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Llevaban dos horas o más

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Llevaban dos horas o más. Habían comido y bebido moderadamente mientras jugaban un juego en el que Keeho se había apropiado de Shota cuál hijo.

— ¡Ya! Es la decima vez que me ganas —se quejaba con un puchero—. No pue- .. aaaah, keeehooo —el azabache hacía un berrinche, literal.

Con puchero incluído mientras Keeho lo miraba sonriente, divertido y sólo un poco estúpido.

— ¿Qué? — decía Soul. Nunca un hombre lo había mirado de esa forma mientras se quejaba por perder por décima vez. Todos decían que era insoportable como se ponía y procedían a golpearlo.

Pero no, se le quedaban viendo cómo si él fuera la cosa más interesante y adorable. Él no quería ser adorable, pero la sonrisa dulce de Keeho se sentía bien.

— Nada, sólo me gusta ver tus berrinches — admitía. Shota se ponía colorado, Keeho suspiraba y abría una cerveza. — Lo siento, no quise incomodarte.

— Eres un idiota, me desconcentras adrede — decía Soul, quitándole la botella y bebiendo la mitad de esta. — Va de nuevo — pedía.

Media hora más tarde estaba lloriquendo en el sofá sobre las piernas de Stephen.

— ¡Ya! ¡Sólo déjame ganar una vez! ¡Una! — decía con un puchero y falso llanto. Sus manos estaban sobre el regazo de un Keeho que reía y acariciaba la cabeza de Shota. — Vamos... Mírame ¿No te doy lástima?

Keeho lo miraba apoyado en sus piernas. — Aww, eres tan lindo. Pero no, no te voy a dejar ganar ni de broma. Tu bonita cara no va a embrujarme, fresita.

Soul se ponía colorado y luego notaba que estaba sobre las piernas de Stephen muy cómodo.

— Eres el diablo — decía, mientras se erguía y tronaba su cuello. — Quiero hacer otra cosa. Veamos una película —exclamaba. — Y quiero más alcohol ¿Tienes algo más que cerveza y soju?

Keeho asentía. — Tengo makgeolli ¿Puedes con eso, fresita?

Soul sonreía ladino, él quería verse cool, pero se veía irresistible para un Keeho que se levantaba suspirando y sonriendo. Cuando lo hacía, él aún llevaba su pantalón chandal y los ojos de Shota recorrían desde sus hombros, por su cintura y bajaba a sus caderas en su bonito culo. Soul no podía describir a Stephen como un hombre con culo, porque ese era Seob, o él. Keeho no tenía nada allí para ser exactos, pero era firme y bonito a la vista. Soul se encontraba mirando más de la cuenta las curvas del tipo.

Era puro hombros, cintura y caderas. Era curvilíneo y masculino y le gustaba como se movía relajado y como lo que era "el dueño de la casa" cuando Keeho llegaba frente a él que, aún estaba sobre el sofá, se inclinaba con vino en mano y las copas en la otra y miraba a Soul.

— ¿Tienes sueño, cariño? Te me has quedado viendo desde que me puse de pie.

Soul tenía su boca abierta. Iba a tragarse una mosca pronto si no la cerraba.

JUNE 28 | keesoulHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora