Capítulo 46.

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Mientras Llueve.

– Domingo, 10 de Septiembre de 2023 –

Era un día de lluvia, lluvia fuerte, desde esa misma mañana no se podía ver un rayo de luz solar. Las gotas chocaban contra la ventana y recorrían su camino hasta abajo. Era lindo de ver, solo que nadie les prestaba atención.

Sobre la cama reposaba tranquilamente una carta escrita en papel, cuidadosamente doblada, todo el cuarto estaba impecable, todo puesto en su lugar y todo recién limpio.

Estás tan asustado. —Esa voz resonó en su cabeza, tan enterrada y suprimida que Link no la escuchó; él no quería ser oído tampoco.

En aquel cuarto limpio se encontraba Link, su mirada se había perdido al vacío, sus ojos cafés carecían de brillo, su pupila estaba dilatada y su corazón latía con fuerza. Estaba parado sobre una silla, tenía una cuerda al cuello está pasaba por la lámpara en el techo y terminaba en la cama usándola de contrapeso.

Estaba listo para tumbar la silla, y atento a todas las consecuencias que esto llevaba. No iba a ser una muerte tranquila, había hecho una exhaustiva evaluación de varios métodos, y entre arrojarse desde las alturas del risco que daba al bosque y colgarse esa había sido su elección.

Había dejado todo en orden, escrito una carta de despedida, o más bien una disculpa. Era un poco estúpido para él, pero era lo único que podía hacer al tomar una desición de esa magnitud.

Trago saliva y se trono el cuello, vacío su mente y relajó el cuerpo todo lo que pudo para caer; tumbó la silla.

Sin importar que tanto se relajó cuando sintió la cuerda apretar su cuello, su cabeza empezó a doler y sus manos fueron a su cuello, pero se detuvo antes de tocar la cuerda. Solo intento relajarse, dejarse caer sintiendo como su cuerpo perdía fuerzas, su visión se hacía borrosa y poco a poco se enterraba en su mente.

¿?

Casi al borde del umbral alcanzo a oír además de la lluvia goleando el sonido de un auto llegar, eso no debía ser así:

«Ella no puede verme así» —Usó las pocas fuerzas que le quedaban para tomar la silla con su pies.

No podía verla, en ese estado eran tan difícil sintiendo como se estaba coordinando tan mal que apenas reconocía si movía los pies o las manos, pero en un momento rozó con los dedos la silla y la pudo estabilizarla de nuevo.

...

La mujer salió del auto usando un paraguas para la lluvia torrencial, en su otra mano sostenía una caja cuadrada de un color rosa suave, cerró la puerta del auto y camino a la puerta de la casa. Hacia un poco de frío en esa zona, saco las llaves y abrió la puerta, la casa estaba inundada por un silencio desolador, lo notó extraño para lo hiperactivo que era su hijo.

Subió las escaleras tras quitarse los zapatos en la entrada, camino hasta la puerta de la habitación y abrió está sin siquiera tocar:

—¿Como está el Cumpleañero? —Dijo en un tono cálido y alegre, su voz era dulce y emocionada de esa fecha.

Link estaba sentado en su cama, usaba una silla para poner unos libros sobre la estantería de la habitación, usaba un suéter con capucha evitando así que su cuello marcado pudiese ser visto.

Bajo de la silla y miro a su madre teniendo una sonrisa alegre, hubo una descoordinación al poner los pies en el suelo, se le noto un poco mareado.

—Debería comprarte unas vitaminas. —Dijo ella al verlo sentarse en la cama.

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