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- El estudio empresarial, es una entidad... ¿Quien me puede decir que es una entidad? - preguntó el maestro quien jugaba con el plumón negro en su mano. Una pelirroja elevo su mano por encima vez en la hora, a lo que el profesor suspiró y miró a los demás... - ¿Alguien más que no sea la Srta. Byrne quiere opinar? - preguntó esperanzado pero nadie elevó su mano. - Srta. Doyle, ¿nos quiere decir que es entidad? - preguntó captando la atención de la joven.
- No, no quiero gracias. - respondió con un tono de aburrimiento, a lo que algunos soltaron unas risitas pequeñas.
- La entidad, se emplea para denominar todo aquello cuya existencia es perceptible por algún sistema animado. Puede ser particular, universal, abstracta o concreta. - respondió la pelirroja con un aire de victoria y mirando de reojo y con desprecio a Charity, quien lo notó perfectamente.
- Muy bien, gracias por responder... Otra vez. - dijo el profesor. - Cómo decía... El estudio de empresas es una entidad y es necesaria para el desarrollo humano, y eso, es lo que aprenderemos en estos años. ¿Qué se estudia en la ciencia empresarial, Srta. Doyle? - preguntó nuevamente a ella.
- La economía. - respondió sin pedir permiso la pelirroja que ya estaba sacando de quicio a Charity.
- Creo que esa pregunta fue dirigida a mi, cariño, no a ti. - enfrentó la rubia irritada por el comportamiento de su compañera sabelotodo.
- Te ahorro la vergüenza que pasaras cuando no sepas contestar esta sencilla pregunta... - dijo siguiendo el enfrentamiento de la otra, y los chicos soltaron al unísono un 'Uh'.
- Las ciencias empresariales hacen mención a un tipo de estudios universitarios que versan sobre economía, si llegasen a estar bien están enfocados en mayor medida a la gestión de empresas. Es decir analizan la economía desde el punto de vista de la empresa, el proceso económico y la cadena de valor. - respondió con agilidad en las palabras y dándole una rápida mirada de superioridad a la pelirroja. - ¿Quieres agregar algo más o sólo te encargarás de ponerte del mismo color de tu dañado y falso cabello por vergüenza? - todos rieron mientras que la ofendida sólo la fulminaba.
- Silencio. - ordenó el profesor. - Muy bien, Srta. Doyle, es una respuesta correcta.

La clase siguió a partir de ahí, y Charity no tenía la manera de expresar la satisfacción que sentía al haber humillado a esa chica con palabras u otras opciones

Luego de una hora de clases, le dieron el receso de treinta minutos, el cual ella aprovecho para ir al baño de señoritas y retocar un poco su maquillaje y espolvorear su nariz otra vez. No paso mucho tiempo cuando la puerta se abrió y la niña sabelotodo ingresó con una mirada de pocos amigos y al ver a su nueva amiga ahí dentro añadiendo más maquillaje a su cara se cruzó de brazos dispuesta a darle respuesta a la humillación de hace varios minutos.

- Vaya, vaya... Aquí esta la Barbie más plástica del mundo. - dijo observando como la rubia se colocaba el brillo labial en los delgados labios.
- ¿Acaso quieres que te siga haciendo quedar en ridículo?, créeme, ganas no me faltan. - respondió guardando su brillo en la cosmetiquera dentro de su cartera y sacando su máscara de ojos negra.
- Me sentiría realmente humillada si eso no lo hubieras sacado de Wikipedia. El hecho de que seas hija de una famosa mujer no te hace importante, te hace una perra. - atacó.
- El hecho de que sea hija de una mujer famosa me hace más importante que tú. Salgo en revistas, pasarelas, tengo chicos lindos, modelos y musculosos, cosas que tú, cariño, no tienes. Y si, soy una perra, y esta perra muerde, así que si te metes conmigo no esperes salir ilesa. - se defendió de manera brusca.
- Sabes, no necesito tener todo eso, porque por lo menos no soy una anorexica-bulimica que se gana la vida desnudándose frente a cámaras. - fue la gota que derramo el vaso de cristal de Charity.
- Por lo menos yo si soy vista por los demás, tú eres nada más una niña más marginada que la tabla del 0. Debes aprender a respetar a las personas superiores si no te quieres hundir más de lo que ya lo estas. - dicho esto, tomó sus cosas y salió a toda prisa de ahí.

Caminó a pisotones fuertes hasta su taquilla y la abrió para poner ahí su cartera, pero los libros mal puestos cayeron al piso haciéndola gruñir de frustración. Antes de poder recogerlo un chico ya lo había hecho... Alto, castaño, guapo. Serviría para jugar un raro y olvidarse de la mala experiencia que vivió con la pelirroja.

