Casa de los Moon.
La casa estaba en silencio.
No el silencio cómodo, sino ese que pesa, que te observa.
Cindy permanecía de pie en la sala, brazos cruzados, mandíbula tensa. Albert Moon estaba en la cocina, lavando una taza que ya estaba limpia. Lo hacía lento. Demasiado lento.
Él fue el primero en hablar.
Albert: Cindy… llevas rato ahí parada.
Ella no respondió.
Respiró hondo.
Cindy: ¿Por qué no me lo dijiste?
Albert se quedó quieto.
El agua siguió corriendo.
Albert: …¿Decirte qué?
Cindy soltó una risa seca. No había humor en ella.
Cindy: No hagas eso. No conmigo.
Albert cerró la llave. Dejó la taza en el fregadero. No se giró todavía.
Cindy: Toda mi vida. Toda mi maldita vida… y nunca pensé que había algo que no me estabas diciendo.
Silencio.
Albert bajó la cabeza.
Albert: Ya lo sabes.
Cindy apretó los puños.
Cindy: ¿Desde cuándo?
Albert: Desde que eras una bebé
Él por fin se giró.
No estaba molesto.
No estaba a la defensiva.
Estaba… triste.
Albert: Solo alguien que se acaba de romper un poco mira así.
Cindy dio un paso al frente.
Cindy: ¿Sabes lo que duele? No es ser adoptada.
Albert levantó la vista.
Cindy: Duele que no confiaras en mí.
Él asintió despacio.
Albert: Tienes razón.
Eso la alteró.
Cindy: ¿Eso es todo? ¿Un “tienes razón”?
Albert: No. Es un “lo siento”
Albert se acercó, pero se detuvo a medio camino. No quería invadirla.
Albert: Quería decírtelo.
Más veces de las que puedo contar.
Cindy tragó saliva.
Cindy: Entonces ¿por qué no lo hiciste?
Albert suspiró.
Albert: Porque tenía miedo.
Cindy: ¿Miedo de qué?
Albert: De que pensaras que no eras mi hija. De que un papel pesara más que los años. De perderte… aunque nunca te perdí.
Las palabras le pegaron más fuerte de lo que esperaba.
Cindy bajó la mirada.
Cindy: ¿Quiénes eran?
Albert parpadeó.
Albert: ¿Tus…?
Cindy: Mis padres biológicos.
La palabra se sintió ajena. Incorrecta.
Albert negó lentamente.
Albert: No lo sé.
Cindy levantó la cabeza, incrédula.
Cindy: ¿No sabes… o no quieres decirme?
Albert: No sé.
Se acercó un poco más.
Albert: No hay nombres. No hay fotos.
No hay historia bonita que contar.
Cindy sintió un vacío abrirse en el pecho.
Cindy: Entonces… ¿qué soy?
Albert no dudó.
Albert: Mi hija.
Ella apretó los labios, luchando contra las lágrimas.
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Silk: Total Mayhem
AcciónCindy Moon se embarca en su primer aventura en solitario como la heroína Silk, investigando un caso misterioso sobre el tráfico ilegal de armas, buscando frustrar los planes de Tinkerer y detener una guerra de bandas entre los Underground y los Demo...
