Capítulo 10

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Capítulo 10

-¡¿YO EN SERIO TE HE BESADO?! -exclamo eufórica-
-Humm -se pasa la mano por su cabello, incómodo-, s-sí.
Formo una "o" con mis labios casi sin poder creerlo, casi sin poder creer que anoche besé a Dylan O'Brien.
-¿Y qué ocurrió luego? -pregunté- No recuerdo cómo llegué.
-Te cargué en brazos y te quedaste dormida -su mirada reflejaba... ¿ternura?-...

Narra Dylan

¿Cómo es que se ha quedado dormida en tan poco tiempo? Me pregunto mientras sostengo a Kath en mis brazos. Deben ser los efectos de el alcohol... igual, no tiene importancia, se ve linda, a pesar de su estado.
Fui hasta el auto y la acomodé en el asiento del copiloto, no pensaba dejarla sola en la fiesta mientras iba a hablar con Luke. Corrí un mechón de su cabello, le di un beso en la mejilla y me fui en busca de su hermano.

-¡Hey, Luke!
-¡Ven, Dylan! Hay algunas chicas aquí para ti... -Luke estaba rodeado de chicas, sí, vestido de mujer y todo conseguía que les hiciesen caso-
-Eso no importa -fruncí el sueño-. Kath... se emborrachó...
-¡Genial! -me cortó- Al fin se está divirtiendo.
-Esa no es la única forma de divertirse -ladeo un poco la cabeza-. Ese no es el punto, quiero llevarla a su casa, no está bien.
-Toma las llaves de la casa -dice mientras me las tira-. No te preocupes por mí, ya veré en la casa de quien duermo, opciones no me faltan. Si quieres, quédate en mi casa y cuida de Kath, puedes dormir en mi cuarto, o en el de huéspedes, como gustes. Pero hermano, ten en cuenta que te estás perdiendo una gran fiesta.
-Está bien, adiós.
No, no me importaba perderme "una gran fiesta", ahora mismo lo único que me importaba era que Kath esté bien.

Llegamos a la casa de Kath, mejor conocida como "la mansión de los Mawson". La volví a cargar en mis brazos... que fácil podría acostumbrarme a esto, pero luego de esta noche no creo que vuelva a ocurrir, o por lo menos Kath al estar sobria no parece estar dispuesta a permitirme hacerlo.
Mientras estaba abriendo la puerta Kath se despertó, pestañeó algunas veces -¡ah!, esos hermosos ojos verdes eran mi perdición- y luego me miró, una sonrisa se dibujó en su rostro, y levantó su mano para acariciar mi cabello.

-Estás sin camiseta, Dylan -dijo riendo-.
-Sí... en eso se basaba mi disfraz.
-Te queda bien -recorrió mi abdomen con su dedo-.
-Basta Kath, no estás bien. Probablemente no recuerdes nada de esto mañana.
-¡Pero Dy...!
-Shh -la corté-, te llevaré a tu habitación, te daré algo para tomar y luego te dormirás, ¿está bien?
-Está bien.

La acosté en su cama y busqué en mi bolsillo la pastilla que llevaba, fui por un vaso de agua y volví junto a Kath.
-Tómate esto -dije mientras le pasaba la pastilla y el vaso de agua-
Kath lo tomó sin hacer ningún tipo de protesta y se volvió a acostar, pero sus ojos aún seguían posados en mí.
-¿Duermes conmigo? -preguntó sonriendo-
-No, Kath.
-Pero quiero que duermas conmigo -protestó-.
-Ya duérmete, necesitas descansar -le acaricio el cabello-.
Kath bufa y se acomoda para dormir. ¡Vaya si deseaba quedarme a dormir con ella! Pero no era una buena idea, estaría completamente perdida en cuanto despierte, y verme a su lado, durmiendo en la misma cama, no mejoraría las cosas. Así que fui a la habitación de huéspedes, a pesar de que Luke me había ofrecido su cuarto, pero no quería irrumpir en él.
Lo último que pensé antes de quedarme dormido fue en Kath, y en el beso que me dio.

Narra Kath

-Oh bien, bonita anécdota, podría llamarla "mi primera borrachera" -bromeo-.
Dylan ríe pero no acota nada más.
-Siento que me hayas tenido que cuidar.
-Quise hacerlo -dice Dylan-.

«Tienes que odiarlo, Kath.»
«Pero no lo odias.»
«Tendrías que hacerlo.»
«No hay un por qué.»
«Claro que lo hay. ¿O no recuerdas como te trató ayer?»
«Parece una persona diferente ahora.»
«Pero no es una persona diferente, Kath. Tienes que alejarte de él, te va a hacer daño y lo sabes. Las personas no cambian en tan poco tiempo, y probablemente ni siquiera lo hagan con todo el tiempo del mundo.»

-¡Eh! -exclama Dylan, sacándome de mi ensimismamiento-.
-¿Qué? -frunzo el ceño-
-¿Que qué? -duda- ¿En qué pensabas?
-En nada que te importe.
Dylan me mira como si no entendiese nada, bueno, mi cambio repentino de humor ha de resultarle extraño, pero no tengo nada que explicarle.

-¿Quieres desayunar? -pregunta Dylan-
-Tú -digo señalándolo con el dedo y mirándole despectivamente- aquí no te quedas a desayunar. Mientras menos tiempo estés en mi casa, mejor.
-Pero...
-Mientras menos estés en mi vida, mejor.
-Kath...
-Ya lárgate, Dylan. ¿O esperas una invitación para salir de aquí?

Veo angustia en los ojos de Dylan, principalmente angustia. Y por un segundo, me rompe el corazón verlo así, «peor te hará a la larga, Kath, es mejor que lo saques de tu vida ahora».

•Sweet Agony•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora