Capítulo 9

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Hoy adopté dos nuevos compañeros, pero quizás también esté adoptando un nuevo capítulo en mi vida.

Sol

La charla con mis amigos transcurría entre risas cuando un chico se acercó y mencionó que había una feria de adopción de animales en el parque. No tardamos en decidir que sería una buena idea ir a verlos.

Desde siempre me han fascinado los animales. Si tenía la oportunidad de llevarme uno a casa, no la dejaría pasar.

—Chicos, vamos a ver los animales en el parque —les dije con emoción.

—Vamos entonces, chicas. Quiero adoptar una mascota —respondió Noah, entusiasmado.

—Sí, vamos. Yo quiero un gato —añadió Sofía con una sonrisa.

El parque estaba lleno de vida. La brisa fresca movía las hojas de los árboles, los ladridos de los perros resonaban alegremente y los voluntarios guiaban a los visitantes entre las jaulas. Mis amigos encontraron rápidamente a sus compañeros: Noah escogió un dálmata con una energía desbordante, y Sofía se quedó con un gato angora de pelaje blanco y brillante.

Yo, después de recorrer cada rincón, encontré a los que serían mis nuevos compañeros: un gatito angora gris y un cocker spaniel de mirada tierna. Mientras lo sostenía en mis brazos, sentí una conexión especial con ellos.

De pronto, el mismo chico de antes volvió a acercarse.

—Hola, me preguntaba si me darías tu número —dijo con una voz firme, pero con un toque de nerviosismo.

Lo miré por un segundo, reconociendo su rostro de la cafetería. Había algo en sus ojos que transmitía interés genuino.

—Claro, ¿cómo te llamas? —respondí mientras le pasaba mi número.

Apenas unos minutos después, mi teléfono vibró con un mensaje inesperado.

—Mi nombre es Ethan, pero para ti, mi amor.

Por un instante creí haber escuchado esas últimas palabras susurradas por él, casi imperceptibles.

—¿Dijiste algo más? —pregunté, levantando la mirada, pero él solo negó con una ligera sonrisa.

Más tarde, ya en casa, acomodé a mis nuevos amigos. Les di de comer a Estrella y Cielo, dos nombres simples, pero que me gustaban. Ambas eran hembras, y parecía que se adaptaban con facilidad a su nuevo hogar.

Sofía, con su conexión especial con los felinos, decidió cambiar su gatita por la mía. Por alguna razón, sentí que era lo correcto. Así que ella se quedó con el gatito gris y yo con la gatita blanca.

Noah también estaba feliz con su elección. Adoptó un dálmata enérgico al que llamó Sombra, y Sofía, bautizó a su gato con el nombre de Nube, lo que hacía honor a su pelaje claro y suave.

El día había estado lleno de emociones, pero en mi mente aún flotaba la presencia de Ethan. Algo en su forma de mirarme y en la ligera tensión de nuestras palabras me hacía pensar que este encuentro no había sido una coincidencia.

MI Luz En La OscuridadHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora