¿Tarde en el parque?

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Al llegar a casa, cambié mi ropa de muerta viviente (acorde con mi humor en clase de matemáticas) por ropa extrañamente normal y sencilla, algo impropio de mi. opté por una sencilla sudadera mi hermano holgada sobre mis vaqueros, y con eso y calcetines de dinosaurios bajé a comer.

Mis padres están trabajando y llegarán a la noche, por lo que estoy sola en casa. Caliento la comida que mi madre deja en el horno por las mañanas y mientras pongo la mesa para tres.

No tardó mucho en oirse la voz de mi hermano entrar. Cuando me vió, se quedó esperando y mirándome. Supongo, que estaba esperando una explicación, pero yo me quedé en silencio.

Mi hermano sabía lo de mi telequinesis, por eso, ya supuse que empezaría a gritarme de todo.

- ¿¡PERO TÚ ESTÁS LOCA O QUE?!- Tenía la cara rojísima, estaba muy furioso.- ¿ACASO QUIERES QUE TE METAN EN UN MANICOMIO POR USAR TUS PODERES? ¿TE DAS CUENTA DE LO QUE HAS HECHO? Como alguien sospeche...

- A TI SOLO TE PREOCUPA QUE TU REPUTACIÓN DE POPULAR SE PIERDA, ADEMÁS, NADIE ME HA VISTO- Estaba cabreada. Muy cabreada. El olor a quemado nos sacó de nuestra discusión. Saqué lo de dentro y lo abrí. Era lasaña.

- Perdona, no debí haberte hablado así.- Se disculpó él.

- No pasa nada.- Enseguida me di cuenta de algo- ¿ Dónde está Mía?

- Te tocaba recojerla a ti de la escuela.

- No. A mi me toca la semana que viene...me voy a por ella antes de que se dé cuenta de que te has olvidado de tu hermana.- Le digo a punto de salir de casa.

- No espera voy yo con la moto. Iré más rápido.- Dice con las llaves de la moto en sus manos.

En pocos minutos, mi hermanita de ocho años años se asoma por la cocina

- Alex me ha llevado en moto. Hemos ido súper-rápido.

- Dile a tu hermano que la comida ya esta y lávate las manos.

- Vale.

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Recibo un mensaje de un número que no conozco

Hey, que tal? Soy Kenny. ¿Que te parece si nos vemos a las cinco y media en tu casa?

Yo le respondo:

A las cinco y media tengo clase de baile.¿ Que tal a las seis y media?

Guardé mi móvil y me vestí con la ropa de baile. Bailaba hip hop, pero no era muy buena, la verdad.

Me encerré en mi habitación y empecé a concentrarme. De repente, me elevé del suelo. Necesitaba alejarme del mundo. Y sobre todo aprender a controlarme cuando me enojo.

- Lêa, voy a salir, tendrás que llevarte a Mía contigo a tu clase.- Alex estaba gritando desde abajo y yo me volví a sentar. Luego se escuchó la puerta y Mía entró.

Oh no...eso significa que o me la llevo con Kenny o no voy con Kenny.

¿Y ahora que hago?

Lo pienso todo el rato de camino a mis clases, con Mía a mi lado, apretando mi mano.

Cuando entré, dejé a Mía en el banquito junto con otros niños y padres. Estiramos y la clase empezó.

La profesora pasó lista, y luego encendió su aparato de música. Bailamos la parte que ya aprendimos y ella nos dijo nuevos pasos. Después nos dejó tiempo de asearnos. Entonces me giré para ver a Mía y sentí mis mejillas rojas de vergüenza.

-Ke..Kenny...

- Bailas muy bien, no sabía que tu bailabas.

- C..co...como...- Vaya, al parecer ahora soy tartamuda.

- Me encontré a tu hermano y me dijo donde estabas.

- Oh- Fue lo único que se me ocurrió decir.

- Tampoco me dijiste que tenías una hermana. Las dos teneis los mismos ojos. Son muy hermosos.

Vaya, en este momento yo ya estaría como un tomate. Pero eso me recordó que tenemos los mismos ojos que mi madre y me entristecí un poco.

- ¿Que te parece?- Me dijo Kenny.

-¿Eh...qué?- Dije saliendo de mis pensamientos

- Estabas distraída. Dijo que si quieres ir a por un helado.

- Oh, bien. Vale.

Salimos y yo me fui al vestuario, saqué mi ropa y me di una ducha. Me vestí con unos vaqueros no muy cortos y una camiseta de tirantes de grimey.

Al salir, Kenny me mira de arriba a abajo y en su rostro hay una sonrisa.

Nos dirijimos a una heladería, y él pide un helado de fresa. Yo de vainilla y Mía uno de chocolate.

Mía ve a una amiguita suya y su madre, al verme me reconoce y se ofrece a cuidar de Mía mientras yo estoy con Kenny. Le doy las gracias y luego Kenny me dice que suba a su moto.

- ¿Dónde vamos?- Digo con intriga.

- A un lugar más tranquilo.

Unos diez minutos después, llegamos a un enorme parque con un lago y una casita abandonada. No había casi nadie en el parque. Él se sienta bajo un árbol y yo hago lo mismo.

- Bueno...y...¿cuántos años tienes?

- Quince, ¿y tu?

- Trece- Agacho la cabeza.

- Oye, no te avergüences, no pasa nada.- Me levanta la cabeza con sus manos.

- ¿Se te da bien escalar?

- Si....más o menos- Contesta él.

Si pensarlo dos veces, subo lo más rápido que puedo a una de las ramas más altas del árbol.

No me doy cuenta pero él está sentado a mi lado en seguida. Me mira y me regala una sonrisa que yo le devuelvo.

Nos pasamos la tarde haciendonos preguntas y contando chistes. Miro la hora y veo que ya son las nueve y media.

- Alex estará esperándome y tengo que ir rápido- Digo poniendo un pie en la rama de abajo. De repente, esta cruje y cae. Yo suelto un gritito y cierro los ojos. Cuando los abro, Kenny me había subido a la su rama. Pero esta también cruje y nos caemos los dos.

Antes de tocar el suelo, levanto un poco a Kenny con la mente y este no cae. Sin que se dé cuenta lo dejo caer. Pero no se hace daño, ya que yo lo impedí.

Nos empezamos a reir, sin movernos del suelo y luego el me dice que vayamos con su moto.Yo asiento e intento levantarme, pero mi pierna me duele. Kenny se da cuenta y me dice:

- Tu pierna sangra, deja que te ayude.- Y sin poder decir nada, me levanta en sus brazos como si no pesase ni un gramo.

Me sube a la moto.

- ¿Estás bien?

- Si...- Respondo- ¿tu te has hecho daño?

- No, tranquila. Te llevaré primero a mi casa y te curaré esto.

- No. Somos vecinos, y es mejor que mi hermano me vea rápido en casa.

- Está bien.

Al llegar a casa, Alex me mira preocupado. Kenny le cuenta todo y luego mi hermano saca el botiquín y desinfecta la herida. Me he hecho un corte. Pero no es muy profundo. De reojo veo en la mesa una nota. Es de mamá:

Hemos salido por negocios, tendréis que cuidar de Mía. No queméis nada. Volveremos en dos semanas. Os quieren

--mamá y papá--

Me tumbo en la cama. No tengo hambre, así que me quedo boca arriba, pensando hasta que el sueño me vence.

LA TELEQUINESIS DE LÊAHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora