La cita... otra vez

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—Mas te vale que esto sea increíble o juro que te mato—

Viendo se obligada a despertar a las ocho de la mañana, por quién estaba muy próxima a ser su exnovia, a Jefa le fastidiaba la luz, el sínodo y hasta el estúpidamente lindo rostro de Tori.

—Ya deja de ser tan gruñona, te prometo que te va gustar, y si no, prometo pasar una noche entera en el cementerio contigo—

Eso había ayudado a mejorar la situación, el pasar una noche entera en un cementerio era algo que siempre había querido hacer, pero era demasiado aburrido hacerlo sola y Tori siempre se había negado rotundamente, hasta ahora.

—Te haré recordar eso bebé—

—No lo harás, porque te vas a divertir—

—Eso ya lo veremos—

Tras casi una hora de camino por lo que parecía un desierto para Jade, el auto se detuvo en medio de un terreno con camionetas, casas rodantes y absolutamente nada cerca.

—Bebé ¿donde rayos estamos?—

—Ya lo verás—

La latina tomó la mano de su novia y la hizo caminar a su lado mientras mantenía una sonrisa en su rostro.

Jade por otro lado, observaba todo en busca de una pista de donde diablos estaban. Cuando entraron en la que parecía una cabaña, Jade se sorprendió al ver varios estantes de armas.

—Bienvenidas chicas—

—¿Gary?— ahora estaba oficialmente confundida, ¿por qué rayos el novio de la madre de Tori estaba allí?

—Hola Jade, es bueno verte, bueno Tori, cobre un par de favores y logré encontrar este lugar, sin embargo, me siento en la obligación de instruir a Jade en esto ya que es su primera vez— "mi primera vez, en que?" Pensó ella.

—Seguro, no hay problema, yo practicare un poco mientras tanto— respondió Tori con una sonrisa, luego se giró hacia su novia y le tomó ambas manos —bueno mami, la sorpresa en esta cita es... que estamos en un campo de tiro privado—

Los ojos de Jade se abrieron de inmediato, Vega, encontrar del sentido común, hizo algo increíble, poner un arma en las manos de su novia, aunque lo habría disfrutado más si Gary no le hubiera dado toda una conferencia sobre el uso de armas y las medidas de seguridad necesarias, tras casi una hora de escuchar lo básico sobre el funcionamiento de una pistola nueve milímetros, finalmente estaba junto a su novia, con algunos maniquíes de paja a unos metros de distancia y una mesa llena de municiones en frente suyo.

—¿Lista?—

—Bebé, nací lista para esto—

La gótica deslizó el cargador dentro de el arma, llevó la primera bala a recámara, apuntó a su blanco, luego quitó el seguro y tiró del gatillo... solo para fallar miserablemente el disparo, casi dos metros a la derecha del objetivo.

—Mierda— gruñó.

—No te preocupes, es tu primer intento... la primera vez que sostuve un arma casi le dio un tiro a mi papá en el pie—

La gótica puso nuevamente el seguro y dejó el arma en la mesa, luego se giró, cruzó los brazos sobre su pecho,cargó todo su peso en su pierna derecha y levantó una ceja, claramente quería conocer el resto de la historia.

—Sabes que mi papá es policía, un detective, y siempre quiso asegurarse de que Trina y yo pudiéramos defendernos en caso de que intentarán lastimarnos para hacerle daño a él, por eso Trina es tan buena en Karate y yo era luchadora, pero también nos enseñó a manejar armas, por si un día nuestra vida dependía de ello, cuando me retiré, comencé a ir muy seguido al campo de tiro—

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