- Gracias... Por lo menos hay personas aquí que no se comportan como imbéciles. - dijo recalcando la última palabra mientras tomaba los libros y los colocaba en su taquilla.
- Bueno, reina, sólo es cuestión de saber juntarte con quien debes... Ian Kavanagh. - se presentó a si mismo, a lo que ella respondió:
- Charity Doyle... No te había visto, y créeme que no olvidaría un rostro tan lindo como el tuyo. - aduló de manera experimentada a lo que él sólo sonrió.
- Tenemos diferentes horarios, lo que es obvio. Y tampoco olvidaría un rostro tan candente como el tuyo... Es increíble que la hija de Stefanya este aquí. Eres extremadamente famosa entre los hombres. - ella sonrió olvidando por completo la frase de la sabelotodo.

"El hecho de que seas hija de una famosa mujer no te hace importante." El pensamiento que se le cruzo por la mente en ese Instante dirigido a Byrne fue: "En tu cara, zorra".

- Es bueno saber eso... ¿Tienes clases ahora?, pensaba que tal vez podríamos ir a Starbucks y comer algo. ¿No te apetece un delicioso trozo de pastel de fresa?, a mi me encanta. - mintió de manera seductora sabiendo que después de eso tendría que tomarse otro laxante.
- Lastimosamente, reina, si... Tengo clases. Pero podríamos dejar esa cita para otro día. - "¿Cita?", pensó inmediatamente y luego su mente estalló a carcajadas.
- Como sabes, cariño, mi agenda es demasiado ajustada como para asegurarte poder salir contigo. - dijo jugando con su cabello de manera sensual. - Probablemente esta sea tu única oportunidad. Que desaprovecharas... - lo miró inocentemente pero a la vez seductora.
- Bueno... Tal vez una clase no sea problema, ¿no? - contradijo sus palabras anteriores.
- Por supuesto que no... - respondió como si fuera verdad. - Sólo saldremos por una hora, y regresaremos a tiempo. Te lo prometo, cariño. - susurró cerca de su oído derecho.

Ella sabía que el oído derecho era el punto débil de toda persona, lo había practicado con miles de chicos y siempre resultaba... Era como una técnica de seducción discreta que te afirma tu logro.

Ella e Ian se dirigieron al auto del chico, que era lo suficientemente a la altura de ella, lo que significaba que él tenía dinero, no lo suficiente como para ser igual de billonaria que ella, pero es acomodado. Subieron al auto y de inmediato partieron hacia Starbucks.

- Tu auto es demasiado para alguien en paz con la vida, ¿no crees? - preguntó ella cruzando sus piernas y apoyando sus manos en la pierna elevada.
- ¿A que te refieres con la frase: paz con la vida? - preguntó luego de haber reído.
- Bueno, cariño, no todos los estudiantes de Imperial tienen autos como este. Sólo yo, pero el mío es mejor. - respondió modestamente. - No eres billonario, tampoco eres pobre y vagabundo. ¿Cómo puedes tener semejante auto? - preguntó sin pelos en la lengua.
- Tal vez no tenga billones, reina, pero mis padres si. Ellos compensan el tiempo perdido con cosas de gran valor... Y no es que me moleste, es más, disfruto eso. - respondió con sinceridad mientras veía por el retrovisor.
- Entonces era algo más que un acomodado, eres de esas personas que tienen dinero y difícilmente lo gastan, ¿no? - preguntó con medida sonrisa.
- Como tú. - respondió él sonriendo también.
- Yo tengo mucho más que tú. - volvió a restaurar su posición.
- Eres muy modesta, ¿no es así? - preguntó divertido.
- La modestia no es parte de mi vocabulario, corazón. - respondió con aires de superioridad.

Al cabo de diez minutos habían llegado a Starbucks, y Charity había descubierto que tenía pocas cosas en común con Ian, pero eso no era de importancia ahora, sólo quería divertirse con uno de sus tantos títeres de madera. Iban entrando a Starbucks, cuando un chico paró en seco al no poder salir por ellos evitar la pasada...

- Chassier, que sorpresa verte aquí... - habló Ian de manera burlona.
- ¿Prostituta nueva?, debes dejar de pedirlas en el mismo lugar, Kavanagh, cada vez son peor. - Charity tuvo un corto lapso de tiempo en shock.

1) La había llamado prostituta. 2) La había llamado barata y fea. No pudo responder al insulto, pues el rubio ya se había alejado... Según ella, tenía un aspecto out: jeans desgastados, playera negra y floja, botas negras muy viejas y para rematar todo, fumaba.

- No le prestes atención... Es un imbécil. - dijo Ian empujandola por la cintura levemente para ir a una mesa.
- ¿Quien diablos es ese tipo? - preguntó aún ofendida.
- Eso no importa, reina. Es un chico X que se gana la vida con carreras de motocicletas y jugadas de pocker. Técnicamente un arrastrado. - dijo indicándole que se sentará en la mesa cerca al aire acondicionado.

"Por supuesto que es un arrastrado" pensó.

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