A la medida

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Diciembre. El clima se volvió tan frío que es insoportable salir sin tres capas de ropa.

-Muchas gracias, Mulciber, eres realmente fuerte- sonríe entre risitas una chica mientras él deja el ultimo caldero de cobre en el almacén. No era su trabajo, pero el jodido caldero es pesado, y la chica le pidió ayuda.

Si ella se rompe la espalda y es porque él se negó a ayudarla, el escándalo y problemón con sus padres no tendría final. Por lo que suspira y cierra la puerta del almacén, dispuesto a irse a comer algo de una vez.

-No hay problema. Nos vemos después. -Intenta despedirse rápido, alcanzar su mochila y salir de ahí, pero la chica, una Ravenclaw, se acerca más a él. Y Klaus tiene que ver hacia abajo para mantener su mirada.

Ella ladea la cabeza y sonríe traviesa mientras coloca la mano en su brazo, sus dedos deslizándose desde su hombro hasta su muñeca, lento y despacio, descarada al sentir la dureza en el musculo y el grosor de la extremidad, tendría que usar las dos manos para rodearlo por completo y ese detalle casi le arranca una mueca a Klaus. Se queda quieto, en espera de que va a hacer y esperanza de que acabe rápido para que pueda irse de una buena vez. Pero ella no se detiene.

-Fuiste muy amable, Mulciber. Sabes, eres un chico muy apuesto, y eres tan.... -Y la mano llega a la suya, fantasmal y juguetón- grande. -susurra casi lasciva. Sonríe al final, un par de parpadeos sugestivos mientras ella se acerca más, voltea hacia arriba para verlo a los ojos. Hace obvia la diferencia de altura.

Como un foco de alarma, una sirena o un parteaguas, el gesto saca a Klaus de su paciente determinación, es suficiente para que se aleje de ella por completo, liberando su brazo y alejando los cuerpos de ambos.

-Suerte biológica, nos vemos.

No da tiempo de que ella responda o vuelva alcanzarlo antes de salir casi trotando de ahí. Suspira una vez se aleja y asegura la mochila en su hombro. Las personas se quitan de su camino, y él hace su mejor esfuerzo por mantener la cortesía y sonreír de regreso a todas las chicas que le dedican guiños y saluditos entre risitas, con falsos rubores en las mejillas y secreteos entre ellas.

Apenas llega al Gran Comedor, encuentra lugar junto a Evan, al cual saluda con un empujón.

-Te tardaste años- se queja el rubio, pero se hace a un lado para dejarlo sentarse.

-No porque quisiera, me retuvieron como mula de carga- se queja mientras comienza a llenar su plato. -Usamos calderos en el laboratorio y no querían que alguien se descalabrara al llevarlos de regreso. Ya ves cómo se pone Slughorn con sus preciados calderos.

-Los quiere más que a sus estudiantes- se ríe Willhem, pero entonces recuerda un detalle-¿No era responsabilidad de Susana Clarke el recoger el laboratorio?

-¿Y tú crees que, con lo delgada que está, puede cargar un caldero de cobre y hierro de 15 kilos sin partirse la espalda? Parece una rama seca -menciona sin piedad. Pero Edmund sonríe ruin.

-¿Oh? ¿Y te quedaste a ayudarla pese a que tenías hambre? ¿Sera que veo... interés? -alza las cejas y Klaus ahoga un gruñido de irritación.

-Cabrón, no empieces.

-¡Solo digo!

Klaus le manda una mirada de muerte y da una mirada alrededor.

Al igual que en su mesa, todas las demás tienen aceleradas charlas.

El Gran Comedor vibra con magia y la animada charla de todos los alumnos, un gran sábado y un descanso falso, toda la escuela esta movida y en constante emoción. El Yule se acerca a paso acelerado y tiene a todo Hogwarts patas arriba, una sobre romántica tradición de celebración, y una cuna de chismes decorada con nieve falsa y una balada clásica.

One shots SnulciberHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora