Plan "B"

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Habían pasado 3 días desde aquel intento fallido de decirle lo que era y lo que le ofrecía, intente por todos los medios evitarla por miedo a cometer algún tipo de locura, pero me era imposible no preocuparme por sus ojos y la perdida de su visión.

Cada tarde la seguía a casa para cerciorarme de que llegara bien, Stefan me había advertido que me alejara de ella, pero no era como que le iba a hacer caso a mi hermano menor luego de haberme arruinado la sesión de ayuda que había buscado hace días en él.

-Deberías de dejarla en paz- estaba molesto, muy molesto, al parecer Elena no había hecho bien su trabajo o Care estaba de entrometida y le había dicho de mis intenciones

-y tu quien te crees que eres?- dije molesto, estaba un poco ebrio he de aceptar, pero eso no iba a hacer que diera un paso atrás por una simple petición de mi hermano

-te lo advierto Damon, si le haces esto a ella, te arrepentirás y te sentirás culpable, se lo que eres y como eres, no puedes parar de culparte por las estupideces que haces, simplemente para, por tu bien.

-no sabía que estuvieras tan preocupado por mi, pensé que todo esto era por ella, tan egoísta hermanito- palmee su espalda- no conocía este lado oscuro tuyo- hice un movimiento teatral con las manos y me serví otro trago

-y dices que soy egoísta?, por lo menos no estoy haciendo esto porque un capricho propio, te has dado cuenta de que quizás tu la necesitas mas de lo que ella a ti? ¿te has dado cuenta de todo el daño que le causarás? ¿Quién es el egoísta ahora?

-sigues siendo tu- sonreí divertido- por lo menos le estoy ofreciendo una oportunidad, además, no entiendo porque tanto drama, solo le daré mi sangre para que se cure, no es gran cosa

-y si eso no funciona?

-la dejaré ir- dije mirando el ventanal, a fuera hacía un frió invernal y llovía como nunca- prometo que la dejaré ir

-espero que cumplas con tu promesa hermano, es por tu bien y el de ella, si eso no funciona, simplemente tienes que dejarla ir, solo eso

-si- dije simplemente encarándolo y luego caminando al sofá a lado de Hamlet- ahora lárgate de mi casa, no le gustas a Hamlet- y era verdad, el pequeño de un ojo solo lo miraba esperando a que saliera por la puerta para poder volver a dormir, se notaba que quería arrancarle un dedo o dos

-en algo se parece a ti- Stefan sonrió al pequeño, que erizo su pelaje- son igual se molestos

-gracias- dije acariciando el lomo del pequeño mientras veía como Stefan caminaba a la puerta y salía de casa, incluso Hamlet se relajó, el pequeño sí que sabe que se debe de hacer.

El siguiente paso dentro de mi plan era hacerla beber mi sangre, lo único que debía hacer era hipnotizarle y hacerla beber la sangre para que curara esa enfermedad que le robaba la vista.

-Hola- dije entrando a la tienda donde trabajaba, parecía un poco nerviosa, pero aún así me sonrió y saludo con la mano mientras ayudaba a una señora a envolver algunas cosas.

Luego de que la señora se fue, desapareció dentro de la bodega, pensé que se había escondido de mi, lo que me causó gracia tomando en cuenta que ya la había visto.

-Damon- salio por fin saludando con una sonrisa deslumbrante- cuanto tiempo- caminaba hasta mi sin soltarse del mostrador- ¿Cómo has estado?

-bien, y tu? ¿te sientes bien?- pregunté cauteloso, ella asintió, sabía que tenía cada vez menos visión de la normal, parecía que se esforzaba para enfocarme

-sí, es solo que tengo hambre, quieres ir a comer?- la ví caminar hasta una silla detrás del mostrador, estaba a punto de saltar a su lado y ayudarle- es mi hora de almuerzo

-claro- sonreí ofreciéndole mi brazo en forma caballerosa, ella sonrío y lo tomó sin chistar.

