La vida de un joven padre soltero es dura en muchos aspectos, especialmente durante las primeras etapas del crecimiento de una niña. Educarla, guiarla y acompañarla requiere tiempo, paciencia y presencia constante; algo difícil de lograr cuando sus padres no pueden estar con ella la mayor parte del día.
A eso se enfrentaba Tadano todos los días. Aunque su hermana le ayudaba a cuidar de Bocchi y Hitomi hacía lo mejor que podía, él sabía que no era lo ideal. Una niña no debía criar a otra niña.
—Prometo que en el futuro ya no tendrás que venir tanto —dijo Hitohito con el semblante cargado de tristeza—. En unos años podré pasar más tiempo con ella…
Hitomi suspiró suavemente antes de responder.
—Hermano, no trates de prometer algo que no vas a poder cumplir. Jamás podrás dejar de trabajar para cuidar de tu pequeña, y me duele decirlo así, pero es la realidad. Sin Komi apoyando en el hogar, Bocchi crecerá sin sus padres presentes… —hizo una breve pausa—. Tu única salvación sería enamorar a una mujer millonaria, aunque dudo mucho que eso pase.
Hitohito esbozó una sonrisa amarga.
—Entonces me esforzaré el doble… ganaré todo el dinero que me sea posible.
—¿Y qué hay de conseguirle una mamá a Bocchi? —preguntó Hitomi con curiosidad genuina—. Sé que Komi fue muy especial para ti, pero con tu salario actual podrías mantener una familia tradicional. Así podrías relajarte un poco y habría un adulto cuidando de tu hija.
Tadano bajó la mirada, apretando los labios.
—Simplemente siento que es muy pronto… —confesó—. Komi fue literalmente mi única pareja en toda mi vida. No hubo nadie más. No sé si podría lidiar con eso, ni siquiera sé si podría volver a sentir esa conexión… —cerró los ojos—. Y además tendría que ser alguien en quien Bocchi confíe. Son demasiados factores para simplemente decidir empezar algo con otra persona.
—También es difícil que alguien quiera criar a la hija de su pareja —añadió Hitomi con honestidad—. Si fueras mujer sería más sencillo, pero para un hombre es mucho más complicado.
La joven abrazó a su hermano con suavidad.
—Está bien… puedes pensar en eso después. Sabes que te apoyaré siempre, al final somos familia. Pero me preocupa tu felicidad… y el desarrollo de mi sobrina. No puedes vivir eternamente del recuerdo de Komi. —lo miró con ternura—. Eso no es sano para ti.
Esas palabras no lo hirieron, pero sí se clavaron profundamente en su mente. Tadano sabía que eran verdad. Shoko ya no estaba… y nunca volvería a estarlo.
La vida no se detenía por el dolor de nadie; avanzaba sin mirar atrás. Y lo único que uno podía hacer era caminar con ella, aunque doliera, aunque el corazón siguiera sangrando.
Aún no lo entendía del todo. Pero deseaba, en el fondo de su alma, volver a compartir su tiempo con alguien, como lo hacía con Shoko. Admitirlo le costaba más de lo que esperaba.
¿Quién estaría dispuesta a caminar a su lado?
¿Quién aceptaría criar a una niña que no era suya?
Tal como decía su hermana, no era nada sencillo… especialmente para un padre soltero.
—Creo que, por primera vez, debo reunir el valor para invitar a alguien —pensó mientras caminaba—. Si voy a hacer algo por mi futuro, debo intentarlo, incluso si fallo…
Repasó mentalmente a las pocas personas con las que convivía.
—En realidad… solo hablo con Nene y Kawai.
La idea no sonaba tan descabellada. Ambas estaban solteras, se llevaba bien con ellas… aunque una de ellas hacía que su corazón reaccionara de forma extraña.
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No te mereces todo
Fiksi PenggemarLa vida de la joven Onemine no podría considerarse única o especial, aún cuando la joven tenía una enorme bondad dentro de su corazón jamás imaginó verse envuelta en un descabellado drama amoroso por un chico simple como Tadano... aunque para Onemin...
