CAPITULO 3: ¿FELIZIDAD?

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André iba conduciendo hasta la ciudad, debía ir por algunas cosas para la fiesta, entonces llamo a aquella joven que siempre tenía tiempo para él, esa chica que siempre estaba lista para ayudar a su mejor amigo.

-¿Hola?- dijo ella un tanto agitada.

-Seguramente estas ejercitándote, pero necesito un favor

-Claro, estaré lista solo me ducho y nos vemos ¿Dónde siempre?- él sonrió con solo escuchar aquello.

-Bien, porque iremos a la hacienda, debes estar lista para trabajar.

-Está bien, sirve que mi rutina termina al aire libre.- colgó y él sonrió.

Anaél estaba en aquella cafetería esperando a que ese tipo apareciera, había insistido tanto en una cita, que al final había aceptado y ahora simplemente estaba sola esperando.

-¿Señorita, podría traerme la carta?- la mesera asintió y ella volvió a ver su reloj.

-Lo siento- dijo Oscar entrando de golpe en el lugar.- Me he quedado haciendo algo y cuando me di cuenta era tarde.

-Debo volver a la hacienda, así que solo comeremos y me marcho- dijo un poco molesta.

-Lo siento, de verdad, es solo que...

-No es como que me moleste. La verdad mañana llega mi hermana y trae trabajo, así que debemos arreglar la hacienda y el domingo le celebraremos el cumpleaños a mi hermana, por eso debo ir a ayudar. Soy yo quien debe disculparse.

-Si quieres, como amigo, puedo devolver el favor que me has hecho. Puedo ir a ayudarte.

-¿Enserio?- él sonrió- De verdad necesitamos mil manos, estaría muy bien.

-Bueno, comemos y nos vamos. ¿Tienes auto?- ella lo miro sorprendida.

-Sí, podemos ir en mi auto.

-Es que el mío esta averiado- ella no dijo nada, seguramente no tenía auto y estaba en esa universidad por alguna clase de beca.

Cannelle miraba el espejo una vez más, estaba bastante ojerosa, debía ir en busca de maquillaje al terminar aquel comercial, con tanto ajetreo y nuevos diseños estaba molida.

-Mary, necesitamos que traigas más café- dijo Fernanda, Cannelle sonrió y salió de la habitación.

-¿Qué trabajo se supone que tiene ella?- dijo Cesar mirando a Fernanda

-Bueno, ella estudio administración por su familia, pero no ejerce nada de eso, lo de ella es diseñar ropa y accesorios, solo que no se siente segura y trabaja aquí como mil usos mientras diseña joyería para Ceci.

-¿Eso significa que su paga debe ser buena?- dijo Cesar mientras jugaba con el cabello de la modelo a su lado.

-Bueno, digamos que el dinero se le va muy rápido con todo lo que hace en su tiempo libre, pero así es ella. Además si conocieras a su familia, entenderías que no necesita este trabajo.

Leonardo escuchaba en silencio. Durante esos cinco días, ella lo miraba en silencio y ahora él estaba siendo igual que ella, escuchando conversaciones de ella, sonrió y continuo con su trabajo.

Cannelle estaba de vuelta con los cafés y donas, pero apenas los dejo para concentrarse en el vestuario, ayudando a Reinaldo, quien siempre se veía apurado con los conjuntos y tantas modelos de tallas diferentes.

-Vamos a levantar el ego de las mujeres usando diferentes chicas, él proyecto está apoyando a todas las mujeres, no queremos que sea inalcanzable, sino todo lo contrario.- dijo Leonardo mirando a la joven talla nueve.

PROMETO AMARTEHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora