Capitulo 12 "donde la luz se pudre"

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El aire ya no olía a sangre.

Eso sería demasiado humano.

Lo que envolvía el campo era algo más profundo, más antiguo... como si el mismo mundo estuviera rechazando lo que estaba ocurriendo. Los árboles, ennegrecidos, parecían inclinarse en silencio. La tierra, resquebrajada, ya no sostenía vida... solo testigos.

Y en medio de todo, él.

Tanjiro no respiraba como un hombre. No se movía como uno. Su presencia no imponía... aplastaba. Era una contradicción viviente: algo que alguna vez fue luz, ahora convertido en una herida abierta que el mundo no podía cerrar.

Sus ojos no buscaban.

Ya sabían.

—Llegaron... —murmuró, sin emoción.

Zenitsu fue el primero en sentirlo. No lo vio... lo sintió. Como cuando una tormenta se forma detrás de tu espalda y sabes que correr no va a cambiar nada.

Su cuerpo temblaba.

Pero no por miedo.

No completamente.

—Ese... ese no es Tanjiro... —susurró, con la voz quebrándose—. No puede serlo...

Inosuke no respondió de inmediato. Apretó sus espadas con una fuerza que le hacía sangrar las manos. Él tampoco lo reconocía... pero algo peor se estaba formando dentro de él.

Duda.

Y eso era más peligroso que cualquier enemigo.

—Si no lo es... entonces lo voy a hacer volver a serlo a golpes —gruñó, aunque su voz ya no tenía la misma certeza de antes.

Shinobu, en cambio... entendió.

No necesitó más que un segundo.

—No —dijo suavemente.

Ambos la miraron.

—No hay nada que traer de vuelta.

Silencio.

Las palabras no fueron crueles. No fueron frías. Fueron... finales.

Zenitsu negó con la cabeza, retrocediendo un paso.

—Tú no sabes eso... tú no puedes saberlo...

Pero Shinobu no apartó la mirada de Tanjiro.

—Sí lo sé.

Y por primera vez... su sonrisa no estaba.

—Porque ya no está luchando.

Eso fue lo que rompió algo.

No el miedo. No la amenaza.

La ausencia.

Tanjiro no dudaba. No sufría. No resistía.

Simplemente... era.

Y entonces se movió.

No hubo advertencia.

No hubo intención visible.

Un instante estaba ahí... y al siguiente, Zenitsu ya estaba en el suelo, sin entender cómo el aire había desaparecido de sus pulmones. Su cuerpo reaccionó tarde... demasiado tarde.

—Lento —dijo Tanjiro, sin levantar la voz.

Inosuke atacó sin pensar. Sin técnica. Sin estrategia. Solo instinto puro, desesperado.

Y eso fue exactamente lo que Tanjiro destruyó.

Desvió ambas espadas con una sola mano.

Ni siquiera las miró.

Un golpe seco.

Inosuke salió despedido, arrastrándose por la tierra como si el mundo mismo lo rechazara.

Silencio otra vez.

Pero ahora era distinto.

Ahora era miedo real.

Shinobu dio un paso al frente.

—Tanjiro Kamado.

Él giró apenas el rostro.

—Ese nombre... —dijo, como si lo probara—. Ya no me pertenece.

Ella no titubeó.

—Entonces dime... ¿qué eres?

Por primera vez...

Una pausa.

Pequeña.

Casi inexistente.

Pero estuvo ahí.

—Soy lo que queda... cuando ya no hay nada que salvar.

Zenitsu apretó los dientes desde el suelo.

—Mentira... —escupió—. Tú... tú no eras así...

Tanjiro lo miró.

Y esa mirada...

No tenía odio.

No tenía rabia.

Tenía algo peor.

Indiferencia.

—Y por eso fallé.

Eso fue suficiente.

Zenitsu gritó, forzando su cuerpo a levantarse, aunque sus piernas apenas respondían. Su respiración era errática... pero sus ojos estaban decididos.

—Entonces... yo también voy a fallar contigo.

Un destello.

Un trueno.

Y por un instante... el mundo volvió a moverse.

Pero Tanjiro...

Ni siquiera se esforzó.

El impacto fue limpio.

Brutal.

Zenitsu cayó otra vez.

Esta vez... no se levantó.

Inosuke intentó incorporarse, arrastrándose, respirando con dificultad.

—No... no se acaba... aquí...

Pero su cuerpo ya no le obedecía.

Y Shinobu...

Solo observaba.

No con resignación.

No con tristeza.

Con claridad.

—Así que este es el resultado... —susurró—. La destrucción perfecta.

Tanjiro no respondió.

Porque no había nada que discutir.

El viento pasó entre ellos, llevándose lo último que quedaba de calor.

Y en ese momento...

Quedó claro.

Esto no era una batalla.

Era una ejecución lenta...

de todo lo que alguna vez significaron.

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