Genya Shinazugawa, Senjuro Rengoku y Kanao Kocho son jóvenes que vivían una vida normal hasta que un día son atacados por un demonio ocasionando que sus recuerdos del pasado volvieran.
Sabiendo lo que podría pasar y el peligro que sus seres queridos...
Kanae: salí más temprano del trabajo así que quería caminar contigo a casa -dijo con una sonrisa.
Giyuu: hola Kanae...¿Y mi hermana? -pregunto serio.
Kanae: no te pongas así... Soy tu cuñada -dijo dramática.
Giyuu: lamentablemente.
Sabito le dió palmadas en el hombro al ojiazul quien simplemente se recargo en su hombro.
Daki: cursis...
Gyutaro: quieres lo mismo con Nakime.
Daki: cállate -dijo con un puchero.
Akaza: por lo menos yo ya no tengo esos problemas.
El de cabellos rosados abrazo con fuerza al Rengoku que le dió una sonrisa suave.
Kanae se rió en voz baja al ver los dramas amorosos de los amigos de su hermana.
Sanemi: ya me voy, voy a recoger a mis hermanos -dijo con calma.
Kyojirou: aveces me preguntó cómo se sentirá tener un hermano pequeño -murmurro curioso.
Akaza: conociéndote seguramente asesinarias a cualquiera que se le acerque -dijo con una sonrisa.
Kyojirou sonrió tranquilamente mientras que los demás ya tenían esa imagen en su cabeza.
Shinobu: te apoyo.
Kanae: no seas dramática, hermanita -dijo con una sonrisa.
Los menores salieron de la academia y al ver a sus amigos mayores los saludaron con cariño.
Todos se quedaron charlando por unos minutos hasta que ya era hora de irse a sus casas.
Aunque para ellos las cosas parecieran normales, muy en el fondo había un vacío que jamás se podría llenar de nuevo.
Kagaya:¿Crees que en otra vida ellos volverán a ser hermanos? -murmurro curioso.
Muzan: en esta vida lo hizo e hizo que ellos que hicieron cosas malas tuvieran una segunda oportunidad en la vida... Yo creo que sí...
Kagaya soltó un suspiro y se apoyo en Muzan, era su único soporte con ese dolor intenso que tenía
Debería acostumbrarse Pero no era así...
No importa si fue hace siglos o ahora Pero las muertes de sus niños de verdad era una daga que apretaba su pobre corazón.
Era un dolor intenso...
Muzan: no te preocupes... Ya no hay demonios así que no volverá a suceder algo parecido...
Kagaya: eso espero Muzan, porque de verdad desearía que los niños estuvieran aquí... Ojalá en otra vida Aiko y Denki tengan una mejor vida y si es posible... Que sean amigos -dijo con suavidad.
Aunque fuera doloroso debían de vivir con esa culpa dentro de ellos y ver cómo los jóvenes seguían sus vidas sin notar algo raro en ellas.
Pero era lo mejor.
Así no tendrían que vivir como ellos vivirán.
Con dolor.
Un inmenso dolor que no se acabará tan fácilmente.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.