Cap 11

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El equilibrio duró demasiado poco.

Tanjiro seguía de pie... pero no estaba estable. Su respiración fluctuaba de una forma antinatural, como si dos ritmos distintos intentaran imponerse dentro de él. Uno... humano. El otro... desconocido. Ninguno dispuesto a ceder.

Cerró los ojos con fuerza.

Concéntrate... respira... no pierdas el control...

La flor respondió.

No con luz.

Con presión.

Desde el interior.

Sus venas se tensaron de nuevo, como si algo invisible reescribiera su cuerpo a la fuerza. No era dolor puro... era corrección. Una imposición fría, precisa, inevitable.

Tanjiro apretó los dientes.

Pero esta vez... no cayó.

Kokushibou lo observaba en silencio, sin intervenir, sin mostrar intención alguna de ayudar. Solo evaluaba. Siempre evaluando.

—Todavía luchas...

No sonaba impresionado.

Sonaba interesado.

Zenitsu dio un paso al frente, impulsado más por desesperación que por valentía.

—¡Ya basta! ¡Lo vas a matar!

La presión descendió sobre él al instante.

Zenitsu cayó de rodillas sin siquiera entender qué ocurrió.

Inosuke reaccionó, preparado para lanzarse... pero se detuvo.

Por primera vez... entendió.

No podían hacer nada.

Y eso lo enfureció más que cualquier herida.

—Maldito monstruo...

Kokushibou ni siquiera lo miró.

Porque no importaba.

Su atención seguía fija en uno solo.

Tanjiro.

Shinobu observaba en silencio, analizando cada detalle, cada cambio, cada reacción.

—Interesante... ya no es solo resistencia...

—Termina la idea —dijo Kokushibou, sin apartar la mirada.

Shinobu cruzó los brazos, tranquila... demasiado tranquila para la situación.

—Se está adaptando.

El silencio que siguió fue distinto.

Esa palabra sí importó.

Tanjiro levantó la cabeza lentamente. Su mirada seguía inestable... pero había algo nuevo en ella.

Dirección.

—No... me voy a romper...

La flor reaccionó.

Pero no atacó.

Se alineó.

Solo por un segundo.

Pero fue suficiente.

Kokushibou sonrió.

Esta vez, sin ocultarlo.

—Por fin...

Zenitsu lo sintió.

Ese cambio.

Y eso fue lo peor.

Porque ya no era solo miedo.

Era pérdida.

—Ya no eres el mismo...

Tanjiro no respondió.

Porque no podía.

Porque en el fondo... sabía que tenía razón.

Pero no le importaba.

No ahora.

Inosuke escupió sangre y se levantó a la fuerza, como si su orgullo pesara más que su propio cuerpo.

—Si te pierdes... te voy a romper yo mismo...

Tanjiro lo miró directamente.

Sin suavidad.

Sin calidez.

Pero tampoco vacío.

Algo intermedio.

Algo... peligroso.

—Inténtalo.

El silencio que siguió fue pesado.

Real.

Zenitsu sintió un nudo en el pecho.

Porque ese intercambio...

No era normal.

No era su Tanjiro.

Shinobu dio un paso más, acercándose lo suficiente para sentir la energía de la flor.

—Fascinante...

—Cuidado —dijo Kokushibou.

No era una advertencia.

Era una medición.

Shinobu sonrió levemente.

—Tranquilo... aún no arruinaré tu experimento...

El aire se tensó.

Por primera vez, Kokushibou la miró directamente.

Y en esa mirada... había amenaza real.

—No es un experimento...

Shinobu inclinó la cabeza, como si evaluara esa respuesta.

—Entonces es peor.

Tanjiro respiró hondo.

Más estable.

Más profundo.

Pero cada respiración ahora... pesaba.

No en el cuerpo.

En lo que significaba.

¿Esto soy yo... o algo más...?

La flor brilló suavemente, como si respondiera a su duda... como si la alimentara.

Kokushibou dio un paso al frente.

Esta vez, lo suficientemente cerca como para imponer su presencia por completo.

—Kamado...

Tanjiro no retrocedió.

Ese detalle... lo cambiaba todo.

—Has dado el primer paso...

Su voz se volvió más densa.

Más peligrosa.

—Ahora... deja de aferrarte a lo que te debilita.

Zenitsu apretó los puños.

Inosuke tensó el cuerpo.

Shinobu observó.

Y Tanjiro...

Dudó.

Por primera vez desde que todo comenzó.

El viento volvió a soplar entre los árboles, frío... pero distinto. Ya no parecía natural.

Parecía expectante.

Como si el mundo entero estuviera conteniendo el aliento...

Esperando ver—

Qué iba a decidir.

Aprendiz de la lunaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora