Nueva York.
-Así que cuéntanos, Lauren. ¿Cómo has estado? ¿Cómo fueron estos meses lejos de tu familia?-pregunta Andy, la conductora.
-Fue... Duro. Difícil- asiente la ojiverde.
- ¿Y qué fue lo que te hizo seguir adelante, Lauren? ¿Cómo lograste pasar sola todo este tiempo?-
Porque no lo pasé sola, Camila estuvo a mi lado...
-Me apoyaba a mi misma sabiendo que volvería a verlos- sonríe con falsedad.
-Eso es muy valiente- palmea levemente la rodilla de la ojiverde.
-Gracias- otra sonrisa falsa.
-Tengo entendido que volviste hace unas dos semanas, ¿Verdad?- la ojiverde asiente. - ¿Cómo fue reencontrarte con los tuyos?-
-El mejor momento de mi vida- sonríe forzadamente.
- ¿Y que nos tiene preparado la gran Lauren Jauregui a futuro? ¿Ya tienes algún plan sobre tu música o...?-
-Bueno, me tomaré un descanso. Un mes, tal vez. Para estar con mi familia- se encoje de hombros.
-Oh, vamos a extrañarte mucho, Lauren- suspira la rubia.
-Y yo a ustedes- sonríe.
- ¿Y qué harás en este tiempo? Me refiero a que, claro, estarás con tu familia. Pero, ¿Qué harán? ¿Vacaciones? ¿Caribe? ¿Tal vez un lugar nevado?- indaga.
-Pues, aún no hemos hablado-acomoda en el sofá. -Pero sí, probablemente viajemos a algún lugar- sonríe.
-Bien, es momento de ir a un corte comercial. Volvemos enseguida- sonríe nuevamente Andy.
Alejandro apaga el televisor del hospital y se voltea a ver a su hija, quien está completamente inexpresiva mirando la pantalla negra. En cuanto Camila lo mira, le da una sonrisa y un apretón de manos, intentando alentar a su niña.
-Mila, hija...- la mano de Camila se levanta y corta sus palabras.
-No me sobreprotejas, papá- sonríe. -Estoy bien. Estoy feliz, en cierta forma, porque sé que Lauren estará feliz con su familia- Alejandro sonríe, negando la cabeza.
-Mila, mamá no está aquí. No tienes que hacerte la fuerte para que ella no esté mal. Estoy aquí para ti-
Camila inspira hondo, sintiendo como sus ojos se humedecen más rápido de lo que quisiera. Un solloza sale de su boca y se muerde el labio, apretando los ojos y dejando las lágrimas salir, mientras Alejandro la rodea en un abrazo. Desde la puerta, Sinuhe los observa con el corazón a mil por hora. Su niña esta sufriendo por amor, y ella solo podía regañarla por eso. Se seca las mejillas rápidamente y se acerca a su familia, uniéndose ala brazo en torno a la más pequeña de los Cabello.
-Solo quiero verla una vez más- susurra Camila.
Lauren respira hondo una vez más. El corazón le late más rápido que hace unos segundos atrás mientras su dedo tiembla sobre el botón de "llamar". Cierra los ojos, respira hondo una vez más y aprieta, llevándose el celular al oído.
-Manor House Hotel, buenos días- suena a través del auricular.
-Buenos días- murmura. - ¿Se encontraría la señorita...?- se aclara la garganta. - ¿La señorita Cabello?-
-Ella aún no ha vuelto del hospital, pero puedo dejarle un mensaje al señor Alejandro, él vendrá esta...-
Taylor Jauregui entra justo a tiempo a la habitación para ver como su hermana mayor se desploma en el piso, abrazada a sí misma y llorando desconsoladamente. El pecho se le aprieta y tropieza, cayendo a su lado, cuando corre para abrazarla.
-Necesito... Irme hoy mismo. Ella sigue... En el hospital, y yo... Dios...- suspira.
-Si no respiras, terminarás tu en el hospital, Lauren- le seca las lágrimas. -Ahora iremos abajo por una taza del té que más te gusta y...-
-Café- murmura con un puchero.
