11 | Explicaciones.

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NARRADOR.

Tom lanzó el teléfono sobre el sofá y pasó una mano por su cabello. Aquello era absurdo. No tenía ninguna razón para sentirse así. Nataly era libre de hacer lo que quisiera, salir con quien quisiera y regresar a la hora que quisiera.
Entonces, ¿por qué no podía dejar de pensar en ella?
Se acercó a la ventana de la cabaña. Afuera la noche era tranquila, demasiado tranquila para alguien con la mente hecha un desastre.

Mientras tanto, en el bar, Nataly había recuperado parte de su energía. La música sonaba fuerte y la multitud parecía no dejar de crecer.

—Ya estás sonriendo de verdad —comentó Cristopher.

—¿Ves? Sobreviví.

— Nunca dudé que lo harías.

Nataly le dio un pequeño empujón en el hombro.

—Mentiroso.

—Bueno, sí dudé un poco.

Ella soltó una carcajada.
Varias personas se acercaron a saludarlos. Algunos conocían a Cristopher, otros reconocían a Nataly. Como siempre, las miradas terminaban sobre ellos.
No era algo nuevo.
Desde pequeños llamaban la atención juntos.
Tal vez porque ambos tenían una personalidad imposible de ignorar.
Tal vez porque siempre parecían estar metidos en algún problema.
O tal vez porque la "química" entre ellos era demasiado evidente.

—Mira quién llegó —dijo una voz masculina.

Nataly giró la cabeza. Un grupo de jóvenes acababa de entrar al lugar. Algunos eran conocidos de fiestas anteriores.
Uno de ellos sonrió al verla.

—Nataly Klum. Pensé que estabas fuera del país.

—Y yo pensé que ya habías aprendido a vestirte.
Las personas alrededor soltaron algunas risas.

—Sigo viendo que eres amable.

—Sigo viendo que eres lento.

Cristopher casi se atragantó de la risa.

—Te extrañé, Nata.

—Lo superarás.

El muchacho negó con la cabeza mientras se alejaba.

—Algún día alguien va a callarte.

—No ha nacido todavía.

—Qué miedo.

Nataly sonrió orgullosa. Por primera vez en toda la noche parecía relajada. Sin embargo, cuando miró la hora en su teléfono, algo cambió. Un mensaje había llegado. Su corazón se aceleró antes incluso de abrirlo. Odiaba admitirlo. Pero sabía exactamente de quién era.
Tom.

"¿Dónde estás?"
Nada más.
Ni una explicación.
Ni una excusa.
Ni un saludo.

Nataly apretó el teléfono entre sus manos. Cristopher notó inmediatamente el cambio en su expresión.
—¿Qué pasó?

—Nada.

—Nataly.

—De verdad, nada.

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⏰ Última actualización: Jun 14 ⏰

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𝖠 𝗅𝗂𝗍𝗍𝗅𝖾 𝖮𝗅𝖽𝖾𝗋 ;: 𝒯ℴ𝓂 𝒦𝒶𝓊𝓁𝒾𝓉𝓏Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora