La brisa de la noche recorría suavemente, iluminadas por el tenue resplandor de los bioluminiscentes que parpadeaban como si escucharan cada palabra. (T/N) estaba sentada frente a Neteyam, sus manos temblaban ligeramente mientras jugaba con un mechón de hierba azulada entre sus dedos. Él la miraba con paciencia, con esa calma tan propia de él, esperando que hablara.
—Neteyam... —su voz salió como un susurro— Yo no sé cómo explicarlo. No sé cómo una humana como yo... terminé siendo la reencarnación de Ker-.. —Neteyam le tapó la boca, la joven solo rodo los ojos, después de quitarle la mano.
—Es que cada vez que dices esa frase, ella-
—Regresa... Lo sé.
Él frunció el ceño suavemente, inclinando la cabeza como lo hacía cuando quería escuchar con todo su ser.
(T/N) tragó saliva, sus recuerdos la golpeaban como un río desbordado.
—Cuando me transformé... cuando esa energía me atravesó, sentí como si algo antiguo y poderoso me reclamara. Vi sus ojos, Neteyam. Eran los míos, pero no lo eran. Estaba en mi cuerpo, pero al mismo tiempo... era ella. Keru-... Bueno ya sabes
Su respiración se aceleró, y apretó los puños contra su pecho.
—Sentí el peso de su ira, la desesperación que llevaba por siglos... y esa fuerza oscura que me cubrió... como cuando me viste convertirme en... en esa figura, como la hechicera de los cuentos antiguos de los hombres. —Sus ojos se llenaron de lágrimas— No sé cómo soportarlo. Soy humana, Neteyam. No debería tener dentro de mí a alguien como ella....
El joven Na'vi extendió una de sus manos, cálida, firme, y tomó la de ella. Sus dedos se entrelazaron con suavidad.
—Eywa elige de maneras misteriosas —dijo con voz profunda—Quizás no eres "solo" humana, (T/N). Quizás tu espíritu siempre estuvo conectado con nosotros. Con ella... Por algo Kerusey decidió está vez ser humana...
(T/N) bajó la mirada, su corazón palpitaba con fuerza al sentir esa conexión tan íntima.
—Pero... ¿y si algún día pierdo el control? ¿Y si ya no soy yo? ¿Y si te lastimo? Cómo paso con mis papás reales...
Neteyam la acercó hacia él, hasta que su frente tocó la de ella.
—Entonces yo estaré ahí para recordarte quién eres.—Sus ojos brillaban con una convicción inquebrantable—No eres solo Kerusey. No eres solo humana. Eres tú, (T/N)... y eso basta para mí. Siempre me basto... Eres hermosa, eres valiente, leal... Fuerte.
Ella cerró los ojos, dejándose envolver por su voz, por la seguridad que irradiaba. Por un instante, la oscuridad que temía desapareció.
—Neteyam...—murmuró con un hilo de voz—No sabes cuánto miedo tengo...
Él sonrió apenas, acariciando su mejilla con ternura.
—Entonces deja que sea yo quien cargue con tu miedo. Tú solo... quédate conmigo.
Y bajo las luces danzantes de Pandora, (T/N) entendió que aunque su destino estuviera marcado por fuerzas más grandes que ella, el ancla que la mantenía siendo ella misma... era Neteyam.
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Horas después, la calma del mar los envolvía. La arena fría bajo sus cuerpos, las olas rompiendo suavemente contra la orilla, y el cielo nocturno extendiéndose como un manto de infinitos destellos. Neteyam, con el brazo rodeando a (T/N), la mantenía cerca, como si temiera que el viento pudiera llevársela. Poco a poco, el cansancio y la paz del momento los vencieron, y ambos se quedaron dormidos.
