Fosa y Antorcha

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El día es soleado, el viento es fresco y el valle está casi vacío. Las risas de los dos niños resuenan entre la paz de día, un juego contento, un intercambio inocente, una pisca de alegría y chispa de felicidad. Sin complicaciones, simple existencia y sencilla felicidad.

Lily jala la falta de su vestido de flores para hincarse en la tierra y no mancharlo, su madre tendría que lavarlo si se mancha demasiado y es uno de sus favoritos, con los pequeños moños en el borde y botones en el cuello. El pasto ha crecido muchísimo con las recientes lluvias y no hay quien lo pode, por lo que las briznas verdes se encargan de esconder sus piernas y acariciar sus codos mientras ella quita las más grandes para alcanzar ese pequeño arbustito de flores. Pequeñas flores silvestres en forma de trompetilla, con un color tan bonito, nunca se atreve a arrancarlas porque tan bonitas son, pero siempre se emociona de verlas.

Justo ahora, sus dedos alcanzan el tallo y el montón de flores son expuestos de su escondite.

—¿Qué haces?

La voz suave de su amigo viene de atrás, es cuestión de segundos para que el delgado cuerpo de Severus se abra camino a un lado suyo, curioso y queriendo ver que pudo encantarle tanto como para interrumpir su juego del escondite. Es un poco difícil cuando son solo dos, pero es entretenido ver en cuantos lugares Severus se le ingenia para escabullirse. De todos modos, Severus la mira a ella y después a las flores, el entendimiento llegando a él.

—Oh... ¿Te gustan?

—Mucho, pero nunca puedo llevarlas a casa.

—¿Por qué?

—Mueren al ser arrancadas de su hogar.

—Todas las flores mueren al ser arrancadas de su hogar.

—Ósea, sí, pero están mueren a los tres segundos, —rebate Lily, porque, de nuevo, Sev tiene razón. —No viven más si las pones en agua, solo... mueren y pierden su color. Es una pena, ¡Se verían preciosas en el jarrón de mi mamá!

Sev ladea la cabeza con un leve ceño fruncido, pensando. Acerca su propia mano y acaricia con toque fantasmal el petalo morado de las más cercana, hasta que tiene una idea.

—¿Por qué no intentas hacer que viva más tiempo con magia? —Ofrece como solución.

Lily mir a su amigo con incredulidad y duda. Sev sabe más de magia, la ayuda a entender esos chispazos de energía que corren en sus huesos y sangre a momentos random, le explica paciente que es cada uno y que pronto podrán controlarlos mejor. No le termina de encantar como dice que, con un poco más de práctica, podrá poner a su hermana en su lugar, porque no hay nada especial en ella como lo hay en Lily, y tampoco le encanta como insiste en llamarse a sí mismo un mago y a ella una bruja. Oye, entre tantas formas y nombres, elegir "bruja" para una niña de nueve años es cruel. Él dice que la palabra bruja solo tiene mala connotación por la influencia ignorante de los Muggles, que Lily tampoco adora esa palabra para referirse a sus propios padres, pero bueno, Sev es terco y hasta ahora no se ha equivocado.

Indiferente a ello, esa "magia" que Sev le ofrece es todavía muy nueva en su mundo, dispersa y traviesa, poco puede hacer aparte de azotar una puerta, hacer flotar una galleta hacia ella o cambiar el color de su lápiz. Es como si esa energía tuviera mente propia, solo que comparte ambiciones con Lily, justo ahora, quien sabe cómo convencer a esa rejega magia a obedecer.

—¿Y cómo se hace eso? —No es un reto, pero una pregunta genuina. Sev vuelve a pensar.

—Madre dijo que los hechizos tienen palabras para la dirección de las acciones, algo así como que la voluntad necesita expresión. No se las palabras... ¿Tal vez si te concentras muchísimo? De que, cierra los ojos y piensa, piensa, piensa hasta que se haga realidad.

One shots SnulciberHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora