Nina

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Nina seguido se preguntaba qué rayos había pasado con su vida que había terminado en el barril, a miles de kilómetros de su hogar, trabajando en una casa de placer para un adolescente de apenas su edad.

Miro a manos sucias en su habitación tratando con todas sus fuerzas no matarlo. Lo necesitaba para sacar a Matthias de la cárcel.

— Siempre has podido sacarlo—lo acusó, aunque el chico apenas y alzó una ceja

— Si y no. Sacarlo habría requerido muchos favores y dinero, el factor valor/recompensa no era suficiente para hacerlo—Nina apretó los puños repitiéndose las razones por las que no podía pararle el corazón

— Me habría servido a mí

— No manejo una beneficencia Nina, nuestro contrato dicta que lo sacaré de ahí en los siguientes dos años a partir que lo firmamos y tú trabajarías aquí para pagar tal servicio. Si lo hubiera sacado en el momento en el que tuve un plan para hacerlo habrías dormido a todos en la Rosa Blanca y no te habría vuelto a ver.

— Cumplo mis tratos demonio—Kaz la miró claramente sin creerle una sola palabra, Niña no estaba segura de si Kaz confiaba en alguien que no fuera Inej, y eso algunas veces

— ¿Seguirás quejándote de que las cosas no salieron como deseabas? No hay tiempo si quieres sacar a Helvar esta noche—y Nina sí que podía pelear con este chico por mucho más tiempo, pero considero que había más que perder

— ¿Qué cambió ahora?

— Tengo un trabajo que pagaría tu deuda conmigo y te dejaría suficiente dinero a ti y al fjerdano para huir a las Islas Errantes si es lo que sus corazones desean

— Lo que quieres decir es que solo lo vas a sacar para tu propio beneficio—Nina quería sorprenderse por ello, pero conocía ya lo suficiente a Kaz para saber que no movía un solo dedo si no era por sí mismo

— No me gusta repetirme, pero no dirijo una caridad. Ahora, estoy perdiendo la paciencia. Estás o no dentro—no era una pregunta, ni siquiera se formuló como tal

— Te veo en el club cuervo entonces, tengo dos clientes más, así que en tres horas—Kaz asintió con la cabeza antes de salir de su cuarto
.

— ¿Quién es el diablo? —Nina trataba de prestar atención al plan, o al menos las partes que Kaz estaba dispuesto a decir de él, pero no podía dejar de notar al chico en la esquina de la sala, casi le había pasado desapercibido, si no fuera por que podía sentir los latidos de su corazón.

Cuando entró solo había visto a Jesper, Inej, Kaz y Wylan. Solo conocía a Inej por más que un nombre y rostro.

A Jesper lo había visto un par de veces por el club, nunca en las casas de placer, el chico era simpático y de buen ver, nunca le faltaba la compañía de una mujer u hombre a su lado, además de que su vicio no le debía dar mucho más dinero para darse cualquier otro tipo de placer que no fueran las apuestas

Wylan era un asunto completamente diferente, para empezar, aunque sabía que tenía una habitación en el Listón, también estaba segura de que tenía un almacén en donde dormía la mayoría del tiempo y donde hacía sus propios negocios. Nina había escuchado y tratado con Wylan después de empezar a trabajar en la Rosa Blanca. Algunas prostitutas hablaron de él cuando se enteraron de que Nina había tenido un problema menor con un cliente que no había entendido que sus servicios no eran sexuales. Nina lo soluciono rápido, pero era cierto que a una parte de ella le había quedado un pequeño miedo de que se repitiera y que por alguna razón no lograra manejar las cosas.

Había muchas maneras de que alguien la superara aún con sus poderes Grisha, había sido entrenada como un soldado, le habían mostrado sus fortalezas, pero sobretodo sus debilidades.

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⏰ Última actualización: Jan 05 ⏰

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