Genya Shinazugawa, Senjuro Rengoku y Kanao Kocho son jóvenes que vivían una vida normal hasta que un día son atacados por un demonio ocasionando que sus recuerdos del pasado volvieran.
Sabiendo lo que podría pasar y el peligro que sus seres queridos...
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Las oportunidades de la vida
Un pequeño niño de cabellos blancos estaba junto a su padre esperando a que los doctores lo dejarán pasar.
Estaba ansioso y muy nervioso...
Hoy nacería su hermano menor y estaba de lo más feliz y emocionado.
Sanemi:¿Por qué se demoran tanto? -Pregunto ansioso.
El hombre no pudo evitar reírse ante la ternura que su hijo mayor le estaba dando, esa igual a él cuando estaba esperando su llegada.
Antes de que pudiera decir algo una enfermera había llegado para darles la noticia de que podían entrar.
Kyogo:¿Cómo están? -Murmurro con suavidad.
Shizu: agotada Pero estamos bien...
La mujer miro como su hijo se encontraba detrás de su padre con una expresión tímida, una sonrisa suave se formó en sus labios y le hizo un gesto a su hijo para que se acercará cosas que él hombre entendió y le dió un empujón al de cabellos blancos.
Shizu: saluda, Sanemi... Él es Genya, tu hermano menor -dijo con suavidad.
Sanemi con ayuda de su padre se sentó en la camilla para poder observar al bebé.
Sanemi: es tan pequeño... -Murmurro sorprendido.
Kyogo: porque apenas nació -dijo con suavidad.
Sanemi acercó su dedo al rostro del menor.
Sanemi: tiene una piel suavecita -dijo con una sonrisa.
La pareja sonrió alegre al ver como su hijo estaba de lo más alegre, con cuidado Sanemi cargo al bebé y lo miro con todo el amor del mundo.
Sanemi:"nada malo te va a pasar... Siempre te cuidare, Genya" -penso decidido.
Con dulzura acercó su meñique que el pequeño había cogido, cosa que Sanemi tomo como el cierre de su promesa.
En otra parte
Un pequeño Kyojirou se encontraba en otro hospital sentado mientras que miraba a todos los lados posibles.
Quería ya por fin conocer a su hermano menor, en estos 9 meses había leído todos los libros posibles sobre como tratar a los bebés y le había pedido ayuda a sus abuelos y padres.
Quería ser el mejor hermanos mayor del mundo que el pequeño Senjuro Rengoku, su hermano pequeño, podría tener.
Shinjuro: Kyojirou, ven, vamos a entrar -dijo con calma.
El pequeño se levantó emocionado de la silla y entro junto a su padre a la habitación.
Ruka abrazaba al pequeño Senjuro con una sonrisa tan dulce que haría a cualquiera caer al suelo.
Ruka: Kyojirou, saluda a Senjuro -dijo con suavidad.
Kyojirou miro al bebé con todo el amor del mundo, debía de aguantar las ganas de gritar que tenía Pero sin poder evitarlo le acaricio la cabecita del bebé.
Kyojirou:¡Prometo siempre cuidarlo! -grito animado.
Ruka: lo sabemos, cariño, serás un gran hermano mayor.
Shinjuro: que adorable, se parece a mí.
Ruka soltó un suspiro al oír aquello, no podía creer que sus 2 bebés sean el copia y pega de su esposo.
Ruka: Pero apuesto a que Sen tendrá mi personalidad -dijo con una sonrisa.
Mientras que los adultos hablaban Kyojirou miraba a su hermanito con un brillo en los ojos, no dejaría que nadie le hiciera daño y sería el pilar de apoyo que Senjuro necesitará en cualquier momento de su vida.
En otra parte
Kanae: Shinobu, tranquilízate -dijo con calma.
Shinobu: Pero Onee-san... -dijo con un puchero.
Kanae no pudo evitar sonreír con dulzura, le sorprendía lo ansiosa que estaba Shinobu.
Ni ella estuvo así en su nacimiento.
Kanae: relájate, verás que pronto papá saldrá y conoceremos a nuestra hermanita -dijo con una sonrisa.
Shinobu: por fin, ha Sido una espera muy larga -dijo con un puchero.
Kanae: no seas tan impaciente, Shino -dijo con una sonrisa.
Shinobu quería decir algo más Pero el padre de ambas había salido para que ambas entrarán.
Sr. Kocho: niñas, saluden a Kanao -dijo con una sonrisa.
El hombre con delicadeza tomo a su hija recién nacida y se agachó para que sus hijas mayores la pudieran observar.
Shinobu: es tan pequeña...
Kanae: y tan linda -dijo con una sonrisa.
Shinobu: la vamos a cuidar muy bien -dijo con una sonrisa.
Kanae: seremos las mejores hermanas mayores del mundo -dijo con una sonrisa.
Sra. Kocho: estoy segura que sí, mis niñas -dijo con dulzura.
Kanae tomo con delicadeza a Kanao quien de algún modo se sintió segura con ella, Shinobu por su parte miraba con todo el amor del mundo a la pequeña bebé que tenía los ojos cerrados.
Kanae:"nada malo te pasará, Kanao...".
Shinobu:"siempre estaremos contigo".
Tal vez la espera fue larga...
Pero Por fin estaba nuevamente reunidos y está vez con la certeza de que nada ni nadie podría separarlos está vez.
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