'Cuando las cosas van mal.'
[Concepto]
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El sonido de la batalla era un eco lejano, ahogado por la fatiga y la desesperación. Olor a hierro y ceniza impregnaban el aire, una mezcla entre la sangre y desesperación. El grupo de héroes estaba al borde del colapso, sus fuerzas drenadas, sus cuerpos incapaces de seguir luchando. Mei jadeaba, solo eso hacía en medio del campo de batalla, su pecho subiendo y bajando con rapidez mientras su espada de jade brillaba entre sus manos temblorosas. Sus ojos analizando cada pequeño detalle de cómo los dos monos intentaban hacer al monstruo retroceder.
El enemigo, esa criatura de apariencia mayormente humana pero de fuerza imposible, seguía de pie entre ellos, ileso, inquebrantable. Casi como si poseyera las mismas o incluso más inmortalidades que el mismísimo Sun Wukong.
Inaudito, no podía permitir que siguieran así. Si no eran ellos, nadie más vendría a ayudar, eso estaba más que claro. ¿Qué sería de la gente? ¿De los pueblos? ¿De los animales y todos los habitantes de esta tierra? Arrasará con todo.
Ella realmente no supo que es lo que la poseyó en ese momento, tal vez como Macaque pierde más que solo la mano o como Wukong era lanzado hasta una roca después de ser jalado de la cola. Algo simplemente se encendió en ella, algo momentáneamente poderoso. Y sin más que un buen trozo de determinación alzó su espada y la apuntó al blanco correcto.
El rayo de jade que Mei había lanzado acertado, abriendo un corte fino pero visible en la mejilla de la amenaza.
Fue como una gran victoria a pesar de ser tan pequeño, ella se sintió feliz. Algo así.
"¡Le di!" su voz fue un grito entrecortado, una mezcla de incredulidad y emoción. Los demás, que estaban lastimados y llenos de heridas, casi juraban que ella estaba sonriendo para sí misma. No importaba que la tuvieran de espaldas.
Por un instante, MK también sintió alivio, a tan solo unos pocos pasos detrás de ella, el único que estaba de pie a su lado. Tal vez, solo tal vez, podían ganar.
Pero la criatura se movió.
No emitió sonido alguno, no mostró furia ni dolor. Su rostro permaneció vacío, inexpresivo, carente de cualquier rastro de emoción mientras su brazo se alargaba con una velocidad imposible. Ella pudo verlo muy bien, lo tenía casi rozando narices.
Y apenas tuvo tiempo de reaccionar.
El impacto la sacudió. No por la fuerza del golpe, sino por el frío que se extendió desde su pecho.
La brillante espada cayó de sus manos haciendo un 'clink' contra la tierra. Sus ojos bajaron lentamente y ahí estaba: el brazo de la criatura atravesándola de lado a lado. Ah, asique eso era. Curiosamente no dolió, ¿habrá sido la rapidez? ¿La precisión? ¿El hecho de que estaba tan nublada por el shock que era incapaz de sentir otra cosa?
"M-Mei…" MK apenas logró pronunciar su nombre, lo que llamó su atención.
Intentó girar la cabeza hacia él, pero su cuerpo tembló, sus piernas perdiendo la fuerza por completo. Un jadeo se escapó de sus labios cuando la criatura retiró el brazo de su pecho con la misma facilidad con la que se saca una espada de su funda, seguido de una gran arcada repleta de sangre que su cuerpo no pudo evitar expulsar. Sus labios ahora estaban todos manchados al igual que sus pies.
MK se movió instintivamente para atraparla, pero antes de que pudiera dar un solo paso, vio lo que la criatura sostenía con horror.
El corazón de Mei palpitaba débilmente entre sus dedos pálidos. Lento, poco a poco deteniéndose lejos del cuerpo de su propietaria.
Su mejor amiga cayó al suelo, su cuerpo estremeciéndose ligeramente antes de quedar inmóvil.
El silencio que siguió fue insoportable.
Mei, aún con los últimos rastros de vida en su mirada, alzó débilmente la vista hacia MK. Abrió la boca, tal vez para decir algo en sus últimos momentos, pero antes de que una sola palabra pudiera nacer, la criatura cerró su puño.
El crujido húmedo lo rompió todo.
Una explosión de sangre empapó todo lo cercano al corazón, el cual ahora no era más que un montón de viseras inútiles y asquerosas. La pobre chica perdió el brillo en sus ojos en ese momento, muriendo sin poder decir nada. Sin poder dar un breve discurso o una despedida, ni siquiera un 'lo siento'.
Y algo dentro de MK se quebró.
Su respiración se volvió errática, entrecortada, convirtiéndose en gruñidos entre dientes afilados. Su cuerpo entero ardió en una ola de furia y desesperación.
No fue una transformación consciente. Fue una respuesta instintiva al dolor insoportable en su alma.
Su piel se estremeció mientras su forma humana se desvanecía, reemplazada por un cuerpo más grande, más fuerte, cubierto de un pelaje marrón oscuro y una cola azotando salvaje detrás suyo. Sus ojos brillaban con un rojo incandescente —ni siquiera dorado—, y sus garras se hundieron en la tierra cuando dejó escapar un rugido que sacudió el suelo.
Se lanzó hacia la criatura con todo lo que tenía. Un modo para sacar su enojo, toda su pena. Apaciguar el sentimiento de pérdida.
La pelea estalló en un frenesí de ataques brutales. MK golpeaba con toda su fuerza, sus garras rasgaban, sus colmillos buscaban carne, su rabia lo volvía un huracán de destrucción. Pero la criatura respondía con la misma intensidad, completamente inmune al acto que ha cometido.
Golpes y cortes se intercambiaban a un ritmo imparable. MK sentía el ardor de las heridas abriéndose en su cuerpo, pero el dolor se ahogaba en su furia mientras lagrimas gruesas corrían por sus mejillas en cada rugido. No le importaba, nada importaba. Solo quería destrozar a ese ser pieza por pieza.
Pero no podía.
Por más fuerte que golpeara, por más rápido que atacara, por más brutal que fuera; la criatura seguía en pie, imperturbable. No mostraba signos de cansancio, ni de miedo.
Y eso solo lo volvía aún más aterrador.
MK rugió, sus garras descendiendo con toda su fuerza.
El enemigo bloqueó el golpe con una facilidad escalofriante y, en el mismo movimiento, le estrelló un puño en el estómago, lanzándolo contra el suelo con un impacto devastador.
El aire abandonó sus pulmones, pero él no se detuvo. Se incorporó de inmediato, la ira latiendo en cada fibra de su ser en lo que se lanzaba al cielo lleno de nubes negras.
Mei estaba muerta.
Y él no se detendría hasta asegurarse de que esa cosa también lo estuviera.
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Los personajes de series parecen inmunes a la muerte, es como si el concepto no existiera a pesar de ver ancianos por ahí y evidentes lugares a donde van las almas. Me preguntaba que pasaría si uno de ellos muere en pleno campo de batalla sin haber hecho mucho para defenderse o para contraatacar.
Mei pagó esta vez, por eso el título es el que es. No tuve de otra.
Bueno, bay– 🕴
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LMK One-shorts
FanfictionEscritos de Lego Monkey Kid. Son cosas que suelen venirme a la mente y depende que de tan explícito será el largo del capitulo. Algunos capítulos pueden ser muy explícitos y otros pueden parecer Dead-dove, asique, ehhh- vayan con cuidado, lmao
