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Se bajó del auto con desagrado, las personas ahí eran fuera de rango y mucho más desvergonzadas de lo que ella se había imaginado. La mayoría estaban mirándola como si fuera un ser despreciable pero superior a la vez, mientras que las chicas sólo se burlaban de la vestimenta, los chicos o tipos se encargaban de comérsela con la mirada de manera desagradable y cero disimulados... Por supuesto que ignoraba eso y sólo pasaba a través de todos para llegar al punto central, ósea, el punto del circuito, donde se realizaría la carrera de motocicletas y donde definitivamente, se encontrarían las brujas que ella tiene por compañeras de modelaje.

Suerte, era la que había tenido al dejar su auto dos cuadras atrás, ya que había sido lo suficientemente inteligente como para saber que estas personas no eran de fiar, y así era, el auto se encontraba a salvo y bien estacionado. Sin embargo, el haber llevado botines altos había sido un error, ya que el trayecto que había caminado era de tierra húmeda y blanda, donde su tacón quedaba atrapado de vez en cuando, lo cual era out para ella... Sin embargo, llegando a donde quería llegar, la tierra se cambió por el pavimento firme.

- Vaya... Pero si la repugnante y mimada hija de Stefanya ya llegó. Nos preguntábamos si te habías arrepentido y te habías escondido en los brazos de tu mami. - habló Yessica tras ella.
- Pues te equivocaste, darling, aquí estoy para su desgracia, y también para la mía. - respondió girando a la castaña quién estaba junto a Taylor y las otras equis.
- ¿Y qué?, ¿vienes a molestarnos o amenazarnos, Char?, no te tememos. - habló Rebecca, una rubia teñida que no sabía como hacer una expresión de superioridad, es más, le salía como una mueca de burla.
- Pues no, niñas, no vine a arruinar su party, es más, vengo a disfrutarla aunque este rodeada de vagabundos sin estilo alguno. Así que bajen su guardia que no pienso acercarme a ustedes en ningún momento. - aclaró terminando con una sonrisa falsa.

Tanto Rebecca como Taylor sólo giraron sus ojos y se fueron con su ejército de clones baratos, dejando a Charity como victoriosa ahí de pie, observando con una sonrisa como se marchaban sus oponentes. Aún burlona empezó a observar su alrededor, no habían opciones con las que pudiera si quiera coquetear para divertirse aunque sea un poco... Todos eran de categoría muy baja para ella. Siguió buscando con la mirada algo interesante, pero sin duda, no había nada, así que decidió caminar un poco. Grave idea. Las personas se amontonaban cada vez más y el sudor de esas personas era insoportable, de igual manera, salió de ese alboroto con rapidez y sintiendo como su cuerpo se estremecía a tantos gérmenes... Arregló un poco su atuendo y cuando levantó la vista se encantó. Precisamente el destino había actuado para este momento. El rubio de cabello hasta los hombros, anticuado, que viste con los colores en la paleta de grises, que se quemaba los pulmones con el cigarrillo, y que además de eso la había insultado estaba a metros de ella, apoyado sobre una motocicleta Yamaha R6 negra, fumando (como era de esperarse), con un tipo castaño que tenía el pelo sujeto en una cola y que observaban como todos se preparaban para la carrera.

No dudó ni una vez, caminó hacia ellos y se puso frente al rubio quien desinteresadamente dirigió su verdosa mirada a la chica quien lucía molesta.

- Esto, es por llamarme prostituta, imbécil. - antes de que alguien pudiera decir nada, Charity dejó caer fuertemente su mano en la mejilla del chico haciendo que este girará su rostro y lo frunciera al instante.

El rubio de inmediato se acercó a ella mientras tiraba el cigarrillo al suelo de forma amenazadora para poner a la desconocida en su lugar, sin embargo, el castaño se adelantó y detuvo a su amigo.

- Hey, hey... - dijo jalando al rubio hacia atrás. - No hagas algo de lo que nos arrepintamos después. - dijo dirigiéndose al chico que no dejaba de fulminar a Charity. - No puedo decir lo mismo de ti, dulzura. ¿Quien diablos eres y por qué mierdas le disté una bofetada a este tipo? - cuestionó soltando al rubio y dirigiéndose a Charity.
- Este tipo... - repitió entre dientes señalándolo. - No sólo me humilló moralmente sino que me insultó llamándome prostituta barata. - acusó.
- ¿Mentí en algo, acaso? - su voz era más profunda y relajada de lo que ella habría esperado, pero eso no quitaba que fuera un idiota.
- Maldito bastardo... - susurró ella antes de empujar al castaño y tratar de darle otra bofetada... Plan fallido, él la detuvo antes de que hiciera algo presionando fuertemente su mano.
- Escucha, muñequita... El hecho de que seas mujer, no significa que no te pueda dar tu merecido en este instante. - amenazó acercando su rostro al de ella.
- Suelta mi mano maldito machista de cuarta. - ordenó tratando de zafarse de ese agarre, pero él la lastimaba demasiado.
- Ángel, suéltala ya, la vas a dejar sin circulación de sangre. - dijo el castaño.