La guié hasta un pequeño local cerca de ahí, tomamos asiento y conversamos sobre lo que había pasado la noche anterior, me ponía de nervios cada vez que tomaba el cuchillo para partir su carne, parecía que le costaba de verdad tomar el vaso de la mesa para beber un poco de su té helado.

-necesito hablar contigo- dijo de pronto, se puso seria y nerviosa mirando el mantel sin mirar.

-adelante- dije incitándole a hablar - te escucho

-no aquí, proferiría que nos viéramos después de mi trabajo- siguió hablando- es algo importante sobre mi, necesito que lo sepas

-sí- dije sin más pidiendo la cuenta a la mesera y pagando la cuenta

la acompañe a su lugar de trabajo, le explique que pasaría por ella a las 7, así que antes de que cualquier cosa pasara, la dejé parada junto al mostrador y caminé fuera del local.

a las 7 en punto me pare cerca de la puerta, esperé a que saliera para ayudarle a cerrar, y luego de un breve saludo, la lleve a mi coche del brazo simulando ser un buen caballero. la lleve al Grill, cenamos y platicamos de diferentes cosas, hasta que se puso seria con sus vaso de té en la mano.

-necesito decirte esto y espero que entiendas porque debemos dejar de vernos- dijo ella seria mirándome directamente a los ojos, me sorprendió lo diferente que se veía sin pisca de diversión en su rostro o voz

-te escucho- dije sin rodeos, ella miró sus manos, y luego de un largo suspiro lo dijo.

-no podemos estar juntos ni vernos mas, tengo una enfermedad que debilita mi visión y no puedo simplemente dejar que sigas conmigo por lastima, me estoy quedando ciega- soltó mirándome a los ojos fijamente- no pareces sorprendido- señaló luego de un momento  

-bueno, no parece una buena razón para dejar de vernos, o para que hagamos cosas juntos o incluso llegar a algo mas- sonreí- de verdad piensas que no lo sabía?, que no me daba cuenta de la forma en la que tropezabas con cada cosa en mi casa?, como intentas atinarle a cortar la carne al comer?, crees que eres tan sutil?

-no pensé que fuera tan obvia- sonrió de nuevo- tengo todo un plan para cuando esto pase completamente, para eso es mi libro

-lo sé- se sorprendió mas- Caroline no es buena guardando secretos- abrió la boca, me hizo reír- lo sé, no confíes mas en ella- sonreí diciéndole en un susurro- vamos, te llevaré a tu casa.

Al salir del lugar, Lana caminó tomada de mi brazo, parecía menos estable y mas confiada al mismo tiempo, podría ir de mi mano y ser guiada por mi sin secretos, y eso me hizo pensar en como iba a decirle lo que era, pero tenía una ventaja. ella no bebía verbena.

Al llegar a su casa, entré hasta la sala, era bonita y pintoresca, una sonrisa melancólica cruzo mis labios al ver los cuadros en la habitación, la firma, ella pintaba.

-no extrañaras esto?- dije mirando cada cuadro a mi alrededor

-no- sonrió - por lo menos no pintarlos, tal vez solo no poder volver a ver esos lugares nunca

-que es lo que más extrañaras?- pregunte con un vaso de agua en la mano

-la puesta y la salida del sol- sonrió- los colores tan enigmáticos que se forman, el naranja profundo y suave a la vez, eso es lo que extrañare

la miré fijamente a los ojos, mi hinque cerca de ella y la hice mirarme- y si te dijera que soy un vampiro y puedo hacer que veas por siempre?- sonrió divertida

-te abofetearía pensando que estas loco y que es malo jugar con las esperanzas de las personas

-Lana- dije concentrándome- no te asustes- ella asintió como un robot- pero debes beber de mi sangre para ser curada

-esta bien- dijo mirándome fijamente, sus ojos violeta me hacían verme a mi mismo, con las facciones completamente calmadas y tranquilas, luego las venas aparecieron ensombreciendo mis ojos, y con mis propios colmillos me desgarre la muñeca, mostrándole de done beber

ella lo hizo, y sin chistar o decir nada bebió de mi y yo lo sentí, sentí su corazón acelerarse.


Radioactivo (Damon Salvatore)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora