Capítulo 16

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Narra Dylan:
-¿Qué pasa?.
-¿Perdona?.
-¿Por qué paras el coche?.

No me había dado ni cuenta de que había parado el coche, y mucho menos de que ella me estaba hablando.

-Mmmm...nada, creo que se ha calado, no ha sido nada. Aunque ya que estamos...creo que debería decirte una cosa...
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-Que quieres?
-No se que me responderás a esto, ni siquiera se si me querrás seguir hablando, pero necesito decírtelo.
-Venga, Dylan, ve al grano.
-Anna...¿Te gustaría salir conmigo?.
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Narra Anna:
No sabía si había oído bien, conocía a Dylan desde hace poco tiempo, y, no sabía si había superado mi ruptura con Zack.
-¿Perdona?
-¿Qué si quieres salir conmigo?. Yo se que no soy el típico malote de Instituto que aterra a todos los chicos y enamora a todas las chicas, yo se que soy una persona vulgar, que ni de broma estoy en la cima de la montaña como Zack, pero se que yo soy capaz de amar, que si me das la oportunidad, yo no te fallaré, porque una cosa tengo clara, y es que, yo, a las personas a las que quiero, no las hago daño. Te prometo, que si me das esta oportunidad, no te fallaré, y haré lo posible porque estés cómoda conmigo.
-Esta bien, saldré contigo, pero sólo un cita.
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Fueron varias horas hasta llegar a la casa de Dylan. En el camino estuvimos escuchando música y hablando sobre a donde iríamos al día siguiente en nuestra cita.
-Ya hemos llegado, te acompañó a tu habitación.
-Esta bien.

La casa era enorme, y tenía vistas a un pequeño lago. Era una gran casa de madera Blanca, con un porche que la rodeaba entera, y alrededor había una gran cantidad de flores y jardines.
-Esta es tu habitación.

Para llegar a mi habitación había que subir un pequeño tramo de escaleras, hasta llegar a un pasillo, y allí, estaba mi habitación. Era una gran habitación de color blanco, con una gran cama en medio y un armario enorme.

-Wau...pedazo de habitación.
-Esta casa la construyó mi abuelo cuando era joven, y ahora es de mi padre.
-Es preciosa, gracias por invitarme.

Al momento sonó el timbre, eran los chicos. Le di un beso en la mejilla a Dylan y bajé a abrirles.

-Hola chicos.
-Hola Anna.
¿Y Dylan?.
-No lo se, ahora bajará.

Lucy y Robert habían venido en el mismo coche. El viaje desde el internado hasta la casa era de una o dos horas.
Como Dylan me había dicho donde iban a dormir los chicos, les llevé yo a sus respectivas habitaciones, que se encontraba al lado de la mía.

-Estas son vuestras habitaciones.

Las tres tenían vistas al pequeño lago.
Por lo que Dylan me había contado, ese lago tenía ya muchos años, y cada año, en primavera, los cisnes se quedaban allí de paso hasta que ponían en marcha el vuelo.

-Bonita casa Dylan.

Mientras yo observaba el lago desde la ventana, Dylan ya había llegado hasta donde estábamos nosotros.

-¿Comemos?.
Si.-Respondemos todos a la vez.

Mi destino eres túDonde viven las historias. Descúbrelo ahora