Cuando la vio bajar por las escaleras, con ese brillante y corto vestido negro y su sonrisa alegre y nerviosa, Valentín se sintió el hombre más afortunado del mundo entero. Esa noche de sábado, la había invitado a cenar para celebrar tantos meses de noviazgo que habían vivido hasta el momento. Con diecisiete años, Devi y Valentín eran la pareja adolescente más unida que podía existir. Tenían sus momentos de altibajos, como toda pareja, pero el amor que sentían el uno por el otro era mucho más grande que cualquier pelea o cualquier escena de celos que se presentara frente a ellos.
- Estás hermosa -le dijo Valentín cuando llegó junto a él y le tomó la mano.
- Vos no te quedas atrás -le sonrió Devi. Valentín llevaba un pantalón de jean, camisa blanca, y un saco negro que lo hacía ver formal, pero relajado. No era el tipo de ropa que acostumbraba a usar, pero la ocasión lo ameritaba. Quería llevar a Devi a un lujoso restaurante que Taylor, antes de irse a pasar el fin de semana a la playa con Mary, le había recomendado.
La cena fue muy romántica. Comieron entre risas, caricias y besos. Devi no podía estar más extasiada con la salida que Valentín le había preparado. Desde hacia tiempo que él había dejado de ser ese niño perdido y desconfiado, a un muchacho dulce, protector, y detallista cuando se trataba de su novia. Luego del postre, caminaron de la mano por la luminosa ciudad hasta que decidieron volver a la casa. Sin soltarse las manos en ningún momento, se dirigieron hasta el pasillo que enfrentaba la habitación de cada uno. Al no estar Mary y Taylor, la casa se sumía en un silencio que los incitaba a estar juntos.
Pero Valentín no quería presionarla. A pesar de que ya habían pasado más de dos años de noviazgo y aún no tenían su primera vez, él no se sentía molesto ni impaciente. Amaba a Devi, y si tenía que esperarla tres años más, lo haría. Le dio un corto beso, profirió en voz baja un "Buenas noches", y volteó para entrar a su habitación.
- No te vayas. -La voz de Devi lo hizo detenerse. Volteó a verla y ella siguió.- Quiero que te quedes conmigo.
Valentín abrazó a Devi impetuosamente y besó sus labios.
- Entonces no me iré -prometió al tiempo que la tomaba de la cintura y juntos entraban a la habitación de él. Se quedaron parados en medio del cuarto.- ¿Te gustó la cena de hoy o fue un poco cursi? -preguntó Valentín con un tono divertido.
- Cursi, pero perfecto -contestó Devi con una sonrisa. Entonces se abrazó a él y le susurró.- Te amo demasiado.
Él no pudo sentirse más feliz en ese momento. Y aprovechando la proximidad que ella le había obsequiado al abrazarlo, Valentín empezó a besar su cuello. Aquellas suaves caricias de sus labios afectaron demasiado a Devi, que se sentía cada vez más agitada. Él subió hasta su boca y se besaron apasionadamente, abrazandose. Valentín no pensaba llegar más allá, él quería, claro que quería, pero no iba a apurar a su novia. Sin embargo, cuando se separaron unos centímetros para mirarse a los ojos, y vio que los de Devi brillaban, lo supo. Ambos tenía un solo deseo, hacer el amor juntos.
Devi tomó la iniciativa, cosa que encantó a su novio. Se deshizo del saco con la ayuda de Valentín, que movía los brazos para facilitarle la tarea a su novia. Y empezó a desabotonar su camisa con lentitud, recreándose en lo que la tela iba dejando al descubierto. Cuando la camisa ya estaba en el suelo, se entretuvo un poco recorriendo el envidiable torso que su novio había logrado en el último año.
Él se sentía dichoso y conmovido por sus caricias pero de pronto detuvo sus manos sobre su pecho. Devi lo miró de nuevo a los ojos. Valentín llevó sus pequeñas manos hasta sus labios para besarlas con ternura. Luego decidió que era su turno de desvestirla. Con delicadeza, le bajó los hombros del vestido, acariciándolos con sus dedos, y los besó. Devi cerraba los ojos para dejarse llevar por aquellas maravillosas sensaciones. Valentín la abrazó repentinamente, achuchándola contra su cuerpo. Las manos del adolescente dieron con los lazos de la espalda que cerraban su vestido y los deshizo con habilidad. Se miraron a los ojos, y sin necesidad de palabras, Valentín supo que podía seguir.
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Corazón Aliado (One-Shots)
Teen FictionEl amor y la amistad va más allá del tiempo y las formas, y nuestros aliados lo saben de sobra. ¿Quien dijo que nada es para siempre?