EPÍLOGO

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No hay mayor daño que la culpabilidad, aquella que crea situaciones en tu mente hasta convencerte de lo peor. "Eres culpable...es que si hubieras...y ahora todo seria diferente".

Después de establecerse en la ciudad elegida, Ginger consiguió renovarse, consiguió terminar sus estudios y obtener un trabajo, consiguió primero un apartamento y luego una casa propia, casi propia.

En cuanto a las relaciones...tuvo pocos amigos, pero los que de verdad le fueron fieles. Y conoció a una hermosa chica que se dispuso a ayudarla y compartir todos sus días con ella, porque fue la única que notó el mensaje de sus ojos, y la sonrisa sobrepuesta. Pero es amor, mientras tanto, no importa nada más que el apoyo incondicional.

Conoció la ciudad, exploró otros lugares y otras sensaciones, vivió su vida estable...hasta que se aburrió, o más bien se cansó de lo mismo, de hacer casi todos los días lo mismo, de ver los mismos rostros, las mismas conversaciones. Se cansó de no sentirse en su hogar, y esto tan sólo dos años después.

La primera vez que se mudó perdió la ilusión.

La segunda vez la inocencia.

La tercera la esperanza...

Cada vez que se mudaba perdía algo. Por lo tanto no tenía hogar. Pero se dio cuenta que aquello que todos llaman hogar no es un lugar, son las personas en las que puedes confiar, que no son muchas pero te protegen.

Por esa razón los llamó, les prometió llegar esa misma noche...pero no lo hizo. Su trabajo la tenía tan ocupada que una semana después ellos vinieron a su búsqueda, pensando lo peor.

Ciertas veces te das cuenta que debes decir y hacer por los que quieres muchas cosas... Pero ciertas veces ya es muy tarde.

"Vamos en camino, un poco retrasados por la tormenta y el tráfico, pero llegáremos".

No fue así.

Y al día siguiente Ginger asistió a su funeral, en el cual había mucha gente que no conocía, pero todos parecían sentirse mal por aquel trio, el trio de amigos que todo lo alegran, el que espera una persona más, al que le debieron una promesa.

"¿Tan difícil era?" "No, solo tenias que conducir, ellos lo hicieron impacientes, sólo tenías que dejar tu trabajo y darte un descanso para agradecerles el gran cambio en tu vida, te ayudaron, te motivaron, te apoyaron y tú no pudiste pensar en otra cosa más que en tu nueva vida ¿qué clase de persona eres?"

Desde entonces fingía vivir su vida común, todos notaban su tristeza y culpabilidad, pero nadie la podía ayudar, claro que todos lo intentaban, pero ya nada era igual.

Desde entonces Ginger comenzó a ausentarse del mundo.

Desde entonces veía los vídeos de regalo que le dieron. No para torturarse, para recordar, aunque tal vez también deseaba sentir ese dolor que opacaba la culpa, tal vez los veía porque no había peor castigo y era muy cobarde para la muerte, aparte de que sabia que dejaría sufrimiento en las nuevas personas que la aman, especialmente en "ella" la que cada noche está ahí , cuidando que no haga algo tonto. Porque la ama, pero ama lo que ya no existe de ella.

Juntas salieron de eso.

A veces hay que deshacerse de lo que nos lastima, no para olvidar, sino para aprender.

"Eres culpable de sus muertes, es que si hubieras llegado primero no te habrían buscado, y ahora todo seria diferente, estarían contándose todo lo sucedido en estos dos años, estarían hablando de lo buena que fue Ginger al juntar a André y Paula, o del nuevo trabajo de Fred, e incluso la pareja de Ginger, pero decidiste dejarlos cuando apenas iniciaba su amistad, cuando se disponían a dar todo por ti, hasta su último suspiro ¡y vaya que lo hicieron!"

¿Cuántas veces ha tenido que rehacer su vida? Muchas. Y esta es otra. Un nuevo inicio.

Uno un poco más doloroso y vacío.

GingerDonde viven las historias. Descúbrelo ahora