Veo angustia en los ojos de Dylan, principalmente angustia. Y por un segundo, me rompe el corazón verlo así, «peor te hará a la larga, Kath, es mejor que lo saques de tu vida ahora».
Me tiro en mi cama, aguantando las lágrimas, no lloraría por él, no lo haría por nadie.
Me pierdo en mis pensamientos hasta que escucho que alguien golpea mi puerta.
-¿Quién es? -pregunto-
-Soy el mejor hermano que puedes tener. ¿Puedo pasar?
-Ya Luke, eres el único hermano que tengo. Pasa.
Luke entra y se tira en la cama a mi lado.
-¿Tienes resaca, hermanita?
-Ya no, ¿y tú?
-Estás hablando con Luke Mawson, el experto en cómo combatir resacas.
-Sí, lo había olvidado -respondo sarcásticamente riendo-.
-¿Qué te sucede? -pregunta volteándose hacia mí-
-Nada. ¿Quieres que busque a Olivia para que te prepare algo para comer?
-Ya comí, y no me cambies de tema. Te conozco, Kath, y sé que te pasa algo.
-No es nada.
-¿Tiene algo que ver con Dylan?
-¿Cómo lo sab...? ¡¿Qué?! ¡No!
-¿Qué te hizo? -pregunta frunciendo el ceño- ¡Yo confié en él para que te trajera a casa!
-No me hizo nada, Luke. Pero veras... es difícil de explicar. Tú no has pasado por todo lo que yo pasé, y llega un punto donde te hartas, te hartas de que todo sea lo mismo, y cuando aparentemente las cosas van a mejorar sea un engaño. Eso es lo que pasa, lo de Dylan es todo un engaño, y me terminará lastimando -rompo en sollozos-. Yo ya no quiero sufrir más, Luke, no quiero... -hundo mi rostro en la almohada-.
-Ya, Kathy, ya -dice acariciando mi cabeza-. ¿Cómo sabes que no es un buen chico? Yo hablé con él, y no parece malo, no creo que lo sea...
-¿Y tú cómo sabes que no es malo? Si venimos al caso, ninguno tiene la certeza de lo que está diciendo, pero yo tengo una razón para hacerlo.
-¿Una razón?
-Sí, no querer sufrir más. De alguna manera mi año mejoró un poco al llegar Alli y tú nuevamente a mi vida, y no quiero que él lo arruine. Además, ¿no te acuerdas de todo lo que me hizo en el instituto?, nadie cambia de la noche a la mañana.
-Eso también lo hablé con él, Kathy.
-¿Lo hablaste?
-Claro. Y sé por qué lo hizo.
-¿Por qué?
-Buscaba llamar tu atención.
-¿Mi aten...?
-Sí, tu atención -me corta-. Veras, en el instituto tienes una "reputación", y es la de esas chicas frías que no les interesa nadie, y que si alguien llega a ser dulce con ellas... menos le interesaría. Así que Dylan optó por hacer lo contrario, intentó ser "el chico malo" para llamar tu atención. Pero a medida que lo hacía se daba cuenta que no eras lo que realmente todos creían, y que, aunque no lo demostraras, te lastimaba lo que decían. ¿No te parece, incluso increíble, que en tan sólo un día se haya dado cuenta de esto? Él no es una mala persona, Kath, no creo que ni el mejor mentiroso del mundo hubiese podido mentirme -dice con una juguetona superioridad, yo río-. Solamente te digo eso, hermanita, y ahora haz lo que quieras, pero quiero que te fijes bien, porque que la mayoría te haya lastimado no quiere decir que Dylan también lo hará. Siempre hay una excepción a la regla, y al parecer, en este caso, Dylan es esa excepción.
No me di cuenta que las lágrimas caían por mi rostro, hasta que Luke las apartó de él con su pulgar. Yo sonreí y me lancé a sus brazos, definitivamente era imposible no amarlo.
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•Sweet Agony•
Teen FictionKatherin Aldith Mawson es una joven de 17 años que está en el anteúltimo año de preparatoria, esperando ansiosa por que su vida de un giro de 360°, pero para que esto ocurra tiene que realizar un cambio en ella y ya no seguir la misma rutina de cada...