Epilogo

129 10 1
                                        

En otra vida diferente

—Es una paciente que nos acaba de llegar, Doctora Limpatiyakorn —explicaba el jefe de rehabilitación mientras caminaban por el pasillo, con voz baja pero cargada de preocupación—, desde que sus padres fallecieron en...

—¡MAMI! —la pequeña voz interrumpió todo.

Pat apareció corriendo hasta aferrarse a la mano de su madre, como si el mundo fuera demasiado grande sin ese punto de equilibrio.

—Pat, cariño... te dije que te tenías que quedar en la sala hasta que termine de hablar con el doctor... vuelve donde te dejé, ¿sí? —la voz de Love fue suave, pero firme, con ese tono que mezclaba autoridad y ternura de una manera que solo ella lograba.

La niña bajó la cabeza, apenada, y caminó de regreso al comedor con pasos pequeños, como si algo dentro de ella también sintiera que interrumpía algo importante, algo que todavía no entendía.

Love suspiró apenas.

—Lo siento, la maestra se enfermó y tuve que traerla conmigo —se disculpó sin perder la compostura profesional—, continúe, doctor.

—Como le decía... ingresó hace una semana, la internaron por un coma alcohólico —continuó el hombre—, desde que sus padres murieron en ese accidente de autos ha caído en una depresión profunda, no habla, no reacciona, no conecta... es como si una parte de ella simplemente hubiera decidido irse.

Love frunció apenas el ceño, no por el caso... sino por algo más difícil de explicar, una sensación que le rozó el pecho como un eco antiguo.

—¿Cómo me dijo que se llama?

—Seguro la conoce... —el hombre dudó apenas—, Milk Vosbein... la top model, la cara de las campañas más grandes del mundo, la voz de una de las bandas de rock más influyentes del momento... heredera de una de las familias más poderosas de Nueva York, hija de empresarios tailandeses de la élite, su madre... una de las diseñadoras más importantes de la industria.

Love se detuvo un segundo, apenas un segundo, claro que sabía quién era, todo el mundo sabía quién era, pero lo que sintió no fue reconocimiento mediático.

Fue otra cosa.

—El problema —continuó el doctor— es que ha caído en todo tipo de excesos, mujeres, alcohol, drogas... lo que sea con tal de no sentir, no quiere hablar con nadie y tenemos miedo de que...

No terminó la frase.

No hacía falta.

—¿Esta es su habitación? —preguntó Love retomando el paso.

La puerta estaba abierta.

Vacía.

—¡Amanda! —llamó el doctor— ¿dónde está la paciente?

La enfermera sonrió con cierta complicidad.

—Pidió permiso para ir a la sala de juegos.

El doctor negó con la cabeza.

—Tiene un efecto... particular en las personas, nadie le dice que no.

Love no respondió.

Pero algo dentro de ella ya estaba alerta.

—¿Por qué quiere que tome este caso?

—Porque usted es una de las psiquiatras más reconocidas de Nueva York y ella no es cualquier paciente, doctora... —respondió el hombre mientras llegaban a la sala—, creo que usted es la única que podría llegar a ella.

Cuando, Dónde  y Cómo el Amor quieraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora