Capítulo 29

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La luna cumplió mi deseo... verte como la madre de mis hijos

Ethan

Por la mañana no comprendía qué había visto, qué había sentido. ¿Fue un sueño, una premonición? Mi futuro con ella se sintió tan real que aún me estremecía. El bebito removía algo más allá de mi pecho: mi luz hecha carne, un pedacito de amor. Una vida que nacía de nosotros, como si las estrellas hubieran decidido encarnarse en su mirada. Sentí un calor extraño en el pecho como si aún lo sostuviera.

Con una esperanza renovada me levanté de la cama y caminé hacia el baño. Al volver a mi cuarto noté algo extraño: en la mesita de noche había una pluma blanca. La tomé con cuidado y me dirigí hacia la cocina, donde Luna y Alan preparaban el desayuno entre risas y palabras. El olor del café llenaba el aire

—Buenos días, chicos, ¿cómo están? ¿Qué hacen de desayuno? —pregunté.

—Buen día, Ethan. ¿Y eso que tienes en la mano qué es? —dijo Alan, sosteniendo una taza de café humeante.

—Buenos días. Tuviste una visita en la noche, Ethan —añadió Luna, colocando una taza frente a mí.

Luna se quedó en silencio unos segundos, observando cómo la pluma giraba entre mis dedos. Sus ojos grises brillaron con un reflejo plateado, como si la luz de la mañana despertara algo en ella. Con un gesto delicado, rozo la pluma con la yema de los dedos

—Esa pluma no es normal —dijo al fin, en voz baja—. Es un signo de presencia. ¿Alguien estuvo contigo anoche?

Alan arqueó una ceja y soltó una risa breve, casi nerviosa, como si quisiera ocultar que el colgante había vibrado lo había inquietado más de lo que admitía.

—Una pluma... vamos, Luna, seguro entró por la ventana. No hay que dramatizar.

Pero su colgante templario vibró apenas perceptible. Alan lo notó y se quedó callado, incómodo, llevándose la mano al pecho como si temiera que alguien más lo advirtiera

Apreté la pluma con fuerza. El recuerdo del bebé en mis brazos volvió a mí como un golpe de luz. No podía ser casualidad.

—No fue un sueño —susurré, más para mí que para ellos—. Fue un mensaje.

Luna me miró con esa mezcla de ternura y misterio que solo ella tiene.

—Entonces, Ethan, debes estar preparado. Las señales nunca llegan sin razón.

Me levanté de la mesa y agradecí a Alan y Luna por escucharme. Al regresar a mi cuarto, tomé la libreta que siempre me acompaña en mis aventuras, mi confidente, la guardiana de mis secretos. Coloqué la pluma entre sus páginas, como un pacto silencioso con el universo. Era más que un recuerdo: era una señal de que estaba en el lugar correcto.

Horas más tarde, mientras revisaba unos papeles en la oficina del apartamento, la luz del mediodía se filtraba por la ventana y caía sobre la libreta. La pluma parecía arder suavemente entre las páginas, como si respirara. Cerré los ojos y los vi de nuevo: los ojos del bebé, su sonrisa, la certeza de que no era un sueño.

Pensé en Soley. ¿Habría sentido también las señales? Su ausencia pesaba tanto como la certeza de que el mensaje era para los dos. El día me mostraba respuestas que la noche aún ocultaba.

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hola mis angelitos y demonitos no he actualizado porque me estoy poniendo al corriente con las personas que tengo lectura por lectura y arreglando algunos capítulos de mi nueva historia por si quieren dar un vistazo. los quiero mucho abrazos y besos 

no se les olvide comentar 🗨 y votar⭐ 

y me gustaría que comentaran como creen que sigue la historia 

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⏰ Última actualización: Mar 28 ⏰

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