Sorpresa- 2

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- ¡Déjame en paz!

- Lo siento, no tengo de otra- susurre a mí misma.

El sujeto solo corría y corría, eso de nada le servía. Yo solo caminaba porque el idiota se entró en un callejón sin salida y de ahí no tenía escapatoria, y bien yo sabía de esas calles solitarias.

Pasaron unos tres minutos y ya al llegar al final, me coloqué detrás de él, a solo pasos, sin hacer ruido, mientras este intentaba subir el muro con mucha desesperación, pero no resultó. Esto me entretenía y mucho. Realmente lo estaba haciendo sufrir, pero un poco de diversión no hace mal. Luego de saber que no podía subirlo, se rindió y dio la vuelta lentamente con una capa de sudor que cubría todo su rostro.

- ¡¿Qué carajos es lo que quieres?! ¡¿dinero?! ¡¿joyas?!, ¡te lo puedo dar pero déjame en paz!- no hacía falta adivinar que el hombre estaba muerto de miedo, se notaba en el tono de sus palabras temblando.

- Lo único que quiero es tu vida. Solo pido eso.

- ¡¿Qué?!

- Lo que oíste, solo tu maldita vida.

- ¡Perra maldita!

- ¿Es lo único que tienes?, ¿solo palabras?, ok, me estoy empezando a aburrir y eso no me gusta. Mejor terminemos esto de una vez- me acerqué rápidamente hasta estar cara a cara. Lentamente saqué un corta fuegos de mi cintura y se lo coloqué en la garganta.

- ¡¿Por qué?!

- Porque... mmm... realmente no tengo respuesta- antes me saqué la pañoleta para dejar ver mi rostro y seguido solo le incrusté la punta entre los huesos de la garganta y corté, hasta verlo caer de espaldas agonizando, tratando de respirar pero en segundos ya no pudo y solo se fue- dulces sueños. Casi lo olvidaba, hice una estrella con el mismo corta-fuegos en su brazo, un poco más abajo del hombro. Luego me fui de allí sin prisa alguna.

- Hey, Lily, ven a recogerme que no traigo vehículo- tengo esos auriculares donde directamente se habla.

- ¿Por dónde te encuentras?

- Estaré en la discoteca "APPLE".

- Ok- quedaba cerca de donde yo estaba.

Me fui sin problemas. Mi trabajo ya estaba hecho, mañana comenzará otro. Con lo que me pagaron tengo suficiente dinero para todo el mes que viene. Pero hoy se me antoja fumar un poco. No tomo, lo máximo que bebo es un vaso, pero sí fumo, hace mucho no lo hago, así que hoy me daré el gusto. Se me olvidaba decir que tampoco bailo, odio bailar. Sí, ya lo sé, deben pensar que soy una tonta por no comprar una cajetilla y listo, pero me gusta salir a observar que es lo que pasa de noche y me gusta recorrer las calles encontrando distracción.

Mientras caminaba me sacaba la chaqueta negra y mi pañoleta. Para estar con una calza y una polera negra larga casual pero bonita. Mi chaqueta colgada en mi brazo.

Llegué y dos guardias cuidaban la entrada. Quise entrar sin darles importancia pero me detuvieron, era obvio que lo harían.

- Señorita, necesito ver su carnet de identidad.

- Claro- lo saqué, lo revisaron y me miraron muy extrañados.

- Aquí tiene.

- Gracias- sabía porque me veían así, no aparento la edad que se ve en mi identificación.

Entré y me fui a buscar una mesa para dos.

Esperé a que alguien me atendiera.

- Buenas noches, el menú.

No Tears - Niall HoranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora