Para: Farrah Uchiha.
Gracias por tus videos y apreciación a mi trabajo, tus videos me conmovieron y emocionaron, ser reconocida y recomendada específicamente, menos pensé que mis escritos pudieran encantarle a alguien a un punto de hablar de ellos en cámara e invitar a otros lectores a buscarme. No tienes idea de la alegría y orgullo que me has traído con simples tik toks sobre mí, es algo que nunca hubiera esperado y me hizo emocionarme, tal vez gritar un poquito (demasiado). Saber que disfrutaste cada uno de ellos y encontraste en ellos el gozo con el que yo los hice significa mucho más de lo que nadie podría haberme dicho. Mencionaste que te gusta Omega Severus, por lo que quise intentarlo bajo mis filosofías, si es que puedes llamarlas así. No sé si este estilo es de tu agrado, pero espero que te guste y sea un digno agradecimiento por todo el tiempo, aprecio y amor que le has dedicado a mis trabajos. Déjame devolverte al menos un poco del esfuerzo y dedicación, regresarte la intensión, atención y el aprecio. Gracias.
Es un mal día.
Tan simple como eso; es un día de mierda.
Severus esta acostumbrado a tener días, semanas, meses, años, malos. Excepto que tal vez se dejó suavizar por como Hogwarts es capaz de consentir a un alumno. Quiere dejarlo en eso, pero simplemente no se puede, porque su cuerpo no está cooperando con él. Comenzó con una mañana jodidamente mala.
Despertó hecho un desastre de sudor, acalambrado y con un dolor de cabeza que no tenía desde que se abrió la frente en segundo, demasiado temprano y todos seguían dormidos, la única razón por la que no se mató de ida al baño es por las esferas lumínicas que Avery insiste en tener en el dormitorio. Luz cálida y tenue, como la de una vela apagándose. Flotan a su alrededor y a ras del suelo, gracias a eso es que logra esquivar los zapatos, cascos y mil otras cosas más que Klaus y Rosier tiran al suelo una vez terminan de usarlas.
Cuando llegó al baño, su reflejo en el espejo es peor de lo que pensó: su piel pálida se tornó gris, sus ojos estaban rojos, sus mejillas sumidas y las pronunciadas ojeras, más que una persona, parecía un cadáver recién egresado a la morgue. Su cuerpo se sentía caliente, incomodo, acalambrado. La ventaja de haberse levantado a la hora de la madrugada es que el baño estaba desierto y tuvo la oportunidad de bañarse. El agua fría fue un latigazo en todo su cuerpo, pero fue suficiente para bajar el calor y la fiebre, darle un toque más de vida a su ser, después empinar una de sus pociones revitalizantes. Para continuar, la ropa, pensó en ponerse el suéter que Lucius le había regalado, pero no hace tanto frío y lo abandona sobre su baúl en favor de otra cosa. Los uniformes de segunda mano, de mucha mejor calidad que sus antiguas túnicas, se sentían mal en su piel. No le apretaban, no estaban sueltas, no olían mal, no estaban rotas o sin remendar, lógicamente, en orden, ilógicamente; mal. Incluso limpio y más refrescado, su reflejo sigue casi tan muerto como sus ganas de seguir con el día.
No es la primera vez que ignora una fiebre por el bien de mantener el promedio actual, no es tan severa como otras veces y la ha pasado mucho peor, así que simplemente sale a la oscuridad del cuarto, donde sus tres compañeros siguen profundamente dormidos, o, en el caso de Avery, desmayados, porque no hay forma posible en que esa posición de peatón atropellado sea cómoda para nadie.
Así que aprovechó para comenzar primero que nadie, llegó a la cocina y se dio cuenta que podía desayunar antes.
Apenas intentó poner un bocado de comida en su boca, las náuseas fueron instantáneas. Sostener el trozo de huevo en su tenedor fue suficiente para que el rechazo cerrara su garganta, paranoia, no iba a hacerle daño, pero su mente muestra imágenes, su boca tiene recuerdos de sangre y acidez, su cuello recuerda el dolor de expulsar esferas babosas, sus oídos recuerdan las risas, las burlas lejanas y su estómago da vuelcos, rechazó el plato con más fuerza de la que quiso y con un sudor frío corriendo por su espalda. Los elfos no tomaron ofensa, el más viejo lo miro con demasiado conocimiento y comenzó a preparar avena tibia y un té de manzanilla simple y amigable con su estómago alterado. No con magia, no a sus espaldas, lo hizo con sus manos, sostuvo frente a Severus cada ingrediente, cada paso del proceso. Severus observó con una atención comparable a la de un halcón, las hojuelas de avena ser puestas en la olla, la masa ser movida sobre la flama, la bolsa de té ser colocada, el agua caliente ser vertida en la tasa y, al final, servirlo.
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One shots Snulciber
FanficUna serie de capitulos sobre la pareja de Mulciber x Snape, sin conexión entre capitulos. Cada AU más loco que el anterior, nada realmente hace mucho sentido, son solo pequeñas ideas que se me ocurren. Espero les guste. El nombre de Mulciber en e...
