Capítulo 17

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Si la oscuridad intenta atraparme, ella estará ahí para iluminar mi camino.

ETHAN

Ethan

El atardecer comenzaba a teñir el cielo. Recogí todo lo del picnic en la cesta, listo para acompañar Sol hasta su apartamento. Este lugar me gustaba mucho para estar con ella; sentía una paz que no experimentaba desde hacía mucho tiempo.

—Listo, Sol. Ahora sí, vamos. —Te acompaño —le dije, tomando su mano con suavidad. —Gracias, Ethan —respondió con una sonrisa.

Caminamos en silencio, disfrutando de la brisa fresca y del crujido de las hojas bajo nuestros pies. Pero por el rabillo del ojo, vi una sombra que nos seguía... y entonces, una voz conocida rompió el aire:

—Ethan, tanto tiempo... Hola, Sol. ¿No te acuerdas de mí? —dijo Ares, con su sonrisa socarrona.

Sol se detuvo en seco, como si algo en su alma reconociera la voz. Mi sonrisa se desvaneció al instante. El corazón comenzó a latirme con fuerza mientras me colocaba frente a ella, protegiéndola con mi cuerpo.

—¿Qué quieres, Ares? —pregunté con firmeza, sin soltar la mano de Sol. —Nada más quiero saber cómo estaban mis viejos amigos —respondió, saboreando cada palabra.

—¿Él es Ares, Ethan? —susurró Sol. —Sí, es Ares —le respondí, manteniéndome firme mientras ella se aferraba a mi brazo. Su expresión era una mezcla de confusión y miedo.

Ares seguía sonriendo, disfrutando de nuestra incomodidad. —No estoy aquí solo para charlar —añadió, con un brillo peligroso en los ojos. —Quiero asegurarme de no cometer ningún error esta vez.

El aire se volvió más pesado, como si el jardín entero contuviera la respiración. La brisa que antes era calma ahora parecía un presagio.

Sol me miró, sus ojos temblaban, pero en ellos había algo más: una chispa de reconocimiento, como si su alma recordara lo que su mente aún no podía.

Ares dio un paso hacia nosotros, y el suelo crujió bajo su peso. —Esta vez no habrá escapatoria —murmuró, con voz grave.

Me adelanté un poco más, apretando la mano de Sol con fuerza. —No importa lo que intentes, Ares. Ella es mi luz, y no dejaré que la apagues.

El silencio que siguió fue tan intenso que parecía anunciar el inicio de una batalla que no solo se libraría en este mundo, sino también en las memorias que aún dormían en nuestras almas.

MI Luz En La OscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora