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Mercedes se sentó en el piso frío. Acomodando su vestido sus débiles y pálidas manos tomaron la caja de cerillas, sus dedos torpes sacaron una, y la prendieron, salían chispas, pronto el fuego iba quemando la cerilla.
Mirando atenta los colores, la forma, y el mismo fuego. La cerilla fue desapareciendo, por el fuego que había llegado a sus dedos quemándole. Soltó la cerilla, el fuego desapareció.
Mercedes se dió cuenta de que así había sido la vida de Grace.

-m.

-m.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora