El aire estaba demasiado quieto.
No era silencio.
Era algo peor. Era como si el bosque mismo estuviera conteniendo la respiración... esperando.
Tanjiro lo sintió antes de verlo.
Ese peso.
Ese maldito peso que no venía de afuera... sino de adentro.
Su mano tembló levemente sobre la empuñadura de su espada.
No por duda.
No por miedo común.
Era otra cosa.
Era... reconocimiento.
—...esto otra vez...
Su voz salió baja, áspera, como si algo dentro de él no quisiera que hablara.
Zenitsu tragó saliva.
—Oye... oye... esto no es normal... esto no es normal... esto no es normal...
No estaba gritando.
Y eso lo hacía peor.
Inosuke no se movía.
Ni un paso.
Ni una palabra.
Solo miraba al frente... como si su instinto le estuviera gritando que cualquier movimiento era una mala idea.
Entonces—
El sonido.
Un paso.
Lento.
Seco.
Y el bosque dejó de existir.
No desapareció físicamente... pero ya no importaba.
Porque él estaba ahí.
No necesitaba presentación.
No necesitaba hablar.
No necesitaba hacer nada.
Su presencia era suficiente para aplastar el aire, la tierra... y la voluntad.
Los ojos de Tanjiro se abrieron apenas.
No por sorpresa.
Por memoria.
—...tú...
La figura no respondió de inmediato.
Solo inclinó ligeramente la cabeza.
Observando.
Midiendo.
Como si no estuviera viendo a un enemigo...
Sino evaluando si valía la pena matarlo.
Zenitsu cayó de rodillas.
—...no... no... no... no...
Sus manos temblaban sin control.
—...esto no es como los otros... esto no es como los otros... esto... esto no es una luna cualquiera...
Inosuke apretó los dientes.
—CÁLLATE...
Pero su voz... no tenía fuerza.
Por primera vez.
Tanjiro dio un paso al frente.
Uno solo.
Y el suelo crujió bajo su pie.
El otro... finalmente habló.
—...curioso...
Su voz era tranquila.
Demasiado tranquila.
Como si la violencia no fuera una opción... sino una certeza.
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Aprendiz de la luna
Fiksi PenggemarEn esta historia cambiaremos varias cosas más no les daré detalles ya que eso arruinara la sorpresa
