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La chica, Giselle, era tan devota que se encontraba de rodillas entre las piernas de Soul para agradecerle la comida que había llevado

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La chica, Giselle, era tan devota que se encontraba de rodillas entre las piernas de Soul para agradecerle la comida que había llevado. Pese a que había dicho no tener energía para el sexo, el azabache la había vuelto loca con demasiados besos hasta que le concedió su boca... En su polla.

Shota tenía los párpados pesados y él estaba disfrutando de esa mamada. Siempre las disfrutaba...

— ¡Dientes! Dientes.... Carajo.

Aunque fueran un poco mediocres.

Aunque había llegado al punto de creer que en realidad a Giselle le gustaba solo un poco morder algo que no debía, literalmente comérselo y masticarlo. Sus dedos largos estaban enredados en el cabello húmedo de la chica. Él estaba en toda su gloria con sus largas piernas extendidas. Lo estaba disfrutando, su cara de ido y párpados pesados eran un indicio, pero... Le estaba costando correrse... Estaba duro, pero insatisfecho, su cabeza maquinaba escenarios sin su consentimiento, volviendolo loco y estirando sus ganas de venirse.

La boca de Giselle era bonita. Pero no era como esa boca que había visto ese mediodía. Y si así había chupado su dedo. ¿Cómo sería con su polla?

— Carajo — se reprendía a sí mismo.

Giselle lo soltaba con un sonido sucio del tipo "plop".

—No use mis dientes esta vez, Soul — decía con voz ronca.

— Lo siento, sólo fue una expresión — soltaba con un suspiro.

Era irónico que su polla estuviera firme bajo los masajes de la mano pequeñita y ajena, pero Shota parecía en otro planeta.

— ¿En qué piensas? — preguntaba su novia.

Oh, claro... Giselle seguía entre sus piernas.

— Sólo necesito salir de aquí para llegar al bar, voy retrasado y mi madre tiene que buscar a mi hermana — respondía poniéndose de pie y guardando la cosa dura e insatisfecha en sus pantalones.

Siempre era complicado correrse cuando Giselle se ponía un poco masoquista. La chica sabía que no debía de usar sus dientes, pero a ella le gustaba y había contado a Soul que algunos hombres habían amado el rastrillar de sus dientes en su polla. Shota definitivamente no pertenecía a ese pintoresco grupo. Y hoy no tenía cabeza para nada, sus pensamientos eran constantemente interrumpidos.

—Aún estas duro, cariño —decía la chica, poniendo su mano en el bulto reluciente de los vaqueros de Soul.

El chico forzaba una sonrisa. — La próxima, mi cabeza se siente abrumada.

— ¿Sucedió algo en el día de hoy? — cuestionaba.

Soul apretaba sus dientes, inflaba su pecho al aspirar por aire y luego negaba rotundamente al soltarlo por su nariz. Por supuesto que no había sucedido absolutamente nada, carajo mierda.

JUNE 28 | keesoulHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora