿cierto?
Asentí, sorprendida de que supiera quién era.
—Wow, pensé que no me conocerías —dije, dejando escapar una pequeña risa.
Dani sonrió ampliamente.
—Siendo sincera, me gusta mucho su música. No puedo esperar a verlos tocar en vivo.
Sus palabras me tomaron por sorpresa, pero sentí una calidez recorrerme el pecho.
—Nunca pensé que uno de mis ejemplos a seguir me fuera a decir eso —murmuré con una sonrisa tímida.
Dani bajó la mirada, al parecer un poco avergonzada, pero con una expresión sincera en su rostro.
—Me siento muy halagada por eso.
La conversación fluyó con facilidad después de ese momento. Hablamos sobre música, sobre giras, sobre la emoción y el miedo que conlleva estar en el escenario. Me sorprendía lo sencillo que era hablar con ella. No había silencios incómodos, sino pausas naturales donde nuestras miradas se encontraban por instantes antes de desviarse tímidamente. Finalmente, el sueño nos venció y nos despedimos con una sonrisa, prometiendo seguir en contacto.
Los días siguientes, la relación entre nosotras se fue fortaleciendo. Durante la gira, aprovechábamos cualquier momento libre para hablar en los descansos, en la recepción del hotel, incluso llegamos a intercambiar números y empezamos a mandarnos mensajes hasta altas horas de la noche. Había algo en ella que me hacía sentir cómoda, pero al mismo tiempo nerviosa, como si estuviera caminando sobre una cuerda floja entre la amistad y algo más.
Un día, después de la prueba de sonido, Dani apareció en la puerta de mi camerino con una sonrisa juguetona.
—Oye, ______, deberíamos salir algún día
Alcé la mirada, sorprendida pero sin poder evitar que mi sonrisa se ampliara.
—Claro, tu dime cuando.
Salimos juntas a explorar la ciudad, sin saber que esa simple invitación marcaría el inicio de algo más grande de lo que cualquiera de las dos imaginaba.
Sin saberlo, algo más había empezado aquella noche fría de octubre, algo más profundo.
Pt. 2?
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La vdd, ya hice las partes d este one shot y son mis favoritos hasta ahora
Que les pareció a ustedes??
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The warning One Shots
Cerita PendekPequeñas historias de las hermanas Villareal Se aceptan pedidos!!
