Al principio, la casa le resultaba demasiado grande.
Demasiado silenciosa.
Cada paso de Sunoo resonaba entre las paredes altas, como si no perteneciera ahí.
Pero los días pasaron, y poco a poco se fue acostumbrando al sonido del reloj del pasillo, al olor a lavanda de las cortinas y al tintinear de los cubiertos que Soobin dejaba caer cuando reía.
Comenzó a saber en qué cajón estaba cada cosa, qué películas le gustaban más al niño, y a qué hora el sol entraba directo por la ventana de la sala.
Soobin era pura energía, y Sunoo aprendió a seguirle el ritmo.
Jugaban en el jardín con cuidado de que Soobin no se lastimara más, cocinaban galletas con más harina de la necesaria y veían películas que nunca terminaban porque Soobin se dormía antes del final.
A veces, mientras lo cubría con la manta, Sunoo pensaba que hacía mucho no se sentía tan tranquilo.
⋆ ˚。⋆୨ ʚɞ ୧⋆ ˚。⋆
El picor de sol entraba sobre la entrada de la mansión de los Park cuando Sunoo bajó del taxi, todavía con su bolso del kínder al hombro.
Apenas abrió la puerta, Soobin corrió hacia él con una sonrisa que lo desarmó por completo.
—¡Papi Sunoo! —gritó, abrazándolo con su bracito bueno.
—¡Soobin! —respondió Sunoo, riendo— ¿No se supone que deberías estar descansando?
—Ya descansé mucho, mira, dibujé esto para usted.
Le mostró una hoja llena de color, un dibujo torcido de ambos sosteniendo una bandeja de galletas.
Sunoo lo observó con ternura.
—¿Yo? ¿Tan alto me ves? —preguntó divertido.
—Así lo dibujé porque usted es muy alto y guapo—dijo el niño, muy serio, y Sunoo solo se quiso reír.
Mientras caminaban hacia la cocina, pensó en lo mucho que lo extrañaba en el aula.
Era su alumno favorito, el que siempre levantaba la mano primero, el que inventaba canciones para todo.
Desde que se había lastimado el brazo, el aula se sentía más vacía.
Extrañaba verlo correr con los demás, reír y ensuciarse las manos con pintura.
Pero tenerlo ahí, aunque fuera solo por las tardes, le daba un tipo distinto de alegría, no tenia a Soobin en las clases, pero podía pasar tiempo extra con el fuera de ellas.
—¿Qué haremos hoy? —preguntó Sunoo, dejando su bolso sobre la mesa.
—Galletas —dijo Soobin con una seguridad adorable— Pero yo no puedo amasar, usted sí.
—¡Ah! Con que así funciona —rio Sunoo— Usted manda y yo trabajo ¿no?
—¡Siii! —asintió el niño, muy convencido.
Pasaron la tarde entre harina, chispas de chocolate y pequeñas risas.
Soobin le daba instrucciones mientras Sunoo seguía todo al pie de la letra, dejándose guiar por su pequeño chef.
El olor dulce llenó la casa, y por un momento, Sunoo olvidó por completo el cansancio de sus trabajos.
Después se sentaron en el sofá a ver caricaturas.
Soobin insistió en que se acercara más porque "el sillón es muy grande",
y al final terminó apoyado en su pecho, con los ojos cada vez más pesados.
—Papi... —murmuró entre sueños—¿Cuándo volveré al kínder?
Sunoo bajó la voz —Cuando tu bracito esté mejor, todos te extrañan ¿sabías?
—¿Y usted también?
Sunoo sonrió con ternura —Yo más que nadie pequeñín.
El niño no respondió.
Ya se había quedado dormido.
ESTÁS LEYENDO
˚ ༘ ೀ⋆。˚ 𝙀𝙭𝙤𝙩𝙞𝙘 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩 // 𝙎𝙪𝙣𝙜𝙨𝙪𝙣
Фанфикшн𐙚 ₊⊹ ¿Como un lindo profesor de preescolar puede tener un secreto tan exótico?. ₊˚⊹♡ +18
