-Hyrule - Tres Meses Atrás-
Nos encontramos en Hyrule, para ser más exactos en los cielos que rodean al continente flotante, nubes blancas y azules se extendían hacia el horizonte y en el silencio de esa quietud solo era roto por el siseo rítmico de unas alas gigantescas.
Al alejarnos un poco veremos una gran silueta, era la Reina Phantom y en su espalda la montaba una figura solitaria. Era el Overlord aunque en aquel entonces para Bell y su grupo era conocido simplemente como Sombra Viento.
Hablando del conejo que se parecía demasiado a él siendo la única razón por la que se tomo la molestia de quedarse a entrenarlo a él y sus compañeros, donde si fuera por él habría dejado morir a la amazona, las dos elfos y a la tonta piedra a manos de los esbirros de The King mientras el se alejaba en silencio.
Esas cuatro eran demasiado idénticas a sus ex compañeras y ex hermana lo que lo ponía de mal humor, no tenia nada contra Riveria más halla de que la consideraba una chamaca malcriada, aunque tenia 99 años siendo una jovencita para los estándares élficos y eso que él tenia más de mil, que necesitaba unas nalgadas.
Con respecto a Wiene a pesar de su resolución de no encariñarse con nadie le resulto difícil no llegar a encariñarse un poco con la pequeña aunque fuera una Vouivre, donde por lo que entendió era la hija adoptiva de su doble.
Overlord: "Parece que no fui el único que decidió adoptar a un niño monstruo"
Pensó sintiendo un deja vu.
Ver a Bell y Wiene interactuar como padre e hija se sentía como ver una paradoja de su propia vida cuando tenia a Ig, la diferencia es que Bell sí pudo salvar a Wiene.
Un temblor apenas perceptible recorrió su labio mientras movía la cabeza apartando esos recuerdos que aún después de siglos podían arañar la fría armadura de su alma, en su lugar concentró su atención en la misión que lo había traído a este lugar tan distante de lo conocido.
Bell y compañía se habían ido a cazar a los penúltimos Jefes que quedaban para la fabricación de Big Bertha, el Kraken y el Nightmare. Pero aún quedaba un último Jefe por derrotar antes de que pudieran enfrentarse a The King, y por eso estaba él aquí.
¿Dónde estaba exactamente? Pues en los límites de la dimensión, un lugar donde la realidad se diluía y el éter se hacía palpable.
Sombra Viento ordenó a la Reina Phantom que se detuviera y esta obedeció. Se quedaron un minuto completo en medio de la nada sin ningún rastro de vida más que ellos dos rodeados por un vacío que ni siquiera las estrellas se atrevían a iluminar.
Una persona común no entendería su accionar pero debemos recordar que Sombra Viento no era precisamente una persona "común", era alguien que tenia siglos de experiencia que le habían enseñado muchas cosas, entre ellas a detectar la presencia de entidades escurridizas incluso en el más profundo de los vacíos.
Y en un movimiento repentino el Overlord empuñó su espada de netherite. La hoja ya de por sí negra como la noche sin luna se cubrió con una densa y ondulante oscuridad, luego a solo unos metros de ellos en el aparente vacío una segunda nube de oscuridad comenzó a formarse y de ella emergió su brazo blandiendo su espada que se abalanzó contra lo que a simple vista parecían ser unas nubes inofensivas.
*¡Wosh!*
Sin previo aviso una fuerte ventolera de viento cubrió todo el lugar con una fuerza brutal disipando las nubes y casi haciendo perder el equilibrio a la Reina Phantom que se encabritó en el aire, sus alas espectrales batiendo con furia para mantenerse estable.
Fue entonces cuando los ojos rubí y el ojo blanco del Overlord bajo la máscara que llevaba tanto como Sombra Viento como Overlord se posaron en un par de ojos esmeralda suspendidos en el aire. Eran grandes, brillantes y llenos de una inteligencia antigua. No había cuerpo, solo la mirada penetrante.
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El conejo Craftiano
FanfictionBell y sus amigas, compañeras, conocidas y demas son absorbidos por un extraño portal donde caen en un desconocido y extraño mundo
