el hecho de que siento que nadie me nombra, que mi nombre solo lo pronuncio yo misma intentando encontrarme, que si llegara a desvanecerme, nadie gritara por mi ausencia porque mi presencia nunca fue lo suficiente fuerte para hacerle guerra al silencio.
que tal vez soy querida, soy querida en un cuarto donde solo estamos tú. y. yo. pero si el mundo se vuelve más grande yo dejaré de ser quien se amo.
porque existo única y exclusivamente cuando no hay nadie, cuando quedo solo yo, del resto; soy un fragmento de cartas sin terminar que se deshace como tiernas gotas de lluvia en los
pétalos de una flor blanca, volviéndose así misma transparente, invisible, pero no lo suficiente para desaparecer.
