En la prefectura de Iwate, Yuuji Itadori fue contratado por una pareja de ancianos millonarios que le pidieron cuidar de su pequeño y único hijo "Satoru Gojo".
Cuál fue su sorpresa tras enterarse de que el supuesto niño; era un hermoso pero inquieta...
El capítulo contiene temas sensibles, así que les pido discreción. En este capítulo finalmente entramos al arco final así que presten atención a TODO. En este capítulo nos despedimos y conocemos a alguien nuevo.
Lamento la demora y sin nada más que decir, pueden empezar a leer.
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Yuuji empezó a hiperventilar a causa del miedo que le generaba estar frente al hombre que tanto daño le había causado. Pero, esto a él pareció no importarle.
— Te he extrañado tanto, amor —mencionó con una aparente dulzura el alfa— me costó mucho encontrarte, pero sabes lo persistente que puedo llegar a ser —continuó, dándole una risa sarcástica— mi cuñado no debería hablarle sobre tu paradero a una simple cajera del supermercado. Afortunadamente estuve en el lugar y momento correctos.
El alfa lo soltó de la cintura, para ahora tomar su rostro con la intención de darle un beso en los labios. Pero Yuuji no dudó en apartarse, dejando consternado y molesto a Toji.
Sabiendo los alcances de éste, quiso componer "su error".
— Debes estar agotado por el viaje —mencionó el omega sin mirarlo a los ojos y con un notorio miedo en su garganta— fuiste tú quién me envió aquel paquete, ¿No?.
Toji lo miró fijamente y tardó en responder.
— Así es —respondió un poco molesto— ¿Te gustó?.
— Sí, te lo agradezco mucho... —musitó con temor.
Un silencio incómodo se apoderó de la atmósfera. Toji lucía molesto al haber sido rechazado por Yuuji, mientras éste no podría estar más aterrado con su presencia.
— ¿Te gustaría que te prepare algo para cenar? —sugirió esforzándose como nunca en darle una sonrisa— puedo prepararte una fritata, tus favoritas —agregó con la voz entrecortada.
Toji volvió a sonreír y aceptó la propuesta. Pero antes de encaminarse a la cocina, Toji le hizo una pregunta.
— ¿Y dónde está el pequeñito? —cuestionó— me gustaría hablar con él de algo importante.
Yuuji se apresuró a ir hacia la puerta de la cocina.
— No te preocupes por él —pidió con una risa nerviosa— él está... —mencionó mientras abría la puerta.
Las palabras se le cortaron al ver a Satoru adentro, sentado en su silla especial.
— ¿Qué sucede? —inquirió Toji al entrar a la cocina.
— No es nada —respondió temeroso por la situación el omega.
La mirada del alfa se centró en el muñeco que estaba sentado detrás del omega qué lo miraba con una sonrisa.