¿Qué pasa cuando la mente falla?
¿Qué sucede cuando la cabeza deja de ser un refugio y se convierte en tu peor enemiga? Cuando esa voz interna, la que debería guiarte, se transforma en el eco más cruel que puedas escuchar. Cuando lo peor que llevas dentro gana la batalla.
Sé que no soy la única. Lo sé. Hay personas que pelean guerras mucho más duras que la mía, pero eso no hace que la mía duela menos. A veces solo quiero respuestas... una explicación que me ayude a entenderme, a no sentirme tan rota. ¿Qué pasa cuando la mente falla? ¿Cuando mi mente falla?
A veces lo imagino como un bicho. Uno pequeño, casi imperceptible al principio. Se instala en silencio, y poco a poco empieza a crecer, a extenderse, a infectarlo todo desde dentro. Lo más aterrador es que no sabes si tiene cura. Porque intentas sanar... te esfuerzas. Y justo cuando crees que lo has logrado, ¡BUM!, ahí está otra vez. Solo que esta vez duele más. Y la siguiente, aún más. Como si cada recaída lo alimentara. Como si cada intento tuyo lo hiciera más fuerte y a ti más débil.
Buscas ayuda. Clamas por ella. Pero el bicho parece fortalecerse con cada grito, con cada silencio. Las recaídas se vuelven más frecuentes. Tu voz interior cambia, se oscurece. No se calla. No descansa. Te repite sin cesar que no vales nada, que no puedes, que no mereces. Y lo peor es que empiezas a creerle. Te acostumbras al dolor, lo haces parte de ti. Lo tomas como un hogar oscuro, triste... pero familiar. El único que parece no abandonarte.
Lloras. Te da bronca. Porque, en el fondo, hay algo dentro de ti que aún sigue vivo. Una chispa. Una pequeña luz que se niega a apagarse. Algo que resiste. Que lucha cada día contra esa oscuridad. Esa parte de ti cree que puede ganar. Y es por ella que aún no te has perdido por completo.
Pero hay preguntas que no me dejan dormir:
¿Cuándo se metió ese bicho dentro de mí?
¿Qué lo activó? ¿Qué lo alimenta?
Y, sobre todo...
¿Se puede vencer?
