07

373 30 7
                                        

El cielo estaba despejado y el aire tibio, perfecto para salir a caminar.
Sunoo no tenía planes para ese día, y si por él fuera, se habría quedado en casa durmiendo.
Pero Ni-ki no lo permitió.

—Sun te ves muy desanimado—dijo con un tono algo preocupado—Vamos al parque, un café y un rato sin pensar no te va a hacer daño.

Sunoo suspiró —kiki, no estoy tan mal como crees.

—Claro que sí, si las ojeras tuvieran nombre, se llamarían Kim Sunoo —bromeó el menor, empujándolo suavemente del hombro.

Al final, cedió.
No recordaba la última vez que había tenido un día libre de verdad con tanto trabajo que tenía.

El parque estaba lleno de risas junto con el sonido de los columpios y el viento moviendo los árboles.

Ni-ki compró helados y lo hizo sentarse en una banca bajo la sombra de un árbol.

—Te hace bien esto, Sun... sonríes más cuando no estás pensando en tus trabajos —comentó Ni-ki con una sonrisa genuina.

—Gracias—murmuró Sunoo, algo sonrojado.

Rieron un rato, conversando sobre tonterías tratando evitar temas que probablemente tenían mal a Sunoo.
Era un momento simple, pero se sentía tan necesario.

Sin embargo, sin que ellos lo supieran, a unos metros de distancia, alguien los observaba.

Sunghoon había llevado a Soobin al parque porque el pequeño le había rogado que lo dejara jugar un rato antes de volver a casa.
Mientras su hijo se divertía en el tobogán, él estaba sentado en una banca revisando algunos correos desde su teléfono...
hasta que lo vio.

Sunoo sonriendo con otro chico hablando de quien sabe que pero muy felizmente.

El aire se le quedó atascado en el pecho sin saber por qué.
Su mirada se endureció apenas los vio reír juntos, y aunque no entendía el porqué, un calor incómodo le subió hasta el cuello.
Sintió la mandíbula tensarse y sus dedos apretar el teléfono con fuerza.

"¿Por qué sonríe tanto?"

Pero antes de que pudiera pensarlo más, escuchó un grito que no era normal.

—¡Papiii!

El corazón se le detuvo.
Soobin lloraba, sentado al pie del tobogán, sosteniéndose el brazo con dolor.
Jamas lo había visto llorar tanto por una caída.

—¡Soobin! —gritó Sunghoon, corriendo hacia él.
El teléfono cayó al pasto y ni siquiera lo notó.
Se agachó de golpe, levantando al niño con desesperación—. Dime dónde te duele, ¿sí? Mírame, papi está aquí...

Desde la otra parte del parque, Sunoo escuchó el llanto de un niño.
Giró la cabeza y su respiración se detuvo al ver de quién se trataba.
Soobin.
Y junto a él su padre, visiblemente alterado.

No lo dudó.
Corrió hasta ellos —¡Señor Park! —exclamó, arrodillándose junto al pequeño al ver lo mal que estaba—. Déjeme verlo un momento, por favor.

Soobin tenía lágrimas en el rostro y se aferraba al cuello de su padre.
Sunoo intentó calmarlo con voz suave. —Shh, tranquilo, pequeño, todo va a estar bien.

Pero no lo logro, pues el niño seguía llorando demasiado, lo cual ya era muy raro para una simple caída.

Luego miró a Sunghoon, que seguía respirando rápido, con el ceño fruncido y las manos temblorosas sin saber que hacer.
—Creo que sería mejor que lo lleve al hospital, solo para asegurarse de que no sea nada grave —dijo, tratando de mantener la calma.

˚ ༘ ೀ⋆。˚ 𝙀𝙭𝙤𝙩𝙞𝙘 𝙨𝙚𝙘𝙧𝙚𝙩  // 𝙎𝙪𝙣𝙜𝙨𝙪𝙣Donde viven las historias. Descúbrelo ahora