-Claro, café, sí. Y me dirás de qué estás hablando-
Manor House hotel.
El hotel no ha cambiado nada.
¿Y por qué cambiaría? Tal vez hace un mes atrás había distintas personas caminando por el lobby. Tal vez esos niños que corren cerca del ascensor no están ahí antes. Tal vez habían movido algunas de las mesas del comedor de lugar. Tal vez habían comprado sábanas nuevas. Pero todo estaba igual. La esencia del hotel seguía ahí, y el vacío... El vacío parecía insoportable.
Stefan, encargado de cuidar el hotel en ausencia de ambos dueños, cruza el lobby a paso apurado con un teléfono pegado en su oreja, en dirección a la oficina, y le da una sonrisa en cuanto la ve. Parece sorprendido pero feliz. Pero, claro, ¿Cómo no iba a sorprenderse? Si la mismísima Camila Cabello venía en silla de ruedas, empujada por su padre.
Observa las escaleras en cuanto pasan junto a ellas en dirección al ascensor. A la morena le parecen incluso más anchas de lo que realmente son, e incluso el ascensor, por el contrario, se siente más pequeño. Cierra los ojos conteniendo un suspiro, pensando en las muchas veces que había estado entre esas cuatro paredes con Lauren. Traga pesado al recordar que odiaba que aquel ascensor fuera tan grande y la mantuviera tan alejada de la mujer que no salía de su mente.
- ¿Necesitas algo más, Camzi?- pregunta Alejandro acariciando su frente.
La habitación de la morena seguía exactamente igual. No había cambiado ni un poco, todo estaba en su lugar, y todo estaba impregnado por el perfume de Lauren mezclado con el de ella. Tenía ganas de reír, llorar y golpearse.
-Estoy bien, papá. Solo voy a descansar un poco- sonríe a medias.
-Cariño, ve a llevarle la silla de ruedas a Jorge- pide Sinuhe. -Me quedaré con Mila un rato- sonríe.
Alejandro besa la frente de su hija y tras desarmar la silla de ruedas, desaparece por la puerta, encaminándose hacia su patio trasero, donde su buen amigo Jorge lo espera en el helicóptero para regresar aquella vieja silla al hospital.
- ¿Qué te parece una rica sopa para cenar juntas y mirar una película?- sonríe Sinu.
-No tengo hambre, mamá- murmura la morena.
- ¿Y ganas de estar con tu madre?- pregunta, acariciando el baño de Camila.
-No me molestaría algo de compañía- sonríe.
-Si bien eso me encantaría- suspira. -Creo que mi compañía no es la mejor para este momento, hija-
-Mamá, por favor no me digas que contrataste a otra enfermera- ruega la morena.
-Claro que no, hija- ríe. -Tal vez tu padre entienda mejor estas situaciones-le acaricia el cabello.
-Mamá, no digas eso. Siempre estuviste conmigo cuando pasó...-
-O tal vez necesites a alguien más- murmura Sinuhe.
-No te negaré eso, pero ya se acabó, mamá- la voz de la morena está llena de súplica.
-No sé si fui la mejor madre para ti, Mila. Pero espero que esto ayude un poco a remediar si en el pasado hice algo que fue malo para ti-
Camila enarca las cejas, completamente confundida. ¿De qué está hablando Sinuhe? ¿A qué se refiere con "esto"? La puerta del baño de Camila se abre en cuanto Sinuhe da dos leves toques en ella, dejando ver a una tercera persona.
-Hola, Camzi- sonríe la ojiverde, completamente nerviosa.
-Lauren...-
La voz de la morena sale quebrada y se cubre la boca, mientras ve como la mujer que la ha dejado sola un mes atrás, se acerca a la cama y a sus brazos una vez más...
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Photograph || Camren.
Fiksi Penggemar"... soy feliz. Esa es la verdad detrás de todo esto. Puede que muera mañana o dentro de 50 años, no importa; soy feliz. Lograste hacerme realmente feliz." Obra registrada bajo el código 1607228432980. Gracias por leer.
