Pesadillas

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Miré asustada a Tay, y él se encogió de hombros. Quizá sí deba contárselo.

De dije a Alex lo que ocurría, y él se quedó vigilando que nada malo pasase. Si Kenny llamaba a la poli, me encerrarían en un hospital psiquiátrico, y me alejarían de Mía.

- Bueno, Kenny...yo...esto...- No sabía como decirle sin que sonara irreal.

- Lêa tiene poderes, puede controlar mentes y elevar objetos. Se llama telequinesis.- Se adelantó mi hermano.

Este niño no sabía qué era la sutileza o las indirectas.

-Lo que Alex quiere decir, es que los efectos del alcohol que los agresores tomaron, hace que parezca como si Lêa tuviese poderes. - Finalizó Taylor.

-Bueno, hablar de esto a las tres de la mañana, no soluciona nada. Descansemos y mañana lo hablamos más tranquilos, vale?- Dijo Alex, notando ya la hora que era. Él sabía que necesitaba pensar.

Todos asentimos y nos fuimos a dormir. Yo me quedé despierta pensando en lo que le diría mañana a Kenny. Aunque también podía hacerle creer que todo había sido un sueño.

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Estaba tumbada en mi cama. Sin poder dormir.

Una voz me decía que tuviese cuidado. Era la voz de mi hermana. Pero ella estaba dormida.

Me levanté y fui a por un vaso de agua, cuando llamaron a la puerta. Abrí, y me arrepentí de haberla abierto. Dos enfermeros y cuatro policías acompañados del borracho que intentó hacernos daño, estaban parados frente al marco de la puerta.

Mía salió de su habitación. Alex no estaba. El hombre, me señaló y dijo "es ella, tiene poderes" y luego, dos policías se acercaron a Mía, y la apartaron de mí. Los enfermeros y los policías me tomaron de los brazos. Yo grité que no me separaran de Mía, grité con todas mis fuerzas. Y aquel hombre solo reía, como si le gustase ver llorar a Mía.

En ese momento, Alex apareció en la puerta y intentó acercarse, gritando que me soltasen, pero no pudo. Alguien insertó una jeringuilla en mi brazo. Todo se volvió borroso y oscuro...

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Desperté con Alex y Taylor preocupados a mi lado. Los miré y me froté los ojos. Entonces me di cuenta de que estaba llorando. Ellos me abrazaron y dijeron que todo había sido un sueño.

-Empezaste a gritar, y vinimos corriendo. Todo estaba flotando y tus ojos estaban cerrados. Gritabas no me alejeis de Mía, por lo que supimos que era una pesadilla.- Explicó Alex.

-Tengo miedo.- Dije agachando la cabeza. Sin darme cuenta, las lágrimas volvieron. Ellos me abrazaron aún más fuerte.

-No vamos a dejar que te lleven a ningún sitio, hermanita. Te quedarás jodiendo por aquí mucho más tiempo. Lo prometo.- Dijo mi hermano, y yo le sonreí.

- Y no vamos a permitir que te lastimen, ni a ti, ni a Mía.

Yo sonreí. Miré el reloj, las cinco de la mañana de un Lunes. En pocas horas tendría que estar en clase. Pero la pesadilla seguía en mi mente.

Alex pareció comprender qué pensaba, y me dijo que él le diría al director que estaba enferma.

Taylor se tumbó a mi lado y me abrazó. Me daba seguridad. Y sin darme cuenta, me dormí. Pero no tuve pesadillas.

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Holaaaaaaaa;)

Siguiente pregunta: sois de café o de té??

Okay, no subo por falta de imaginacion, a todos nos pasa asi que a callar :'(

Buehh, me voy hasta el proximo capii ;))

Esta peque se despide

LA TELEQUINESIS DE LÊAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora