Hipo yacía sumido en un sueño tan profundo, un oasis de tranquilidad donde todo era perfecto y cómodo. La luz del sol no lograba traspasar las gruesas cortinas de su alcoba, y el clima se mantenía en un equilibrio ideal, ni demasiado cálido ni demasiado frío. Estaba acurrucado entre las suaves sábanas, envuelto en una burbuja de sueño, había encontrado el espacio y posición perfecta, y el silencio reinaba a su alrededor, sin un solo ruido que perturbara su descanso. Hasta que...
—Ya es tarde— irrumpió una voz femenina, rasgando el velo de su sueño.
Sintió cómo le arrebataban su preciada cobija y cómo las cortinas se abrían de golpe, dejando que los rayos del sol lo golpearan directamente en el rostro. Para su desgracia, ya había entreabierto los ojos, y la repentina luminosidad lo cegó por un instante.
Soltó un quejido de frustración y se cubrió la cabeza con la almohada, buscando desesperadamente refugio de la luz implacable. ¡Odiaba tener que levantarse temprano y enfrentarse a sus interminables lecciones! ¡Por Odín! Lo único que deseaba era dormir un poco más, ¿era tan difícil de entender?
—Ya levántate, Hipo— insistió la voz, ahora más cercana y firme —Tienes lecciones en quince minutos. Necesito que te vistas y te prepares—
Hipo, resignado, finalmente aceptó su destino. Con cada fibra de su ser, detestaba las lecciones. Antes, al menos, contaba con la compañía de su prima Mérida, y juntos convertían cada sesión en un divertido caos. Pero desde que comenzaron a recibir lecciones por separado, todo había perdido su encanto. Hoy le tocaba historia, la materia que más aborrecía, pero no le quedaba otra opción. Con un suspiro, se levantó de la cama, arrastrando los pies hacia el inevitable encuentro con el pasado.
Salió de su habitación con flojera, frente a él igualmente iba saliendo su prima de su habitación. Ambos tenían el mismo rostro cansado.
—¿No te peinas?— pregunto con burla el chico.
—Cuandi tengas músculos me peinare— contesto ella mientras empezaba a caminar.
—¡Hey! Si tengo— contesto persiguiendola.
♥•♥•♥•♥•♥•♥•♥•♥•♥•♥•♥
Jack se secó el sudor de la frente con un gesto rápido. Limpiar la cocina después de preparar el desayuno favorito del rey era una tarea ardua y poco apetecible; solo el recuerdo de los ingredientes le revolvía el estómago. Salió del sofocante ambiente y se dirigió a los establos, donde lo esperaba su verdadera responsabilidad: cuidar del dragón del príncipe.
—¡Chimuelo! ¿Cómo está el dragón más bonito del mundo?— exclamó, mimando al dragón, que se dejaba acariciar con docilidad. Jack nunca había entendido por qué nadie más quería encargarse de Chimuelo; para él, era una criatura adorable y lleno de cariño, sobretodo no era nada travieso.
—Hoy toca quitarte las escamas viejas — anunció Jack.
Chimuelo, como si entendiera las palabras, se recostó en el suelo, facilitando la tarea. Para Jack, estos momentos eran los mejores del día. Podía sentarse junto al dragón, disfrutar de su compañía y descansar un poco de las exigencias del castillo. Aunque no se quejaba, sabía que su vida allí era mucho mejor que la que había llevado antes.
Mientras trabajaba, Jack comenzó a tararear una melodía, y pronto, las palabras fluyeron de sus labios.
—Todo lo que quiero es nada más
Para oírte llamando a mi puerta
Porque si pudiera ver tu cara una vez más
Podría morir como un hombre feliz, estoy seguro
Cuando dijiste tu último adiós
morí un poco por dentro
Me acosté llorando en la cama toda la noche
solo sin ti a mi lado
Pero si me amabas
Por qué me dejaste
Toma mi cuerpo
Toma mi cuerpo
Todo lo que quiero es
Todo lo que necesito es
para encontrar a alguien
encontraré a alguien—
Cantaba para Chimuelo, quien parecía disfrutar de la música. Jack había descubierto hacía poco que al dragón le encantaba escucharlo cantar, así que había convertido esta práctica en un ritual para relajarlo y, de paso, desestresarse a sí mismo. Además, tenía que admitirlo, le encantaba cantar.
Desde la distancia, un joven de cabello castaño escuchaba la voz melodiosa que provenía de los establos. Era una voz hermosa, llena de sentimiento, que resonaba en el aire con una dulzura embriagadora. Una sonrisa se dibujó en sus labios. Tal vez mañana tendría la oportunidad de hablar con el chico de la voz encantadora.
Hola! para la personita que pidió el capitulo aquí esta, espero te guste. BESOTES.
-KAA085-
ESTÁS LEYENDO
All I WANT
FanfictionHiccup principe de un reino de Berk conoce a Jack un empleado de los establos que se encarga especialmente de su fiel dragón Chimuelo. Con el paso de la convivencia los dos empiezan a tener sentimientos por el otro. -NOTA: HISTORIA INSPIRADA EN UN...
