Catarsis - Capitulo V

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Jack no respondió de inmediato.
No exigió explicaciones. No gritó. No destrozó la mesa.
Solo la observó.
Ese silencio no era vacío. Era evaluación.
Sus ojos recorrieron su rostro limpio, su cabello aún húmedo, la copa a medio terminar… el ligero rubor que no provenía del vino.
No preguntó por Hanayama.
Porque ya sabía.
Y eso la aterrorizó más que cualquier golpe.
Jack dejó caer la rosa aplastada sobre la mesa.
La sangre seguía escurriendo por su mano. No parecía notarlo.
—Te ves mejor.
Su voz era neutra. Sin emoción. Como si comentara el clima.
Ella sintió que algo dentro de su pecho se comprimía.
—¿Comiste bien?
Asintió, apenas.
Jack caminó hacia el refrigerador. Lo abrió. Tomó una botella de agua. Bebió directamente de ella.
Normal. Cotidiano. Como si nada estuviera fuera de lugar.
Pero el aire estaba cargado. Pesado. Instintivo.
El depredador no gruñe cuando ya decidió cazar.
Cerró la puerta del refrigerador con suavidad.
—Dos semanas y media.
No era pregunta.
Era confirmación.
Ella lo miró por primera vez. Había algo diferente en su postura. No estaba en guardia. No estaba tenso.
Estaba… tranquilo.
Y eso era incorrecto.
—¿Te sientes sola?
La pregunta la desarmó.
No había ironía. No había burla. Solo una curiosidad clínica.
Como si estuviera estudiando un fenómeno.
Ella quiso decir que no. Que lo entendía. Que siempre lo entendía.
Pero las palabras se atoraron en su garganta.
Jack se acercó lentamente.
No invadió. No la tocó.
Solo la rodeó.
Como si inspeccionara una propiedad que alguien más había pisado.
—Hanayama te huele encima.
No fue acusación. Fue constatación.
El pulso de ella se disparó.
Jack inclinó ligeramente la cabeza.
—Interesante.
Esa palabra fue más violenta que un golpe.
Porque no estaba molesto.
Estaba… intrigado.
Su orgullo no estaba herido.
Estaba despierto.
—¿Sabes qué es lo peor? —dijo, ahora mirándola directamente a los ojos.
Ella no respondió.
—Que no estoy enojado.
Su mano ensangrentada se levantó lentamente. No para golpearla.
Para tocarle el mentón. Obligarla a sostenerle la mirada.
—Estoy decepcionado.
Silencio.
La habitación pareció encogerse.
Jack soltó su rostro.
Caminó hacia el sofá. Se sentó. Apoyó los codos en las rodillas.
—Si quiere algo que es mío… que lo tome.
No era invitación. Era sentencia.
En otra parte de la ciudad…
Kaoru Hanayama sintió algo extraño.
Una presión en el pecho.
No miedo.
Advertencia.
Porque el depredador más peligroso no es el que ruge.
Es el que sonríe antes de ceder el terreno.
Jack volvió a mirarla.
Y por primera vez desde que regresó, sus ojos mostraron algo más que análisis.
Mostraron desafío.
—¿Lo elegirías?
La pregunta no pedía amor.
Pedía lealtad.
La pregunta quedó suspendida entre ambos.
Ella abrió los labios.
Nada salió.
No fue rebeldía.
No fue desafío.
Fue incapacidad.
Porque por primera vez en su vida… no sabía la respuesta.
Y Jack lo vio.
El aire cambió.
No hubo explosión. No hubo golpe. No hubo rugido.
Solo un pequeño ajuste en su postura.
Eso fue todo.
Pero para alguien que conocía a Jack… eso era terremoto.
Se puso de pie lentamente.
—Ya veo.
Dos palabras.
Secas.
Definitivas.
Ella sintió que algo se rompía dentro de él… pero no hacia afuera.
Hacia adentro.
Jack caminó hacia el comedor. Tomó la copa que Hanayama había usado. La sostuvo entre sus dedos largos.
La presión aumentó.
El cristal comenzó a crujir.
Pero no la rompió.
La dejó intacta.
Eso era peor.
—Interesante.
No había rabia en su voz.
Había estímulo.
Desafío.
Competencia.
No por ella.
Por dominio.
Jack caminó hacia la puerta principal.
La abrió.
El viento nocturno entró con violencia.
Se detuvo un segundo sin mirarla.
—No salgas.
No fue orden. Fue advertencia.
Y se fue.
La puerta no se azotó. Se cerró con precisión.
Ella quedó sola, temblando.
Pero no de miedo.
Algo diferente estaba creciendo en su pecho.
Porque por primera vez…
Jack no la había ignorado.
La había evaluado.
Y peor aún…
La había considerado un factor.
El monstruo no estaba celoso.
Estaba despierto.
Y cuando un Hanma se despierta…
El mundo tiembla.

Baki - One ShotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora