CAPITULO 13: Kate

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Hoy es el aniversario de mi primera semana aquí y ya lo siento como parte de mí. Es extraño, es como si algo me llamara ha estar aquí. Como si el destino quisiera que formara parte de esto. Parte de eso a lo que mis padres se referían al dejarme aquí.

Me dirijo a mi clase de Física. Como siempre me siento el la última fila, al lado de la ventana. Me gusta física pero en mi antigua instituto ya dimos el tema que la señorita Hale está explicando así que dedico estas horas a hacer deberes de otras asignaturas o a pensar. El aula empieza a llenarse de ruidosos alumnos que hablan entre ellos demasiado animadamente para ser un lunes a las ocho de la mañana. Saca los cascos de mi mochila y reproduzco Boulevard of Broken Dreams de Green Day. La música empieza a sonar y, sin saber muy bien porqué, es la primera vez que entiendo realmente la letra.

"I walk a lonely road the only one that I have ever known don't know were it goes but it's home to me and I walk alone"

¿ será porque me siento un poco así? ¿ Porque siento que aunque tengo que estar aquí hay algo que no funciona del todo? ¿ Porqué me siento sola? No lo sé. La señorita empieza a pasar lista y yo sigo sumida en mis pensamientos. Cojo un boli morado y garabateo dos signos de interrogación en el cuaderno, distraída. Sin darme cuenta mi mano empieza a escribir un nombre junto a los garabatos. Miro el papel y encuentro: "Sean" escrito con mi mejor caligrafía.

- Katherine Smith.- Llama la señorita Hale. Levanto la mano sin prestar mucha atención.

- Katherine Smith. -repite. Agito un poco la mano para que me vea a través de las cabezas de los demás alumnos.

- Parece que la señorita Smith está ausente.- dice con un tono monótono en la voz.

Levanto la vista de mi cuaderno atónita. Por el rabillo del ojo veo mi brazo. O más bien la ausencia de este. Noto como mi corazón empieza a acelerarse en mi pecho. Muevo los brazos frente a mí he intento mirarme las palmas. Solo veo un bolígrafo flotando sobre mi mesa. Sin saber que hacer salgo corriendo del aula. Miro atrás un momento, a tiempo para ver a todos mis confusos compañeros. Entonces me doy cuenta. Han visto la puerta abrirse sola. Corro al primer lugar que se me ocurre. El baño. Intento ver mi propio reflejo en el espejo, sin resultado. Es como si no estuviera aquí. Entro en una de las cabinas y me hago un ovillo, sin saber como arreglar esto. ¿ que voy ha hacer si nadie puede verme?

No se cuanto tiempo pasa cuando decido levantarme. Salgo de la pequeña cabina y vuelvo a mirar mi inexistente reflejo en el espejo. Poco a poco el color y la forma de mi cuerpo vuelven a su estado natural. Puedo ver mis manos, mi camiseta granate y mis vaqueros desgastados. Todo vuelve a ser como era. Siento una alegría repentina y suspiro aliviada. Salgo al pasillo a lo lejos veo ese pelo marrón claro. Se gira rápidamente y fija sus ojos grises azulados en los míos. Saluda con la cabeza y se acerca a mí.

- Hola.- saluda alegremente

- Hola.- contesto

- ¿Qué tal?

- Bien ¿y tu?

- Arto de este tipo de conversaciones.

Me río por la bajo a lo que el me corresponde con una ligera sonrisa

- ¿vamos?- me pregunta.

- ¿ a donde?

- A historia se me ocurre...- dice sarcástico. Mierda. Creo que debería aprenderme el horario.

- Vamos.- contesto antes de que la pausa se alargue demasiado. Ríe un poco me

sigue. Nos sentamos en los mismos asiento del día en el que nos conocimos, y, como no me he acordado de coger el cuaderno de Historia de los Estados Unidos utilizo el de Química para el ensayo en parejas que el profesor nos ha mandado sobre el día de la independencia.

Diferentes: PoderososDonde viven las historias. Descúbrelo ahora