La cercanía entre Hipo y Jack se profundizaba con cada momento compartido.
Sus conversaciones, antes titubeantes, ahora fluían con la naturalidad de un río manso. Un día, en los jardines del castillo, junto a un estanque bañado por la luz dorada del atardecer, la magia del momento los envolvió. Hipo, sentado en un banco, suspiró.
Jack se unió a él, el silencio entre ambos, cómodo y expectante.
El aire, perfumado por las flores y el canto de los pájaros, era un susurro de paz. Hipo cerró los ojos, saboreando la tranquilidad.
—Me gusta venir aquí cuando necesito pensar— confesó, rompiendo el silencio. —Es un lugar… sereno.—
—Sí, es hermoso,— respondió Jack, su mirada recorriendo el reflejo dorado del sol en el agua. —Como si el mismo oro se derritiera en el estanque.—
Hipo abrió los ojos, encontrando la mirada de Jack. Un escalofrío le recorrió la espalda. No era solo la belleza del lugar; era la intensidad de la conexión entre ellos.
—Me alegra que estés aquí— susurró Hipo, la voz apenas audible. —Me gusta pasar tiempo contigo.—
—A mí también— respondió Jack, su sonrisa cálida y sincera. —Eres… especial, Hipo. Me encanta tu sonrisa, la forma en que me haces sentir…— Su voz se apagó, dejando la frase inconclusa, cargada de significado.
Hipo sintió un vuelco en el estómago. ¿Sentía Jack lo mismo? La tensión entre ellos era palpable, una promesa susurrada al viento.
—Es aún mejor cuando estamos solos— dijo Hipo, su voz firme, segura. —Me siento más… cómodo, contigo que con nadie más—
Jack se acercó, sus piernas rozando las de Hipo. El contacto fue un chispazo de electricidad. Ninguno se movió.
—Lo mismo me pasa a mí— susurró Jack, su aliento cálido en el oído de Hipo. —Contigo, puedo ser yo mismo.—
El aire vibró con la promesa de un beso, un momento suspendido en el tiempo. Ambos lo sabían. Algo estaba a punto de cambiar. Para siempre.
—Deberíamos venir aquí más a menudo— dijo Hipo, una sonrisa tímida jugando en sus labios.
—Sí— susurró Jack, su mirada fija en los ojos de Hipo. —Me hace feliz.—
Una risa compartida, ligera como las plumas, se unió al canto de los pájaros. Un momento mágico, un recuerdo imborrable. El comienzo de algo nuevo.
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All I WANT
Fiksi PenggemarHiccup principe de un reino de Berk conoce a Jack un empleado de los establos que se encarga especialmente de su fiel dragón Chimuelo. Con el paso de la convivencia los dos empiezan a tener sentimientos por el otro. -NOTA: HISTORIA INSPIRADA EN UN...