A los segundos el tal Ángel la soltó y se apartó bruscamente de ella regresando a su Yamaha, pero esta vez, se subió a ella mientras que el amigo miraba con burla pero sorpresa también a la joven rubia que sólo asesinaba al tipo de la motocicleta mientras daba pequeños masajes en su mano tratando de aliviar el dolor.

- Eres sorprendente, niña... Si no fueras nueva aquí, seguramente él te hubiera hecho tragar tierra. Y no te debe sorprender. Él es más macho que cualquiera de estos, el que quiera golpear a una mujer no es una novedad. - habló el castaño sacándola de sus malos pensamientos. - Sería mejor que no regresaras... Los estirados como tú, aquí son mal vistos.

Dicho esto siguió a el otro y subió a una Harley que se encontraba cerca, mientras que Charity sólo asesinaba a ambos con miradas y respiraba con profundidad.

- Oye princesa... - giró su rostro a la persona que había llamado su atención.

Lo que faltaba, otra rata de alcantarilla más, pero esta vez en versión mujer y con un horrible cabello con la raíz oscura y el resto de color gris/blanco como si fuera una rebelde sin causa alguna con un mal tratamiento y mal asesoría para vestir: short hasta la mitad del muslo, rotos y con tachuelas plateadas, con un crop top, que más bien, era sólo un sujetador de cuero negro con tirantes, una chaqueta de ,escotilla que llegaba hasta donde el short llegaba, y botas de militar dañadas y negras, tal como los otros... Ósea, no sólo tenía mal gusto sino que también no estaba enterada de que la onda Heavy, ya había pasado de moda.

- No deberías estar aquí... Personas como tú son despedazadas aquí en menos de lo que tardas en ponerte esas pestañas postizas. - habló mientras que otra chica similar a ella sólo que con el cabello castaño y sujetado por un gancho reía y se colocaba tras la blanquita.
- Primero, no son pestañas postizas, todo en mi es natural; segundo, no pienso obedecer a una vagabunda arrastrada que no sabe ni como vestirse bien, ni como elegir un buen estilo en el cabello. - regresó la patada más fuerte y con indiferencia a las dos que habían borrado todo tipo de burla.
- Niñas como tú, deben de estar con su daddy, pidiendo más diamantes en el almuerzo, princesa, no aquí buscando problemas al meterse con uno de nosotros. - dijo amenazante.
- No me llames princesa, y no me interesa tu opinión ni lo que me reclames, ¿okay?, realmente no me importa. - aclaró. - Además, con sólo una llamada yo puedo hacer que todo esto... - señalo su alrededor. - Desaparezca en un chasqueo. Todo habrá hecho puff. - dijo con superioridad.
- Claro, efectivamente por eso las estiradas como tú caen mal desde el principio, por idiotas imbéciles que se creen superior a los demás. Pues déjame decirte, mi reina, que aquí no sucede eso, porque cada persona que es así, no termina bien... Sea hombre o mujer. - advirtió cruzándose de brazos.
- Eso fue más que claro cuando el monstruo ese casi me deja sin brazo... Son unas bestias salvajes que no saben de comportamiento humano, tan sólo animal. - burlo.
- Con que ya conociste a Angelito... Que lástima que no te haya echo puré de rubia. - dijo con una sonrisa falsa. - Hubieras sido buen sebo para ir de pesca en verano.
- Como ya dije, me importa un bledo lo que me digas... Y si no quieres que todos estos terminen en una correccional con una sola llamada a mi madre, es mejor que cierres esa boca roja de pescado que no puede lucir de otra manera que no sea como zorra. - respondió acentuando la última palabra.
- Mira rubia decerebrada... Tu mami puede mover un dedo para meternos a la cárcel por cosas ilegales, y en ese momento no me importará a mi tampoco ahorrarte vida y matarte. - dijo acercándose a ella. - No creas que no soy capaz por que lo soy.
- Mira que miedo, hasta tiemblo. - dijo burlona. - Como sea, mi reina, fue un horror haber establecido contacto visual y verbal contigo, espero de corazón, no volver a hacerlo.

Dijo antes de retirarse con orgullo.

- A esta perra soy le doy su merecido... Que no se confié, la noche va a ser más que divertida.

Susurró para ella misma refiriéndose a Charity, quien desaparecía entre la multitud.

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⏰ Última actualización: Oct 16, 2015 ⏰

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