El fuego chisporroteaba en la chimenea como si ardiera con el mismo odio que hervía en sus venas. Ahdmir observaba el resplandor anaranjado reflejarse en las paredes de piedra, cada sombra danzante evocando los fantasmas de lo que había perdido... y lo que estaba dispuesto a arrebatar.
Sonrió. Una sonrisa torcida, cruel, sedienta.
Ojalá vengan.
Ojalá intenten arrebatármela.
Ojalá derramen su sangre por ella.
Sus pensamientos eran una espiral de violencia y deseo. Anhelaba el enfrentamiento, la batalla. Que se arrastraran por ella. Que supieran lo que era perder. Que uno a uno cayeran ante su voluntad. Y aun así, por dentro, algo se quebraba en él al pensar en lo que le estaba haciendo.
Yo.
Sus ojos viajaron a la pesada puerta que conducía a las mazmorras. Sabía lo que había allí. Sabía lo que le hacía. Y por un instante, el eco de su humanidad le arañó el pecho.
No era así como debía ser. No conmigo.
Pero no le había dejado opción.
-Eres mía o no serás de nadie -susurró, como si al decirlo en voz baja, el remordimiento perdiera fuerza.
Entonces, como si su instinto afilado lo hubiese llamado, la puerta de la sala se abrió. Un hombre de rostro severo y cicatriz en la mandíbula se cuadró frente a él.
-¿Nos llamó, señor?
Ahdmir se giró, su presencia imponente llenando la estancia.
-Sí. Quiero que estén preparados. Algo se aproxima... lo presiento. Esta noche, quizás. -Su mirada se clavó en la del hombre, oscura como la muerte-. Que todos estén en sus posiciones. Que la entrada esté custodiada. Nadie entra ni sale sin que yo lo ordene.
El hombre asintió con firmeza.
-¿Y la prisionera?
Ahdmir dudó un segundo. Luego caminó hacia una mesa y tomó una copa de vino rojo, tan espeso como la sangre que se avecinaba.
-Que no se le acerque nadie... excepto yo. Si algo cambia, me informas de inmediato. Quiero tener el control total. ¿Entendido?
-Entendido, señor.
Ahdmir lo despidió con un leve gesto de la mano. Cuando se quedó solo de nuevo, su sonrisa regresó, más siniestra aún. Como un cazador que sabe que la presa se acerca a su propia trampa.
-Venid por ella... Os estaré esperando.
⋆˙⟡𓂃 ࣪⭑ ⊹ 𓇢𓆸 𝒽𝒶𝓃𝓃𝒶 ⊹⭑ ࣪𓂃⟡˙⋆
La camioneta negra avanzaba por el terreno boscoso, sorteando raíces, rocas y un camino que parecía haber sido olvidado por el tiempo. En su interior, el silencio era denso, cargado de concentración y furia contenida. Cada uno de ellos llevaba el alma armada, aunque sus manos estuvieran vacías... por ahora.
Jungkook estaba al volante. Los nudillos blancos de tanto apretar el volante. Sus ojos no parpadeaban.
-Estamos cerca -murmuró sin apartar la vista del frente-. El perímetro está vigilado por cámaras térmicas, francotiradores en puntos altos y un sistema de vigilancia soterrado. Pero conseguimos el mapa interno gracias a un viejo contacto.
ESTÁS LEYENDO
NOONA
FanfictionJungkook un joven Idol que no cree en el amor. Noona,una mujer fría y sin sentimientos, mayor que él,poderosa,sin prejuicios, indomable e inalcanzable que solo busca sexo. El Idol no contaba con que ella se metiera en su corazón hasta la obsesión. Y...
